ABSURDA CONVERSACIÓN, ¿O NO?

ABSURDA CONVERSACIÓN, ¿O NO?

Hace unos cuantos años asistí a una reunión de personajes «raros». Sí, yo también fui invitada, porque también me han tildado muchas veces de rara, incluso mi padre, de cuyo amor nunca dudé, me regalaba a menudo la frase de «hija mía, eres más rara que una pelota cuadrada»

Bien, a lo que íbamos ¿o acaso no íbamos a nada?

Como digo, acudí a aquella reunión un tanto expectante e intrigada y, ya en la primera vuelta por la sala, acerté a pasar cerca de dos «peculiares invitados» (me gusta más esta palabra) y generaron en mí tal curiosidad que decidí permanecer cerca para no perderme detalle.

—¡Hola! ¿Cómo te llamas? A mí me llaman «Alegría»

—¡Hola Alegría! A mi me llaman «Estrés», pero… ¿no eres demasiado joven para asistir a esta fiesta?.

«Alegría», esbozando una fresca sonrisa respondió:

—No soy tan joven como crees, de hecho tengo más edad que tú.

—Eso es imposible y no te pavonees, porque yo también me cuido y ya ves como estoy —respondió «Estrés», algo alterado.

—No me pavoneo «Estrés», es cierto lo que te digo, tú naciste mucho después que yo.  ¿Qué has hecho para encontrarte en este estado?

«Estrés», con el gesto todavía algo fruncido contestó:

—Llevo deprimido bastante tiempo, me encuentro desmotivado, abatido y hundido en el pesimismo. No le encuentro sentido a la vida, todo eso influye negativamente en mi día a día y, por las noches, me cuesta conciliar el sueño y duermo mal. He entrado en un círculo vicioso del que no puedo salir.

—Debe ser muy duro vivir así, ahora entiendo tu aspecto. No me gusta dar consejos, pero si quieres te contaré la fórmula que empleo yo.

—¡Cuéntame, por favor! —respondió «Estrés» nada convencido, pero algo intrigado.

—Desde mi punto de vista, sufres de «sobreexposición».

—¿Sobreexposición? ¿a qué?, apenas me da el sol ni el aire y el agua no digamos…

—Me refiero a «sobreexposición a la información», es muy común en los tiempos que corren.

—Nunca había oído hablar de esa enfermedad ¿es curable?

—Es curable, pero al mismo tiempo difícil de tratar.

—No me líes por favor, que me entran taquicardias.

—«Estrés», intenta relajarte, si pones de tu parte, seguro que mejorarás tomando unos cuantos comprimidos de “información alternativa”

—«Alegría», tengo la sensación de que hablamos en otro idioma, nunca he oído hablar de esa medicación.

—Bueno, ya sabrás que apenas hay publicidad de los productos alternativos, pues no son bien acogidos por ciertos sectores de la industria.

—No lo sabía, el tema «alternativo» no va mucho conmigo. Intentaré probarlo, pero ¡dime ya de qué se trata, que me estoy impacientando!.

—Yo tomo cada día tres comprimidos de «realidad alternativa». Uno antes de cada una de las principales comidas.

—¿No necesita receta médica?

—No. Está recomendado para los que manifiestan síntomas similares a los tuyos (aburrimiento, hastío, falta de motivación personal, sensación de no ser más que un número en la vida, etc).

—«Alegría», no creo que sea ésa medicación la razón de tu buen aspecto y salud, pero ¿tiene contraindicaciones? Porque todos los medicamentos las tienen y yo soy algo hipocondríaco.

—Sí «Estrés», he de ser sincera contigo, está especialmente contraindicado para los homófobos, xenófobos, clasistas y también para quienes sufren de incapacidad manifiesta para pillar los chistes o carecen de humor.

—¡Uf! No sé, no sé, tiene muchas contraindicaciones —masculló «Estrés», quien aún así preguntó:

—¿Hay que tomar altas dosis de esa medicación?

—Yo, como te he dicho, tomo tres comprimidos al día, aunque tal vez en tu estado hayas de aumentar la dosis.

—Tampoco te pases —respondió «Estrés» y continuo diciendo ¿qué pasaría si tomara más dosis de la necesaria?

—Una sobredosis de «realidad alternativa» puede hacerte perder el miedo a vivir y restarle importancia a cosas que en realidad no la tienen.

—Eso es muy peligroso, el miedo es una señal de alarma que nos avisa del peligro. Pero, en el caso de que esto ocurriera ¿cómo se manifiestan los posibles efectos adversos?

—Podrían manifestarse con la indiferencia, la sonrisa desdeñosa, la risa floja, la risotada y la carcajada.

