MANOS PINTADAS DE BLANCO

MANOS PINTADAS DE BLANCO

Pese a ser domingo y estar en la playa, las caras de todos los que me rodeaban reflejaban un semblante marcado por la tristeza, por la indignación y por cierta dosis de esperanza.

Se estaba acercando la hora, la gente hablaba a media voz, temerosa de romper el silencio que nos rodeaba. Finalmente ese silencio fue roto por la voz de un hombre, a través de un altavoz. La esperanza fue fulminada, solo quedó la tristeza y la indignación. Miguel Ángel Blanco había sido asesinado. Las lágrimas de muchos pedían ser liberadas.

Miles de manifestantes en la calle, las manos en alto pintadas de blanco, niños a hombros de sus padres, un silencio sepulcral y una marcha tan lenta que era imposible avanzar… No sirvió para nada, la sentencia estaba echada.

¿Qué tuvo de especial la trágica muerte de aquel concejal? Supongo que las horas de agonía que pasaron desde su secuestro hasta su brutal asesinato.

Hoy martes, en un momento dado, he cogido el mando de la TV y le he dado al botón. Sinceramente, es esos momentos no recordaba aquel hecho impactante, ni que ya habían pasado veinte años. Las imágenes que he visto y las frases que he oído, han hecho que, de nuevo, un nudo se pusiera en mi garganta. Hoy, no ha sido por el asesinato de ningún concejal, hoy, como tantos otros días, el motivo ha sido que he sentido apuñalada la esperanza.

SEÑORES POLÍTICOS!!! Entérense de una vez: hace veinte años nos conmocionó profundamente aquel acontecimiento, pero hoy nos sigue conmocionando su insensatez y su insensibilidad.

¡Con qué placer paladean ese regusto que parecen sentir “los unos, cuando critican a los otros y los otros, cuando critican a los unos” y nunca faltan bufones aplaudiendo al payaso de turno…!

Necesito ver políticos que no lleven siempre la escopeta cargada contra su oponente; que hablen de su ideario y de su programa y no se centren en el de los demás; que busquen más colaboración y menos protagonismo ¿Existen? Tal vez sea una especie extinguida y yo pida un imposible. Requiere aplomo y no descargas, requiere trabajo y no críticas, requiere humildad y no soberbia, requiere saber que la política es un servicio a la sociedad y no un lugar donde llenarse los bolsillos a costa de los demás.

Hasta que aparezca un político con estas cualidades, prefiero estar desinformada que asistir diariamente a un circo o a un teatro de tal mediocridad.

La oposición política, debería ser alguien que defiende ideas distintas, no un enemigo merecedor de la muerte ni de torturas ni siquiera de feroces y, muchas veces, falsas críticas; pero para entender ésto hay que empezar por asumir las diferencias y respetar la libertad de los demás.

Quiero terminar este escrito, mandando mis más sentidas condolencias a los familiares y amigos de MAB y a los de todas las víctimas del terrorismo, sin olvidar a los familiares y amigos de las víctimas de otras clases de violencia.

ALMENDRO EN FLOR

¡BLANCA FLOR!

Pétalo blanco que junto a tus hermanos formas la flor,

extiendo mi mano temerosa de dañarte,

no te inquietes, no quiero poseerte,

solo quiero aspirar un poco de tu olor.

¿Ahuyentará mi contacto tu espíritu interior?

En este caso, mejor no te toco,

tu inmaculada belleza acabaría,

porque no puede vivir sin alma,

ni tan siquiera una pequeña flor.

EMBUTIDA EN EL PANTALÓN

¡VAMOS DE REBAJAS!

Esta semana, una amiga me propuso ir de rebajas y yo asentí encantada. Quedamos a las once y media, dispuestas a colaborar un poco con los comerciantes, ya que durante la temporada habíamos comprado poco o nada. El día era espléndido y nosotras íbamos más contentas que un niño con zapatos nuevos.

Llegamos a un centro comercial, del que prefiero no decir el nombre porque no necesita publicidad. Comenzamos a mirar, separando las prendas que nos gustaban y cuándo ya llevábamos “el brazo a rebosar”, buscamos el probador más cercano.

