UNA TELEVISIÓN ESPECIAL

BIENVENID@!!!

Acabas de entrar en la categoría de Reflexiones de mi blog. No voy a vender la página diciendo que llegará a contener excelentes temas, ni que mis reflexiones serán profundas y maravillosas. En la vida todo tiene distintos puntos de vista, éste solo es el mío, por esta razón yo las llamo: “Reflexiones a mi manera”.

Quiero aprovechar la primera entrada en este apartado para compartir contigo un sueño de Sophie.

Si te estás preguntando quién es Sophie, te diré que es la protagonista de mi próximo libro. Ella deseaba ser…, bueno mejor no te lo cuento, ya la conocerás en su momento. Sí te diré que, como su vida es tan sencilla, me pidió que no escribiera nada sobre ella, que lo hiciera sobre sus sueños y sus reflexiones. En ese trabajo estoy.

Morfeo sorprendió a Sophie, navegando por el océano de sus pensamientos y decidió conducirla a un hermoso salón, donde ella era el centro de todo.

  Sí, Sophie se vio convertida en una televisión especial y, en aquel momento, se sentía muy triste.

¿Por qué estaba tan triste, si era el centro de la casa? -se preguntaba.

El salón era espacioso, hermosas cortinas lo adornaban, detalles aquí y allá; una cálida alfombra confería a la estancia un ambiente acogedor y un sofá moderno y confortable parecía observarla.

Verdaderamente, era una privilegiada, ocupaba un lugar destacado en la sala; todos se reunían en torno a ella, bueno todos ya no, ahora otras televisiones más jóvenes estaban salpicadas por la casa.

Desde los ventanales podía contemplarse un amplio espacio verde. En aquella época del año, los días crecían, las plantas también crecían, los habitantes de la casa, solo algunos crecían, otros ya se encogían.

Era un ambiente agradable donde vivía ¿por qué pues estaba triste? Y descubrió que su tristeza no venía de fuera, su tristeza era una tristeza interna, como si tuviera un cerebro y un corazón entre los circuitos.

Cualquier hora era peligrosa, pero ciertas horas eran excesivamente peligrosas…

Si pudiera decir la verdad que conocía…

Si no se viera obligada a ofrecer mentiras…

Pero no, ella estaba allí justo para eso, ella era un arma de manipulación y por esta razón estaba triste, porque a esta televisión no le gustaban las armas, ni la manipulación. Ella deseaba ofrecer noticias de hechos reales, programas para que la audiencia practicara la reflexión, para despertar el ingenio, para fomentar valores y alcanzar un mundo mejor.

Es cierto, ahora ya no anunciaba tabaco, eso ya se acabó, pero aún anunciaba productos que hacían enfermar, bebidas y comidas adictivas, programas de cotilleo, mensajes subliminales que invitaban a obtener lo que quieres pronto y rápido, sin necesidad de esforzarse para triunfar.

Y veía a su audiencia, un público reducido que había aprendido a amar y sufría por engañarles y le apenaba cuando los veía enfermar por quedarse catatónicos ante ella, por dejarse manipular, porque se tragaban su basura sin apenas rechistar. El cuerpo de su público se iba ensanchando, su cerebro empequeñecía y ella los observaba y en silencio sufría.

En el momento oportuno, ya pronta a despertar, aprovecho un cortocircuito y dejó de manipular.

LA VOZ DE SU AMO

Hoy comparto con vosotros un sencillo, pero emotivo relato sobre un asno que, cuando tenía una edad en la que ya poco o nada podía esperar, su vida dio un giro de ciento ochenta grados, gracias a la decisión de un humilde labriego. También quiero resaltar que cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia.

La historia comienza así:

Hace ya unos cuantos años, en un pueblo de la Ribera del Ebro, vivía un viejo asno, al que más tarde  llamarían Platero, pero no adelantemos acontecimientos.