—«Alegría» no comprendes mi situación ¿sabes cuánto hace que no río a carcajadas?

—Perdona «Estrés», yo solo intento ayudarte, si quieres me callo.

—No, ¡sigue! ¡sigue!, es que soy muy susceptible; pero anda, dime si a mi edad se puede tomar.

—Por supuesto que puedes, todos pueden beneficiarse de la “realidad alternativa” independientemente de su edad, raza, credo, condición sexual, situación económica o social. El único requisito imprescindible es poseer un alto nivel de autocrítica, alta capacidad para reírse de sí mismo y no tomarse la vida demasiado en serio.

—Ya decía yo que no me serviría, estoy condenado a seguir así.

—¿Qué parte de lo que he dicho no te convence? —Dijo «Alegría» disimulando una sonrisa.

—Es que eso de la autocrítica no va conmigo. Son los demás los que me estresan. Serían ellos los que deberían hacerse la autocrítica. Yo solo soy una víctima de su sinrazón.

Pese a ello, «Estrés» preguntó:

—¿Cómo se toma esa medicación?

—Con la mente abierta —respondió «Alegría», al tiempo que sonreía y abría sus brazos, como si pretendiera abrazar al mundo.

—Ése es otro problema añadido, yo me acatarro fácilmente y está llegando el invierno, por cualquier cosa que se abra se cuela el frío. Pero, ¿dónde puedo encontrarlo, si me decido?

—Es un producto muy abundante, pero no todo el mundo lo ve. Se presenta, en estado puro en la Naturaleza, pero sus principios activos también se encuentran en las obras de todos aquellos que ponen su talento e inspiración al servicio de la Humanidad, creando obras inmortales capaces de abstraernos de la maldad y la gilipollez que nos rodea.

—¿Al servicio de la Humanidad, has dicho? Parece que hables en chino. Seguro que en su composición hay algo peligroso.

—Depende de lo que llames peligroso, sus ingredientes son: Curiosidad, inteligencia, cultura, ironía, cierta dosis de sarcasmo, respeto hacia los demás y alguno más que no recuerdo.

—Bueno, miraré el «Vademecum», son ingredientes desconocidos para mí.

—Lo que tú digas «Estrés», estoy encantada de haberte conocido —dijo «Alegría» acercándose a «Estrés» afectuosamente.

—Adiós «Alegría» —dijo«Estrés» alargando su mano; perdona que te haga la «cobra», pero tengo cierta aprensión a tu forma de ver la vida y temo que se me contagie. Ahora, me voy a casa que, con tanta información, siento palpitaciones.

—Adiós «Estrés», —se despidió «Alegría» poniendo su mano en el corazón, como gesto de afecto y ofreciéndole una de sus mejores sonrisas.

—¡Qué personaje más curioso! —susurró «Alegría», ¿será así o estará representando un papel? En cualquier caso, ha sido divertido.

—¡Qué personaje más raro! ¡Mira que decir que he de cambiar yo…! No sabría ni por donde empezar. Y eso de abrir la mente, justo ahora que acaba de llegar el frío… ¡Qué ideas tan absurdas tiene la gente…! —refunfuñaba «Estrés», mientras partía.

Tras esta «curiosa» conversación, salí al jardín y, cuando el aire de la noche me dio en la cara, comprendí que era hora de regresar a casa, tomar una dosis de “información alternativa” y, tal vez, reflexionar…

Feliz reflexión!!!

…………….

Este diálogo me lo inspiró un relato escrito por un “alma bondadosa” que me va guiando en las redes. ¡Gracias, Pedro!

Si queréis pasar un buen rato podéis leer sus relatos de “humor absurdo” tras los que esconde, con maestría, alguna crítica social o económica.

Para comprobarlo, podéis visitar su blog: Absurdamente de Pedro Fabelo.

EL RENACIMIENTO

EL RENACIMIENTO

 

Hoy mi reflexión la he ligado al arte pero, como no es una entrada sobre “Historia del arte”, solamente daré unas pocas “cinceladas” para que quien esté interesado tome el cincel en sus manos y comience a dar forma a su propia obra.

No hace falta ir al un diccionario etimológico para saber que la palabra “renacimiento” significa “renacer”, bien pues el Renacimiento, como fenómeno cultural surgido en Italia en el siglo XV, y cuya característica esencial era su admiración por la antigüedad greco-romana, significó “volver a dar vida” (renacer)  a los ideales que habían servido de inspiración a los clásicos, representando el paso del mundo Medieval al mundo Moderno.

