ANIMALES CON CORAZÓN (XII)

CAPÍTULO DUODÉCIMO Y ÚLTIMO:

AGRADECIMIENTOS Y PRESENTACIÓN DEL “GRUPO  DE AMIGOS DE LA RED SOCIAL

 

Queridos amigos humanos, nuestras vivencias han llegado a su fin, pero no queremos que ésto sea una despedida, sino un “hasta siempre”.

Nuestras vivencias son muy limitadas porque somos muy jóvenes y no salimos de casa. Los gatos callejeros tienen muchas cosas emocionantes para contar, pero a cambio han de pasar por muchas dificultades.

Siendo todo lo sincera que puede ser una gata, os diré que echaremos a faltar vuestras visitas y comentarios y que, tanto a Sol como a mí, nos gustaría seguir contando vivencias, pero tendríamos que contar mentiras y eso no está bien; habéis de saber que, desde el punto de vista gatuno, todo lo que hemos contado hasta ahora es real.

Si con el paso del tiempo nos ocurre algo digno de compartir lo publicaremos, como siempre, en este blog.

No olvidéis que el próximo mes, coincidiendo más o menos con el aniversario de nuestra adopción, se publicará el libro “Las vivencias de Sol y Luna” y su finalidad es promover la adopción de los animales que han quedado huérfanos o han sido abandonados y ayudar a las personas que, en grupo o en solitario, nos protegen y defienden nuestros derechos.

Mi hermano Sol y yo creemos que no se han de decir palabrotas ni sentir rabia u odio hacia las personas que maltratan o abandonan animales ya que ellos no son conscientes de lo que hacen; las emociones negativas hacen mucho daño al que las siente y también al mundo entero. Ya sabéis lo que dice el refrán: “No se pueden pedir peras al olmo”. Desde nuestro punto de vista es mejor que fomentéis el respeto hacia los animales a través de la educación y que trabajéis, en la medida de vuestras posibilidades, para que cada día tengamos un mundo más justo y mejor.

Como no quiero terminar pareciendo un “predicador” os voy a contar una idea que se nos ocurrió hace unos días a mi hermano Sol y a mí, cuando vimos que nuestra vivencias estaban llegando a su fín.

Como actualmente, los humanos siempre estáis “conectados” gracias a las nuevas tecnologías, hemos pensado que nosotros también podríamos  estarlo y decidimos formar un grupo de mascotas; cuando tuvimos clara la idea, hicimos lo posible para que “Osa menor”  percibiera nuestro propósito y, en cuanto lo captó,  habló de ello a sus vecinos, amigos y familiares quienes pronto se animaron a mandarle las fotos de sus animales de compañía. Es un grupo que no discrimina a nadie, todos los animales caben en él, tengan el cuerpo cubierto con pelo, lana, plumas o escamas.

Tres miembros del grupo ya marcharon hacia las estrellas, pero cuando vivieron fueron muy buenas mascotas e hicieron muy felices a niños y mayores, por esta razón hemos pensado que estaría bien incluirlos como “miembros de honor”. Uno de ellos es Platero, un asno que ya en su vejez lo compraron para ejercer de mascota (si queréis leer su historia podéis buscar, en el blog, la entrada titulada: “La voz de su amo”); otro miembro de honor es Rex, un perrito Yorkshire, muy querido por toda la familia (en el próximo libro que publicará “Osa menor” hay una historia que hablará de él) y también está Kobu que era un hurón muy bonito y cariñoso al que se le echa mucho de menos.

Estamos seguros que muy pronto esta gran familia se ampliará, porque aquí lo importante no es salir en la foto, sino las vibraciones positivas de sus miembros.

Gracias a todos los que protegen y cuidan a los animales y gracias también a los veterinarios que colaboran con los “ángeles” que se dedican a rescatarnos. De nuevo gracias a todos los que nos han visitado, a los que han dejado comentarios y ¡cómo no! a todos los que compren el libro.

Os presento a los miembros del grupo.

Muchos arrumacos de Sol y Luna

 

 

“Que la volutad al bien florezca entre los hombres”

ANIMALES CON CORAZÓN (XI)

CAPÍTULO UNDÉCIMO: VIVENCIAS VARIAS

En este capítulo voy a compartir una serie de vivencias que os permitirá comprender un poco más nuestra vida gatuna.