-¿Es posible lo que veo? -dije algo asustada.

Sí, era posible. Hasta llegar a los probadores, tuvimos que soportar una fila considerable de personas, cargadas de ropa, como nosotras. ¡Por fin! quedó un probador libre y entramos juntas las dos, por eso de que la una confirma o desmiente la opinión de la otra. Tras un buen rato de “quita y pon”, sin encontrar nada que nos quedara mínimamente aceptable, nos probamos un pantalón que nos gustaba a las dos.

-Me gustaría probarme una talla más -le dije, ante el temor de que el pantalón se fundiera con mi piel y jamás  pudiera desprenderme de él.

-Espera aquí, voy a ver si lo encuentro -respondió mi amiga, que ya llevaba puesta su ropa.

Y yo me quedé en el probador, embutida en el pantalón. Es difícil comprarse hoy unos pantalones. Todos parecen  estar hechos para personas con “patas” de gacela o de galgo. Si nuestras piernas no se asemejan a las patas de estos esbeltos animales, lo tenemos muy, pero que muy mal. En los pantalones que, con esfuerzo, consigues meter las piernas, sobran bastantes centímetros de cintura y cuando buscas una talla menos ¡solo una!, no hay forma que las piernas entren en el estrecho tubo, en el que han convertido las perneras.

¡Señores diseñadores que, también tenemos derecho a ir vestidas monas y cómodas, las que no somos esbeltas cual gacelas!.   

Bien, pues allí estaba yo, con aquellos pantalones que parecían mi segunda piel, mientras esperaba que regresara mi amiga al probador y que tardaba en llegar más de lo que esperaba.

-¿La habrán raptado? -pensaba yo, aunque a nuestra edad, ésto de los raptos ya…, como que no.

Finalmente unos golpecitos en la puerta ¡por fin! quito el pestillo y allí estaba mi amiga, sin el pantalón que salió a buscar, pero con cara de circunstancias y en el brazo un buen moratón.

-¿Qué ha pasado? -le pregunté

-Con las prisas, he chocado con una china o la china ha chocado conmigo y del impacto hemos tirado la ropa de un expositor -me explicó, un tanto compungida.

¿Qué queréis que os diga? me entró un ataque de risa, de esos incontrolables. Como ya sabéis, yo seguía embutida en el pantalón, por eso de no vestirme y desvestirme otra vez. Solo pude cruzar las piernas fuertemente, también los dedos de las manos y pedir que no se produjera el “derrame” (los esfínteres ya no están para soportar fuertes pruebas). Por suerte  y con esfuerzo lo conseguí.

Vámonos pronto de aquí -le dije a mi amiga, una vez mis piernas rescataron su libertad..

Ella aceptó gustosa. Las dos necesitábamos lo mismo, sin necesidad de confirmarlo, así que, procurando no mirarnos por miedo a “gotear”,  nos fuimos hacia la “toilet” y cuando el cuerpo se sintió aliviado, nos marchamos a comer.

Antes de encontrar un restaurante adecuado, pasamos a saludar a una persona conocida de mi amiga, que trabaja en una tienda de bolsos. Mientras ellas hablaban yo me entretuve echando una miradita a las mochilas…Cuando ya la tenía elegida y la fui a pagar, me dice la conocida de mi amiga que me hace un descuento en la mochila, pese a no estar rebajada. Un encanto de persona, no solo por el descuento, sino porque lo decía su mirada. Desde aquí ¡mil gracias por el detalle!.

Contentas con la compra,  seguimos caminando y encontramos un restaurante al que decidimos entrar. Seguramente será bueno, pero ese día nosotras no estuvimos muy acertadas en la elección de los platos. La comida, ni buena ni mala, sino todo lo contrario. De segundo plato pedimos arroz negro con chipirones y ali-oli.

-Un día es un día -pensé yo, que cuido algo mi dieta.

Tras esperar media hora o más la llegada del segundo plato, con un aire acondicionado que ponía el vello como escarpias, llegó el  esperado arroz negro, pero los chipirones, al parecer, no se dejaron pescar. Por suerte el “alioli” (ajolio)  le daba un toque de sabor.