Para llevar a cabo el trabajo que me propongo partiré de una obra mundialmente conocida y reconocida que, a mi humilde entender, es el “summum” de la perfección.

La escultura en cuestión, símbolo del Renacimiento italiano, es el  “David” de Miguel Ángel, esculpida durante los años 1501 – 1504, en un solo bloque de mármol blanco en el que existían diversas fracturas y que tiene más de 5 metros de altura y pesa 5,5 toneladas. ¡Ahí es nada!

La obra representa al David bíblico que se enfrenta y vence al gigante Goliat, solo con algunas piedras y su inteligencia, llegando a convertirse después en el Rey David.

La genialidad de Miguel Ángel es que supo plasmar en una obra, aparentemente sin acción, el triunfo de la inteligencia humana sobre la fuerza física bruta.

Musculoso, bello, con lo ojos fijos en el objetivo, el ceño fruncido, gran concentración, movimiento contenido, el David de Miguel Ángel es considerado el ejemplo perfecto de una escultura en posición de contrapposto (posición de estar de pie con una pierna soportando el peso total del cuerpo mientras que la otra pierna está relajada), permitiendo esta dicotomía encontrar el equilibrio al conflicto emocional entre relajación y tensión, entre el descanso y el estado de alerta para cualquier acción.

La cara de David tiene una mirada seria, penetrante, equilibrada e impregnada de fuerza, capaz de intuir al enemigo mostrando plena auto-confianza, una virtud muy apreciada en el hombre renacentista.

Se dice que la escultura tiene unas desproporciones hechas por Miguel Ángel intencionadamente subrayando con ellas los medios necesarios para ganar una gran batalla: concentración e inteligencia (representada por una cabeza excesivamente grande) y la ponderación en la acción (representada por unos brazos muy largos y unas manos también desproporcionadas)

Al parecer, Miguel Ángel no quiso “vestir” con ninguna prenda esta escultura porque la desnudez simbolizaba al hombre en armonía con la naturaleza, aunque, según dicen, en un principio la escultura contenía algunos elementos de oro en su base que se excluyeron posteriormente y que simbolizaban la nobleza, el esplendor, la sabiduría, la magnanimidad, el poder y la luz en el hombre. Según dicen, el gran artista reconocía que en el interior de cada bloque de mármol había un alma latente cubierta por trozos de piedra y que él, con su trabajo, solo la recuperaba.

Vista la grandeza de esta obra y de su artista, sin ningún afán de compararnos con él, os invito a que, en algún momento de calma, nos imaginemos como un bloque de mármol en el que hay deterioros sufridos, en algún caso, tal vez por la acción de otros, pero en todo caso por nuestra propia ignorancia, negatividad, malos hábitos, odios, repulsas, incomprensiones y un largo etcétera.

Cada vez que decimos “yo soy así”, huimos del esfuerzo que hemos de hacer para evolucionar, para permitir que aflore ese ser cuyo potencial sigue esperando ser activado.

No imagino a Miguel Ángel diciendo ante el descomunal bloque de mármol que no podía hacer nada digno porque estaba fracturado y tenía perforaciones, él con su esfuerzo y conocimiento supo sacar de las imperfecciones la gran obra que hoy todos admiramos.

De aquella gloriosa etapa han pasado aproximadamente 500 años y, sin poderlo evitar, me pregunto qué haría el artista florentino hoy ante del bloque de mármol.

¿Encontraría en la sociedad actual valores dignos de representar en su impresionante obra o volvería a representar los valores inspiradores de los clásicos de la época grecorromana?

Los valores dominantes en la sociedad actual son fáciles de resumir: el deterioro de la capacidad de convivencia entre los seres humanos y de éstos con la naturaleza, la competitividad, el egoísmo y los valores de la ética del mercado, es decir: la naturaleza y el ser humano son “inútiles” salvo que se puedan transformar en capital al ser explotados.

Ante el superfluo y desmedido consumismo, el egoísmo humano permitiendo que medio mundo muera de hambre, mientras el otro medio tira la comida, la manipulación, la violencia, el maltrato, la corrupción y su aceptación, lo tengo claro, Miguel Ángel optaría por modelar la misma escultura, porque no puedo ni quiero imaginar una que represente los principios que rigen hoy nuestra sociedad.

Sí, ya sé que hay muchas personas y grupos que están trabajando a favor de la evolución, y que lo bueno hace menos ruido que lo malo, pero aún así, estaría bien reflexionar y trabajar nuestro propio bloque de mármol para que, con perseverancia y muchas “cinceladas”, podamos llegar a convertirnos en reyes de nuestras propias vidas, consiguiendo que la razón dirija nuestra emociones y podamos vencer algún día a los grandes gigantes que hoy nos manipulan.