Empezaré hablando de la adaptación. Cuando alguien decide tener una mascota ha de adaptar su vida a las necesidades del animal, pero no olvidéis que también los animales  nos hemos de adaptar a la vida de los humanos que, sin lugar a dudas, es muy diferente a la nuestra.

Ya sabéis, los que tenéis gatos, que a nosotros nos gusta estar siempre cerquita de vosotros, pero hay lugares en los que acompañaros es “un sinvivir”. Cuando “Osa menor” va al baño  nosotros la seguimos, si no estamos entretenidos por el patio, pero el baño es un lugar un tanto raro, por todos los sitios sale agua y nos pongamos donde nos pongamos terminamos mojados o salpicados.

Los gatos nos lavamos muchas veces, pero no necesitamos el agua, los humanos siempre estáis a remojo y hay que reconocer que, desde nuestro punto de vista, hacéis cosas muy raras. Por ejemplo, “Osa menor” se mete en eso que llamáis bañera y una vez allí toma una cosa con la mano de la que salen chorritos de agua que a nosotros no nos gustan nada y hemos de salir corriendo. Otras veces coge un aparato que saca aire caliente y se lo acerca a la cabeza y tampoco nos hace ninguna gracia estar cerca en esos momentos. Nosotros no necesitamos nada de eso, nos lavamos lamiéndonos en cualquier lugar y a cualquier hora y no necesitamos secarnos.

También nos hemos de acostumbrar a los estornudos. Nuestra amita “Osa mayor” estornuda muchas veces seguidas y muy fuerte. El primer día, estábamos encima de su regazo, descansando los tres y de pronto empezó a estornudar ¡qué susto nos dimos! Parecía un terremoto o el fin del mundo. Salimos corriendo y nos escondimos debajo de una cama. Cuando la sesión de estornudos acabó, porque no se conforma solo con uno, salimos con miedo de nuestro escondite y, cuando llegamos donde ellas estaban, vimos que las dos estaban riendo a carcajadas. No nos molestó que se rieran de nosotros, por el contrario, comprendimos que no había peligro y ya relajamos las orejas y volvimos al descanso.

Otra cosa que os quiero contar son nuestros momentos preferidos:

Sin duda alguna, el momento que más nos gusta es el de después de comer, nuestras dos “amitas” se ponen a descansar un poco, una en el sofá y otra en su sillón, es un momento de mucha paz y yo me puedo relajar porque no tengo que controlar nada y nos dormimos los cuatro. Cuando ellas se levantan es un placer acostarnos en el lugar que han dejado ¡no sé por qué nos gusta tanto!

Otro momento con el que disfrutamos es cuando “Osa menor” va a la cocina, yo voy allí maullando, primero lo hago en un tono bajito y poco a poco voy aumentando el volumen de mis llamadas; mi hermano capta el mensaje y viene también. Nos sentamos sobre nuestras patas traseras y la miramos con ojos de súplica. Ella nos mira y se sonríe y de vez en cuando nos da cositas buenas, pero no siempre, solo a unas horas determinadas y nos dice que no hay que pasarse la vida comiendo; creo que, muchas veces, olvida que somos gatos.

También es muy agradable cuando nos viene a ver por la mañana. Nos dice un montón de cosas bonitas: “cositas lindas”, “mis cachorritos”, “fierecillas” y un montón de piropos, nos acaricia un poco y, a veces, nos cepilla; nosotros nos restregamos por sus piernas y nos tiramos panza arriba, es lo más que sabemos hacer para demostrarle nuestro cariño.

No puedo olvidar el momento de ir a dormir; últimamente, cuando quiere que nos vayamos a nuestra habitación nos canta: “vamos a la cama, que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar”. Nosotros la escuchamos y sabemos lo que quiere; mi hermano se hace un poco el remolón, pero yo voy corriendo y llego antes que ella. “Osa menor” se siente feliz porque cree que somos obedientes, aunque la verdad es que la obediencia no va con los gatos, simplemente, nos atrae su voz y vamos tras ella.