La vida del animal transcurría con abrumadora monotonía en un pequeño cubículo, de la casa de un labriego. Pero, hete aquí que un día, mientras dormitaba, pues poco más podía hacer, escuchó a su amo hablar con una visita acabada de llegar; orientó bien las orejas para captar mejor lo que decían y descubrió que la conversación giraba en torno a él. Fue grande su asombro, aunque, a decir verdad, solo se inquietó lo que un asno entrado en años podía inquietarse. Hacía tiempo que no servía para nada, pues los asnos habían sido desplazados por los coches, los tractores y otras máquinas que hacían más fácil los trabajos del campo. Sus antepasados fueron valorados porque se utilizaban en los pueblos, para  subir el agua de los ríos o de las acequias, para tirar de los carros y transportar objetos de un lugar a otro y para otras labores similares, pero hoy estas tareas habían desaparecido y con ellas también estos dóciles animales.

Mientras ponía toda su atención en la conversación de los dos campesinos, el viejo animal se preguntaba ¿Por qué éste hombre estará interesado en mí?

Continuó atento y pronto lo descubrió. No podía dar crédito a lo que escuchaba. ¡Lo quería comprar para que fuera mascota de sus nietos! Sus emociones estaban divididas, por un lado temía no tener fuerzas para cumplir las expectativas de su ilusionado y futuro amo, por otro lado le hacía muchísima ilusión salir de aquel cubil, ser útil y dejar de estar olvidado. Con el corazón un tanto acelerado, observó que se acercaban los dos hombres, lo miraban, lo tocaban y finalmente se daban fuertemente la mano. Era la forma de sellar el compromiso, el “trato” se había cerrado.

El nuevo amo le puso en la cabeza el aparejo adecuado, tomó con su mano la correa y palmoteó el lomo del animal; desde ese momento los dos “empatizaron”.

Tras caminar con dificultad durante más de media hora llegaron al nuevo destino. El hombre iba tan ilusionado que, sin saberlo, contagiaba con su ilusión al asno. Finalmente llegaron a una corraliza en la que había gran variedad de animales. El recién llegado resultó ser el más alto de todos, los otros tenían que alzar la cabeza para mirarlo, pero ésto no supuso ningún distanciamiento entre ellos, pues todos descubrieron que se ocultaba un gran corazón, tras la tierna mirada de aquel asno.

La mayor diversión del hombre de campo que lo compró consistía en estar con su familia y con sus animales; a éstos los observaba mientras comían y a cada cual lo reconocía, aunque para el resto de los mortales todos parecieran iguales.

He de decir que si bien nunca pudo desempeñar trabajos  propios de asno, en parte por su edad y en parte porque sus pezuñas necesitaban herrarse y tampoco quedaban profesionales de ese oficio en la comarca, desempeñó de forma excelente su oficio de mascota y, al fin y al cabo, para eso lo habían comprado. No solo disfrutaron con él los nietos de su amo, también los de algún familiar lejano, cuando venían de vacaciones y los niños pequeños del pueblo. Fue una curiosa mascota, muy querida y fotografiada.

Sin necesidad de calendario, Platero, con cuyo nombre lo habían bautizado, parecía saber cuando llegaba el fin de semana, tal vez por la alegría que su amo derrochaba o tal vez por un instinto especial que tienen los animales. El viernes, cuando la familia llegaba, el asno ya estaba preparado para compartir su cariño y los recibía con ruidosos y alegres rebuznos.

Nació una gran conexión entre la nieta del nuevo amo y el asno, hasta el punto que a esa conexión bien podría llamarse amor. Pero ¿acaso los animales aman?

El tiempo iba pasando, el dueño y su esposa pasaban largas temporadas lejos de su casa y cuando regresaban, su primera visita era al corral; sus animales lo esperaban y él entre rebuznos, cacareos y  balidos, parecía recibir una transfusión de sangre renovada. Los tocaba, los acariciaba, les hablaba, a veces con palabras, otras veces en silencio desde el corazón y esos eran los mensajes que mejor les llegaban.

Pero como nada dura eternamente, aunque a veces nos gustaría, llegó un momento en el que Platero notó que su amo estaba preocupado; los dos envejecían y cuando regresaba, tras unos meses de ausencia, con tristeza se preguntaba ¿qué hará mi hijo si fallece Platero cuando yo no esté?