Tras solicitarlo con insistencia, pero con educación, apagaron la refrigeración, ¡gracias a dios! -pensamos todos, que ya teníamos la sonrisa  de los besugos congelados. Terminamos la comida bien, pero no os voy a contar cuánto tardó a salir el arroz, éso mejor lo guardo para la intimidad.

Cuando ya nos dirigíamos al metro para regresar a casa, se me ocurrió decir a mi amiga: un día de éstos me acompañarás a comprar gafas y mira por donde estábamos en la puerta de una óptica (supongo que mi cerebro hizo una asociación de ideas).

En relación con esta compra, puedo y debo decir que, al poco de atravesar el portal, salió a nuestro encuentro una joven guapa, simpática y lo más importante, una gran profesional. De esas que, hoy día, parece que ya no existen… El tiempo que estuvimos allí dio para mucho y cuando ya había comprado las gafas de sol que necesitaba, pregunté el nombre a la encantadora persona que nos atendía y le pedí permiso para hablar de ella, discretamente, en mi blog. Como era de esperar, con una sonrisa en los labios, me lo concedió.¡ Gracias Miriam por tu inmejorable atención!

Pero mi amiga también necesitaba gafas y estuvo probándose diferentes modelos durante casi dos horas ¡dos horas! porque ella necesitaba gafas para ver y gafas de sol. Difícil decisión cuando se piensa que: “antes muerta que sencilla”.

Pese a todo, pasamos un buen día y reímos con ganas, porque no hay cosa mejor que tomarse las cosas con humor.

Buenas rebajas y buen fin de semana!!!

¡Gracías Mafalda)

AGRADECIMIENTO Y RECUERDOS

AGRADECIMIENTO Y RECUERDOS

Hace unos días, recibí, puntual como siempre, el boletín informativo del Grup d’Opinió d’Ámfora (Grupo de Opinión de Ánfora). Abrí la revista al azar y me topé con un escrito cuyo título era El Canal del Mediodía-Canal du Midi, del que Magda ofrece una amplia información.

Tan pronto mi ojos se posaron sobre dicho título mi pensamiento voló a Toulouse y a mis tíos Ángel y Laura. Cuándo yo era jovencita los visitaba de vez en cuando y ellos me mostraban los lugares destacados de la “Ciudad Rosa”, apodada así por el color predominante de sus edificios antiguos.  El Canal du Midi se encontraba entre estos lugares.

Pero antes de dar paso a los recuerdos y, ya que he comenzado hablando del Grup d’Opinió d’Ámfora, deseo aprovechar este blog para dar las gracias públicamente a este Grupo, pues fue en su boletín donde mis escritos vieron la luz  por primera vez.  De vez en cuando, asisto a la actividad del Aula d’Expressió (Aula de Expresión) dirigida por Joan con extraordinaria dedicación y pulcritud; las personas que acostumbran a reunirse para ello, leen con tal sentimiento que su voz penetra en el alma y actúan con “el saber hacer” del artista, pero con la humildad del que sabe que no lo es. ¡Gracias a tod@s por vuestra amabilidad y vuestro encanto!

Dicho ésto, retomo el recuerdo de Toulouse y de mis tíos. Mi tía hace poco nos dejó; de niña quedó huérfana de madre y poco después fue víctima, como otros muchos niños, de la sinrazón que representan las guerras. Mi tío, incansable trabajador e idealista a su manera, permanece en tierras francesas. Ninguno de los dos olvidó su querido Aragón, pero, como dice el Pastor de Andorra en su jota “la Palomica”, “levantaron tanto el vuelo, que no supieron volver luego”.

A mi tía están dedicados estos versos escritos desde el corazón, aunque no con la maestría deseada. También van dedicados a todas las personas que se han visto obligadas a dejar su tierra, su familia y su casa.