Para terminar os contaré una experiencia por la que pasamos hace ya unos meses. Un día, tanto mi hermano Sol como yo, intuimos que pasaba algo raro, porque “Osa menor” iba y venía de un lado a otro, cogiendo cosas de los armarios y dejándolas en esas cajas con ruedas que se llaman maletas; nunca antes la habíamos visto hacer eso. Nosotros estábamos atentos para ver si comprendíamos la razón  o para colarnos entre aquella ropa, que es algo que nos encanta, aunque he de reconocer que no conseguimos ni lo uno ni lo otro.

Al finalizar el día, “Osa menor” cerró las maletas y las dejó preparadas cerca de la puerta de entrada de la casa. Nosotros seguíamos sin comprender, pero percibíamos algo que no nos gustaba. Nuestro instinto no falló, al día siguiente llegó un desconocido, cogieron las maletas, nos miraron de una forma especial y se fueron todos.

Como algunas veces también se van, pensábamos que volverían pronto, pero tardaron días en volver. Por suerte no habían olvidado dejar abundante comida, agua y dos areneros bien preparados.

Estuvimos tres días solos y cuando ya estábamos algo preocupados, escuchamos el ruido que hace la llave en la puerta y fuimos corriendo pensando que serían ellas, pero no era así. Quien llegó fue una amiga de nuestras “amitas”, que ya conocíamos, a la que no le gustan los animales, pero nos respeta; es decir, no nos acaricia, pero estamos seguros que, a su manera, nos tiene cariño.

Nada más llegar nos puso más comida y agua, aunque todavía teníamos; la sorpresa se la llevó cuando vio los areneros; se asustó un poco y dijo una frase que no comprendimos; pero ya lo podéis imaginar, ella hacía ésto por primera vez y nosotros llevábamos tres días solos, aburridos y comiendo todo lo que queríamos.

El caso es que limpió bien la arena de los dos areneros y a partir de aquel momento nos visitó cada día. No nos podíamos quejar, teníamos comida, agua, la arena limpia y la compañía de una persona conocida que nos trataba bien; solo nos faltaban los abrazos y los masajes de nuestras “amitas”, pero bueno…. Muchos animales e incluso personas firmarían para poder tener lo que nosotros teníamos. Aún así temíamos por ellas, porque se habían ido a la calle y la calle nos trae recuerdos tristes.

Durante los días que estuvimos solos, para evitar problemas, nos dejaron dentro de casa, sin poder salir al patio, es más aburrido pero, de alguna manera, lo entendimos porque “Osa menor” nos dice muchas veces eso de que: no siempre lo que apetece es lo que más nos conviene y si ella lo dice será por algo.

Un día, oímos el ruido de la llave, como siempre, fuimos corriendo hacía la puerta para ver quien llegaba y apareció “Osa menor” ¡qué alegría nos dimos! Con gusto hubiéramos saltado a sus brazos, pero los gatos no sabemos demostrar así nuestro afecto. Ella también se alegró porque decía palabras tiernas y nos abrazaba mucho. Faltaba una de nuestras “amitas”, pero pensamos que si la una había regresado, también regresaría la otra y, pasados unos días, así fue.

Por las conversaciones que tienen, hemos sabido que fueron de viaje para ver a un hermano de “Osa mayor”; hace un año su esposa también se fue hacia las estrellas y, aunque está bien atendido, es mayor y no tiene familia allí. Al parecer también le gustan los animales y pensamos que si estuviera aquí nosotros también le haríamos compañía, pero él ha decidido quedarse allí y hay que respetar su voluntad.

Y con ésto termino este capítulo, espero que nos sigáis visitando y que os animéis a comprar el librito “Las vivencias de Sol y Luna”; un día de éstos “Osa menor” ya os lo contará mejor.

Gracias a todos y hasta la próxima semana.

Luna y Sol

¿QUÉ ES LA VERDAD?

¿QUÉ ES LA VERDAD?

Hay quien describe la VERDAD como una experiencia directa e intransferible; como una percepción espontánea e instantánea sin intermediarios; como una expansión del SER Interno imposible de describir.

Si conociéramos la respuesta a la pregunta del título, alcanzaríamos la “seguridad” necesaria para vivir felices, alegres, gozosos, completos, porque la Verdad nos permitiría comprender el pasado, nos proporcionaría un futuro y nos permitiría utilizar todo nuestro potencial en el presente. Pero los cinco sentidos y el intelecto no son suficientes para descubrir la verdad que está detrás de las apariencias.