El amo del asno no era un hombre acostumbrado a pedir opiniones, sin duda en esto se equivocaba, pero ¿hay alguien perfecto? De lo que nadie podía dudar, era del amor que sentía por su familia, por sus animales y por su pueblo. No siempre lo demostraba, tal vez, las experiencias que le tocaron vivir le enseñaron a ser reservado en sus expresiones, pero si se le miraba a los ojos, si se observaba la expresión de su cara, no hacían falta palabras para saber lo que pensaba.

Un día, tomó en solitario una difícil decisión y Platero fue vendido casi por nada.

La familia al completo lloró, no estaban de acuerdo con la decisión. El anciano labriego también lloró, aunque éste las lágrimas se las tragó.

 Aquella hermosa etapa había llegado a su fin. No hicieron falta palabras, se despidieron desde el corazón.

El protagonista de este cuento, comprendió la decisión de su amo y siempre supo que no le había olvidado. El anciano, cuando se encontraba fuera de su pueblo, hablaba a sus amigos con orgullo de Platero, el burro que un día tuvo y contaba como le gustaban los caramelos y la relación que se estableció entre su nieta y el burro y cuando terminaba el relato, parecía que todavía faltaba algo más por contar, aunque ya no contara nada, porque la emoción lo embargaba y siempre emanaba un sentimiento de amor hacia su familia lejana, hacia su casa, hacia su pueblo y hacia su burro Platero al que tanto recordaba.

Un día, el anciano pasó a la dimensión en la que ya se encontraba el asno y éste no tardó en escuchar una voz conocida diciendo: Platero, Platero que ya estoy aquí, que ya he llegado y el obediente y dócil animal  rebuznó “hi-aaa, hi-aaa” y corrió alegre en busca de su amo, porque los dos sabían que, pese a todo, siempre se amaron.

 

TSUNAMI CEREBRAL

 

EN RECUERDO DE MI PADRE

Tengo encharcado el cerebro,
mi cuerpo ya no responde,
no puedo expresar deseos,
tampoco mis emociones,
ni agradecer el cariño
y las muchas atenciones.
¿Qué parte hay pues en mí
que inspira estas reflexiones?
Llegado al tramo final,
nada aquí ya me retiene,
salvo el cariño de los míos
y eso siempre se mantiene.
Tengo necesidad de soltar,
de dejarme conducir
y de llenar mi “morral”
solo de amor, gratitud, y paz.

 

 

A MI MADRE

Mientras escribo estos versos,
mi madre cerca se halla,
ella está somnolienta
en su sillón estirada,
con sus cabellos ya blancos
con su cara relajada,
con su respiración transcurriendo
regular y acompasada.
Sus ojos están cerrados
y su semblante tranquilo
aceptando que ha llegando,
al final de su camino.
Y completando esta imagen,
por si en ella algo faltara,
duermen felices dos gatos
que en su regazo descansan.
Qué estampa tan tierna madre,
qué gozo da contemplarla…

EL SOL Y EL MAR

El mar estaba enfadado,
sus agua se embravecían
porque pasaban los barcos,
pero no se detenían.
El sol que lo contemplaba,
por él compasión sentía,
y se decía apenado:
-mi amigo está sufriendo
por lo que yo antes sufría.
Y decidiendo ayudar,
acariciaba a sus olas
y le contaba bajito
para sus aguas calmar:
Cada día al despertar,
buscaba ver las estrellas,
mis esfuerzos fueron vanos,
nunca me encontré con ellas.
Desilusionado y triste,
pensaba como actuar,
por mucho que madrugaba,
no las llegaba a encontrar.
Tras búsquedas y sinsabores,
al fin pude comprender,
que al margen de las estrellas,
había mucho por ver.,
Por eso, querido amigo,
te digo con humildad
no llores cuando un barco se aleja
que pronto otro vendrá.
No te sientas sólo,
sabes que no lo estás,
juntos permaneceremos,
yo ofreciendo calor
tu proporcionando humedad, y
cuando la oscuridad de la noche
haga a tus aguas temblar,
no desfallezcas amigo
porque existe un nuevo día,
que está próximo a llegar
¡Confía amigo mar y deja a los barcos pasar …!
……………………