Pequeña víctima de la sinrazón
¡qué pena da verte!
Tus manos vacías,
tu mirada ausente,
tus pies ya cansados,
y el hambre y el frío
enturbian tu mente.
Hace apenas nada
tu madre murió,
hoy la esperanza se quiebra
dentro de tu corazón.
Hubo que salir corriendo y
por la puerta de atrás,
el enemigo acechaba,
no cabía esperar
abandonar era vivir,
quedarse…, quedarse, mejor no pensar.
Tierno arbolito
que sin apenas raíces
a otro país te trasplantan,
nunca olvidarás tu tierra,
ni tu pueblo, ni tu casa…
La protagonista de estos versos
hace poco nos dejó,
y allá en tierra extranjera,
la jota le acompañó
……………….

UNA DE BOMBEROS

¡UNA DE BOMBEROS!

Con la velocidad de una Harley, con la fuerza de un tornado, con el ímpetu arrasador de un fuego activado, trascurren nuestras vidas en esta sociedad que “aquél, ése, éste, tú y yo” hemos construido.

Ni la hermosa y potente Harley, ni el destructor tornado, ni el poder arrasador del fuego tienen la menor posibilidad de detenerse a pensar ¿qué estoy haciendo? No, ellos no pueden pensar, ellos hacen bien su trabajo: correr, destruir, quemar. Solo el hombre dispone de esa capacidad, pero se está haciendo todo lo posible para que la perdamos.

Hace unos días, todos pudimos ver un pequeño vídeo, en el que un bombero avanzaba hacia un incendio y al mismo tiempo hacía público lo que pensaba. No estoy segura si el vídeo, en cuestión, era real o era un montaje, pero en cualquier caso, decía “verdades como puños” y daban ganas de correr a su lado a sofocar las llamas diciéndole a gritos: no estás solo, nosotros estamos contigo, porque lo que tú defiendes, exponiendo tu vida, nos pertenece a todos.

Es fácil decir que un incendio es obra de un pirómano o de alguien malintencionado y yo con firmeza pregunto ¿por qué cada día hay en nuestra sociedad más pirómanos, más maltratadores, más acosadores, más drogadictos, más depresivos, más…? ¿Por qué está tan “tarada” nuestra sociedad? ¿Qué hacemos o dejamos de hacer para que ésto ocurra? ¿En qué nos estamos equivocando?.

Bomber@s y otros grupos de rescate, médic@s, enfermer@s, maestr@s, asistent@s sociales, investigadores y similares son profesionales cuyo diario hacer pasa desapercibido para el resto de los mortales, salvo cuando hacen algo “notable” y salen en el telediario. Entonces la noticia vuela, se difunde por las redes sociales, pero con la misma rapidez que se conoce, desaparece del panorama y cae en el olvido.

Por el contrario, hay otras “profesiones” o “formas de vivir” (de alguna forma hay que llamarlas) que día tras día tienen resonancia en los medios de comunicación. No voy a nombrar ninguna, porque ya las conocéis y porque mi blog no está pensado para atacar a nadie, sino para invitar a la reflexión.

¿A quién llamas cuando tienes un accidente o hay una catástrofe?

¿A quién acudes cuando estás enfermo?

¿Quién mitiga tu dolor?

¿Quién educa a tus hijos?

¿A quién debes todos los avances que nos facilitan la vida?

¿De qué sirven, en estos casos, los “mitos” que cada día son noticia?.

¿Dónde ha quedado ya el impacto que produjo el vídeo del bombero o del médico que hizo una intervención que parecía sacada de un libro de “ciencia-ficción”?

¿Dónde ha quedado el saber hacer de aquel maestro o profesor que te impulsó a ser lo que hoy eres?

Tal vez  haya quedado olvidado en algún recóndito lugar de tu cerebro, eso suponiendo que hubiera llegado hasta allí, porque hoy las noticias y las imágenes avanzan como el fuego, impactan en nuestras entrañas y luego otras las sustituyen y así día tras día, sin que seamos capaces de detenernos a profundizar en lo que leemos, en lo que vemos, en lo que nos cuentan y nosotros, sin reflexionar, creemos.

El verano supone un trabajo extra para los bomberos, a los que dedico este escrito, así como a todos esos profesionales que con su silencioso e innegable esfuerzo, sin buscar ser noticia, contribuyen a fomentar la cultura, mejorar la salud y conseguir un mundo más justo y mejor.

Feliz reflexión!!!