No tengo el conocimiento ni la sabiduría necesaria para poder dar una respuesta a la pregunta formulada, así que, como ya has vuelto de vacaciones con energía renovada, te ofrezco unas sencillas frases por si quieres reflexionar.

* El conocimiento de la Verdad es progresivo,  aunque podamos alcanzar una verdad, siempre habrá otra verdad mayor esperando ser descubierta.

* La humildad es la clave para aprender. Sócrates, uno de los más grandes filósofos, llegó ha decir: “Solo sé que no sé nada”, indudablemente este maravilloso axioma revela una gran sabiduría.

* “Querer, Saber, Osar y Callar”. Generalmente el Sabio habla poco pero dice mucho, no pierde las energías en discusiones banales, sino que permanece en silencio; aunque ese “silencio” no quiera decir callar, sino permanecer en calma interior mientras se habla, pues es tan malo hablar cuando hay que callar, como callar cuando hay que hablar.

*¡Hombre conócete a ti mismo y conocerás a  Dios y al  Universo del que formas parte!
¿Quién es este “sí mismo” que debemos conocer? ¿Nuestro carácter, nuestros defectos y cualidades?… No, si conocerse fuese únicamente eso, los Sabios nunca habrían inscrito este precepto en el frontispicio de un Templo. Este conocimiento también es necesario, pero resulta insuficiente. Conocerse es mucho más que eso, conocerse a “sí mismo” es reconocer nuestro verdadero SER, más allá de cualquier especulación intelectual o racional, más allá de cualquier sospecha o suposición de nuestra personalidad .

* El verdadero problemas del ser humano es que no sabe quién es, si un cuerpo de barro o un espíritu inmortal.

Feliz reflexión!!!

ANIMALES CON CORAZÓN (X)

CAPITULO DÉCIMO: LAS VISITAS

A parte de nuestros vecinos, también conocemos a familiares y amigos de nuestras “amitas”. Todos son buenas personas, pero no a todos les gustan los animales, ellos mismos lo reconocen y nosotros lo percibimos; a veces es por un tema de alergias, otras veces porque no están acostumbrados a compartir su vida con seres del reino animal o incluso porque han tenido alguna mala experiencia.

Cuando vienen personas a las que les gustamos, nos acarician y nosotros les rozamos las piernas con nuestro cuerpo. ¡Qué hermoso es compartir respeto y amor, aunque sea entre animales y humanos!

Tal vez ya os hayamos dicho que, en nuestro reino, a los animales domésticos se nos considera seres más evolucionados, porque al convivir con humanos podemos compartir vibraciones más elevadas; aunque, si he de ser sincera, os diré en confianza que hay humanos que también podrían aprender mucho de nosotros, porque, hay días que, cuando nuestras “amitas” ponen la TV da miedo oir lo que dicen. En esos momentos, si podemos, nos colocamos cerquita de ellas para recibir su amor y ofrecerles el nuestro, porque un mundo sin amor, es como un infierno.

Volviendo a las visitas, recuerdo que un día vino un compañero del gimnasio de “Osa menor”, un chico joven, guapo y muy alto al que le gustan mucho los animales; él también tiene dos gatos, aunque por lo que dijo eran callejeros y apenas se dejan acariciar. Cuando le vimos nos acercamos a él y le ofrecimos nuestros retozones; como era tan alto, yo alcé la cabeza y mi mirada gatuna buscó la suya; él captó el mensaje y se agachó; entonces le acaricie y lamí su mano con mucha intensidad. Mis “amitas” se sorprendieron porque nunca antes había hecho ésto; él emocionado dijo: “Luna ha notado que estoy falto de cariño”. Yo deseé, desde mi corazoncito gatuno, que encontrara pronto el amor que necesitaba y, curiosamente, creo que ya lo ha encontrado; estamos muy contentos, se lo merecía, porque tiene un gran corazón.

Otras veces vienen familiares de nuestras “amitas”, también amantes de los animales y les hacemos arrumacos y ellos nos acarician. La primera vez que les vimos éramos pequeñitos y yo me subí al cuello del señor y le empecé a lamer la oreja; también sorprendí a todos; generalmente, cuando se ofrece amor sin pedir nada a cambio la gente se sorprende.