SOL Y LUNA

Sol y Luna

Mira lo que tengo ahí,
dijo mi amiga Adriana
me fui directa a la jaula y
levanté con discreción el toldo que la tapaba.
Cuatro cachorros de gato
hicieron su aparición:
uno gris, otro anaranjado,
un siamés y otro blanco.
Allí estaban tranquilos,
durmiendo entrelazados
y, tal vez, añorando
tener a su madre al lado.
La imagen me enterneció,
el anaranjado alzó sus ojos
y en ese preciso instante,
entre su corazón y el mío,
un hilo se conectó.
No tenía pensado hacer tal adopción,
pero con sus ojos pedía solo un poquito de amor
Llévate dos me decían,
Qué? -protesté yo,
pero al finalizar el día
eran dos las fierecillas
que robaron mi corazón.
Desde el primer momento,
su nombre tuve muy claro,
Sol se llamaría el macho,
por su color anaranjado y
a la hembra siamesa,
blanquita y negra a la vez,
le puse el nombre de Luna
como tenía que ser.
Nuestras vidas han cambiado
desde que estamos con ellos
con sus graciosas cabriolas,
sus arrumacos y ronroneos.
Gracias al Grup de Suport,
que me los dio en adopción y
a quienes los cuidaron con mimo,
hasta que los tuve yo.
……………………….

EL ÁNFORA

¡Oh, hermosa vasija!
¡Oh, valioso recipiente!
¿Eres solo lo que veo o esconde tu interior un elixir?
Hastiado estoy de falacias, de espejismos y mentiras.
¿Será verdad que contienes el agua que me ha de saciar?
¿Será verdad que al final, podré mitigar mis ansias?
……
¡Oh, incansable peregrino!
¡Oh, intrépido buscador!
¡Atrévete! prueba mi ambrosía, si tus anhelos quieres calmar.
Transciende la mera apariencia,
pues aunque la forma sea bella,
mi esencia te hará sanar.
¡Embriágate con mi elixir!
Y en el éxtasis descubrirás la gloria de la inmortalidad.
…………….

Presentación

“A MI PUEBLO”

Cinco Olivas
Si te dijera…
Que no te olvido y
que en sueños te visito.
Si te dijera…
Que añoro tus campos y tu río,
tus aromas, tus colores, tus sonidos.
Si te dijera…
Lo que llegué a sentir y lo que siento,
pues los años no han roto
los vínculos que nos unieron.
Si te dijera…
Que la distancia no implica olvido,
que el canto de un pájaro o el aroma del tomillo,
me transportan a ti y en silencio nos fundimos.
Si te dijera…
Que en mi recuerdo conservo,
el calor de la casa familiar,
las reuniones junto al fuego,
el inconfundible sonido del cierzo y
las frías noches de invierno.
Ay! Si yo te dijera…
Que como árbol torcido vivo,
en las raíces recuerdos,
en las ramas amigos, vivencias y sueños.
¿Qué me responderías, si estas cosas te dijera?
Si pudiera te diría…
Que confíes en la vida y seas agradecida.
Que defiendas la verdad y la justicia.
Que aprendas, compartas lo aprendido y
que busques de la vida su sentido.
Que tus recuerdos aquí permanecen y
que tu amor es correspondido.

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“AGRADECIMIENTO”

Barcelona blava (azul)
Barcelona, Barcelona blava,
el cielo te cubre,
el mar te engalana,
y juntos te otorgan,
sobriedad y calma.
Me abriste los brazos, cuando te necesitaba
yo era inexperta,
estaba asustada,
todo era nuevo,
no entendía nada
y los seres queridos lejos quedaban.
Barcelona, Barcelona blava,
et vaig estimar i t’estimo encara,
per les experiencies,
per les enyorances,
per les il.lusions
que em reservabes.
La joven que vino,
ya viste de canas,
ya habla tu lengua,
ya baila sardanes.
Barcelona, Barcelona blava,
el cel et cubreix,
la mar t’engalana
i aquesta aragonesa,
et dona les gracies.

………………………