Hace ya bastante tiempo vinieron otros familiares, con dos niños muy guapos que jugaron mucho con nosotros; nos escondíamos debajo de la cama y ellos nos venían a buscar. Ahora no los vemos porque van al colegio y además viven en la montaña, al parecer, no muy lejos de donde nacimos nosotros.

Otras veces viene una amiga de nuestras “amitas” que lleva un palito y unos pequeños cascabeles colgados de él, para que con el sonido, la gente por la calle  la perciba y la deje pasar; al parecer vais siempre despistados y ya ha tenido algún susto. Le gustamos mucho y nos trae regalitos. Pese a tener una visión muy baja es buena pintora y hace exposiciones; cuando viene trae fotos de sus cuadros y la verdad es que, al verlos, se comprende que, además de con la vista, también se pinta con el corazón. Si queréis ver sus pinturas podéis hacerlo en: “arrontes arts”, creo que se llama una página web.

Otra amiga de mis “amitas”, viene bastantes veces y deja que nos acerquemos y hasta nos acaricia pero no le gusta demasiado el contacto con los animales. Es muy buena amiga de “Osa-menor” y en su presencia solemos estar cariñosos pero sin pasarnos, aunque no siempre lo conseguimos, pues mi hermano Sol está loco porque le hagan masajes, no comprende que hay personas que no son afines con nuestra energía, pese a todo ella lo lleva muy  bien.

Un día vino una joven, que resultó ser sobrina y nieta de nuestras “amitas” y un chicarrón que era su pareja; llevaban una caja con ruedas, pero ésta no se llama transportín sino maleta. Tras abrazarse y besarse nos presentaron a nosotros, que estábamos allí observando y olisqueando, pues supongo que ya sabéis que nosotros nos guiamos mucho por el olfato.

Al llegar la noche, “Osa menor” se quedó en nuestra habitación. Nunca antes lo había hecho y tanto a Sol como a mí nos hizo mucha ilusión; yo me puse a los pies de la cama y como todavía era un cachorro tenía muchas ganas de jugar y, cuando ella movía los pies, yo saltaba sobre ellos y los mordisqueaba, para mí era un juego, pero al parecer a ella le hacía daño y no la dejaba dormir. Mi hermano, que es más mimosón, de vez en cuando se metía con ella en la cama, estaba un ratito y luego volvía a salir.

No se volvió a repetir la experiencia hasta que vinieron otros familiares. Éstos resultaron ser el hijo y hermano de nuestras “amitas” y su esposa. Enseguida vimos que les gustaban los animales, así que aprovechamos para retozarles por las piernas y ganarnos su cariño, cosa que no nos costó nada.

Hemos comprobado que cada vez que viene alguien con maletas “Osa menor” duerme en nuestra habitación o al menos lo intenta; yo he madurado un poco y creo que ya me porto mejor; además, como la última vez hacía calor, dejaron todas las puertas abiertas y nos paseamos por todas las habitaciones, algún susto que otro dimos, pero fue divertido.

Por las conversaciones que escuchamos todavía falta por venir otro sobrino y nieto de nuestras “amitas” y su pareja, así que cualquier día tendremos una sorpresa y la volveremos a disfrutar.

Esta vez tampoco puedo poner fotos de las personas de las que hablo, por eso del respeto a la imagen o algo así, pero pondré otras fotos que os gustarán.

Hoy voy a terminar contando un secreto, pero no lo digáis a nadie, porque pensarían que “Osa menor” ha perdido la cabeza. Con paciencia, me está enseñando a restar y la verdad es que no lo encuentro muy difícil. Cuando ya llevábamos unas cuantas lecciones me puso un problema que decía: Lunita, si tienes 140 euros y te quito 120 ¿cuántos te quedan? y yo tras pensarlo un poquito, porque ya eran cantidades grandes, lo tuve claro y cogí el billete de 20 euros. Mis amitas se rieron y me dieron un abrazo ¡debí de hacerlo bien!

Hasta la próxima semana, gracias por seguirnos. Arrumacos, Sol y Luna.

 

 

ANIMALES CON CORAZÓN (IX)

CAPÍTULO NOVENO: NUESTROS VECINOS

 

Hoy dedico el capítulo a compartir con vosotros la “visión gatuna” que tenemos de nuestros vecinos, partiendo de que todos son buenas personas y amantes de los animales.

Empezaré por los de la casa, a cuyo patio va de excursión mi hermano Sol. Estos vecinos tienen dos hijos: la hija es  una joven guapa, que estudia y le gusta el deporte. Un día que estábamos los dos asomados a su patio nos hizo fotos y salimos en Facebook (creo que se dice así, aunque en realidad no entiendo lo que es). Hay veces que viene con amiguitas a casa y ponen música marchosa; nosotros no sabemos bailar, pero disfrutamos escuchando y mirando.

El hijo es algo mayor que su hermana, también es alto y guapo, estudia y le encanta la música. Toca muy bien la guitarra y  ahora está probando con otro instrumento que no sabemos como se llama, pero que produce unos sonidos muy fuertes y raros; ayer nos sorprendió con ésto, escuchamos un rato, pero después decidimos retirarnos hasta que consiga mejorar (ya sabéis que los gatos tenemos el oído muy delicado). A este vecino, virtuoso de la música, también le gusta cantar y se atreve con todo: lírica, baladas, rap o reggaetón (veis que estoy puesta al día) y aunque no lo haga muy bien, le pone tanta pasión, que solo por eso ya hay que escucharle.

Tenemos otros vecinos a los que vemos y escuchamos cuando están en sus terrazas; les miramos con mucha curiosidad, pero no podemos saltar tan alto, aunque nos gustaría, porque hay un niño, que a veces ha venido a visitarnos, al que le gustan muchos los gatos. Ellos tienen un perro que no ladra y es muy bueno.

Estos vecinos también tienen otro hijo mayor que estudia para cocinero, de esos de “alta cocina”, él no ha venido a jugar con nosotros, pero quizás un día traiga alguna delicia de las que hace y nos la dejen probar. No hay que perder nunca la esperanza, aunque “Osa menor” es muy estricta con eso de las comidas, nos dice que hay que tener control, no entendemos muy bien lo que significa, pero si ella lo dice será verdad.

En la otra terraza, que da a nuestro patio, viven otros vecinos que acaban de convertirse en papás de una niña pequeñita muy guapa. Nosotros estamos muy contentos, porque seguro que pronto se asomará a nuestro patio y, como a los niños les gustan los animales, tal vez venga algún día y podamos jugar juntos un rato.

Hay más vecinos, pero sus terrazas no dan a nuestro patio, así que no los vemos tanto. Un día vino una niña a conocernos y a enseñarnos su mascota, un hermoso perrito blanco. Nos gustaría jugar con él, aunque ya sabemos que no podemos jugar con todas las mascotas de la comunidad.

A propósito de mascotas, Fiona, la gata de los vecinos, ha vuelto ya de sus vacaciones y hace unos días nos dio otro susto. Suerte que “Osa menor” oyó sus impresionantes maullidos y salió al patio corriendo y no pasó nada. Le han ido muy bien las vacaciones a la condenada gata, porque está más ágil y saltó la pared sin dificultad. Ésto es bueno para ella, pero para nosotros no.

Nuestra “amita” también se dio cuenta de lo ágil que había vuelto Fiona, así que cambió un armario de sitio para ponérselo más difícil. Por ahora no ha vuelto a pasar a nuestra casa, parece que el cambio ha hecho efecto, pero Sol, siempre está de excursión, si no pasa por un lado lo hace por otro, no hay quien lo detenga.

“Osa menor”, cuando nos ve mirar hacia casa de los vecinos con tanto “descaro”, nos dice que se siente un poco avergonzada, porque violamos el derecho a la intimidad y no sé que más, la verdad es que no entendemos lo que quiere decir, pero aún así no habrá fotos de los vecinos, no queremos que se enfaden.

Para ilustrar un poco el capítulo de hoy pondré alguna foto del día que “Osa menor” hizo cambios en el patio para dificultar las excursiones gatunas. La verdad es que nosotros pusimos mucho interés en examinar los cambios y en ayudarla, aunque no se si lo conseguimos. Vosotros ¿qué opináis?

Voy a terminar recordando a los niños que piden a sus papás una mascota, que los animales no somos juguetes, que somos seres vivos y que necesitamos cariño, cuidados y atenciones. Así que, ya sabéis, si queréis una mascota antes tenéis que aprender a ser responsable.

Hasta la próxima semana y, como siempre, gracias por visitarnos.

¿CUÁL ES NUESTRO CREDO?

¿CUÁL ES NUESTRO CREDO?

Estamos viviendo un periodo de cambios importantes y convulsos; vemos constantemente escenas lamentables, indignas de una sociedad, en apariencia, democrática y respetuosa con los derechos fundamentales. Una sociedad en la que, muchas veces, los cambios pretendidos están enfocados más hacia intereses partidistas que hacia la búsqueda de un mundo más justo.

Hermann Hesse, entre otras valiosas obras escribió “Mi credo”, en el que decía: No se consigue nada afirmando que la guerra, el capital y el nacionalismo son malos. Es preciso sustituir esos falsos ídolos por un “credo”.

Su credo lo explicaba diciendo: que era algo que escuchaba en su interior, cuando estaba despierto; que no obedecía a razones ni podía llegarse a él por la fuerza; que solo era posible sentirlo y que, pese a su apariencia absurda, la vida tenía un sentido. Su credo, decía, no era un credo basado en dogmatismos, ni el credo de ninguna religión, era el credo de un hombre en estado de evolución y de cambios; un credo en el que se establecía una alianza entre la fe y la razón, pues la fe ciega solo es posible sacrificando la razón y Hesse entendía que ésta era el don más preciado del hombre.

Los años han pasado y no estaría demás que hoy nos preguntásemos ¿cuál es nuestro“credo”?

El capitalismo, el materialismo, el individualismo, el egoísmo y un sinfín de “-ismos” más, han sido y siguen siendo para muchos, los grandes ídolos. El deseo de tener (tanto tienes, tanto vales) de aparentar, de permanecer inalterables ante el paso del tiempo, el afán de poder, la ignorancia, el orgullo, la pasividad, la pereza mental, parecen ser el leitmotiv de nuestra sociedad; pese a todo, no faltan voces que claman un cambio, que buscan un credo.

Seguramente, a muchos nos gustaría destruir esos falsos ídolos que nos tienen cogidos y engañados; hemos descubierto que lejos de llenar nuestras vidas, las aniquilan; estamos hartos, desesperados, “tocados y casi hundidos” y digo casi, porque quizás haya una salida: la de sustituir los falsos ídolos por un credo, una aspiración, un ideal, que pueda servir de antídoto contra toda esa apatía, conformismo, polarización y absurdas críticas que envuelven hoy a nuestra sociedad.

Hesse nos anima a mirar en nuestro interior y cree que solo será posible la convivencia pacífica, las correctas relaciones, mirándonos como hermanos y no como extraños.

Hay sistemas de pensamiento que invitan a la reflexión y no a la creencia, a la libertad y no a la opresión, a la unidad y no al sectarismo, al amor y no a la repulsión.

La búsqueda de la verdad, debería ser nuestro “modus vivendi”, pero ¿cuál es la verdad? La Verdad que necesitamos (desde mi humilde punto de vista) es aquella que nos permita conocer la realidad desde la perspectiva del raciocinio, de la reflexión y no desde la manipulación y la creencia ciega de pequeñas y medias verdades impuestas.

Nuestros ojos, acostumbrados al oscurantismo impuesto, apenas tienen capacidad para ver la realidad, miramos mucho, pero vemos poco; para poder ver hay que hacerlo desinteresadamente; casi siempre miramos desde el punto de vista de nuestros intereses, de nuestros deseos y por eso juzgamos y rechazamos. Pocas veces podemos observar el alma de las cosas, el alma de los hombre, porque pocas veces observamos sin esperar nada, por pura y simple contemplación.

Si contemplamos un bosque como tal, veremos su grandeza, su majestuosidad, su belleza. Si miramos ese mismo bosque con fines comerciales nos perderemos lo esencial y solo veremos las dimensiones que tiene, si los árboles son jóvenes o viejos y la madera que podremos conseguir de él.

No podemos quedarnos en la simple crítica; hemos de buscar una alternativa, un credo, un sistema de pensamiento libre de ficciones que nos ayude evolucionar y a encontrar la Verdad.

Con esperanza,

Feliz reflexión!