Con esperanza,

Feliz reflexión!

DISCRIMINACIÓN

DISCRIMINACIÓN

No soy lingüista, por lo que bien podría decirse que no estoy autorizada para hablar sobre la etimología de las palabras, pese a ello, abordaré el tema desde el punto de vista reflexivo y trataré de demostrar la diferencia existente entre el significado que tuvieron ciertas palabras en su origen y el significado que en la actualidad les otorgamos.

Hoy me centraré en el vocablo discriminación, muy utilizado por todos y cuyo auténtico significado ha sido empañado, al igual que el de otros vocablos.

Simplemente consultando Internet, veremos que si bien  con anterioridad a los años 70 el diccionario recogía, como significados de la palabra discriminación, el de separar, distinguir o diferenciar, hoy define al vocablo como el  “trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza, sexo, ideas políticas religión, etc.”.

Asimismo los sinónimos que aparecen para discriminación son: segregación, marginación, exclusión, relegación.

Ésto pone en evidencia que usando, en este sentido, el verbo discriminar limitamos el verdadero y profundo sentido del vocablo y suplantamos, al hacerlo, al verbo marginar.

Todo ello, según dicen voces más autorizadas que la mía, como resultado del influjo “simplista” y “caricaturesco” del lenguaje político.

Si estamos dispuestos a reflexionar un poco sobre el tema, veremos que cuando en realidad discriminamos es cuando emitimos juicios, juzgando o condenando a personas o ideas sin haber hecho previamente una auténtica discriminación, es decir sin haber hecho antes una selección, una criba de lo que de cierto o falso contienen nuestras palabras.

Pese a este mancillamiento, discriminar es una hermosa palabra que, todavía en los campos de la filosofía y en el judicial, mantiene su primitivo significado y valor, cual es un acto selectivo de discernimiento que distingue o separa lo uno de lo otro, como acto imprescindible a la toma de posteriores decisiones sobre los hechos a juzgar.

Cuando aceptamos como significado de la palabra discriminación el de “seleccionar excluyendo” estamos cayendo en un error, puesto que, en realidad son dos actos diferentes incluso en el tiempo, es decir, primero ha de hacerse la discriminación, la criba, la separación y luego excluimos lo innecesario, quedándonos con lo útil y lo bueno.

La imagen que ilustra esta entrada seguramente será más clarificadora que mis palabras. En ella queda patente el significado de la palabra “discriminación, que deriva del verbo latino “discriminare”, compuesta del prefijo “dis”, que marca la separación y de la raíz “crimin-“, que señala el acto de distinguir.

Visto lo que hay, y teniendo en cuenta que no es una invención mía, en cuyo caso tal vez no mereciera la pena tener en cuenta, sería interesante y hasta aconsejable hacer diariamente ejercicios de discriminar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo racional de lo irracional, lo verdadero de lo falso etc. y una vez hayamos hecho esta discriminación, esta separación ya podremos decidir si nos queremos quedar con el grano o con la paja.

No permitamos que nos arrebaten también el verdadero sentido de las palabras. Discriminar es un acto cognitivo, un acto del intelecto, tal vez por eso se intenta camuflar su verdadero sentido, ya que, cuando nuestra vida transcurre sin discriminar, dejamos de utilizar el intelecto y nos movemos impulsados por el fuego de las emociones, algo muy útil para los que buscan manipular.

Alguien podría decir que las emociones son necesarias y tendría razón; no estoy diciendo lo contrario ya que las emociones son el motor que nos impulsa en la vida, el fuego que produce la energía necesaria para seguir adelante, pero tampoco hemos de olvidar que el fuego no discrimina, sino que arrasa con todo lo que se le pone por delante, de esta forma nuestros actos, pueden abrasar, destruir nuestra vida y la de los demás, cuando  nos dejamos llevar por la fuerza de nuestra emociones sin haber hecho antes la adecuada discriminación.

Aprendamos a discriminar (separar y luego elegir) las emociones que nos conducen al abismo y de las que nos permiten avanzar.

Feliz reflexión y provechosa discriminación!

UNA DECISIÓN TARDÍA

UNA DECISIÓN TARDÍA

En aquellos momentos no recordaba nada, ni siquiera dónde estaba. Solo sabía que estaba desorientada, agitada, obnubilada.

Sí, se encontraba ante una plaza, pero ¿había paseado alguna vez por aquella plaza? Un sudor frío la envolvía, no se ubicaba.

La gente pasaba y no la miraba, ella los miraba y apenas los veía, se sentía cansada, excesivamente cansada, desfondada.

Decidió avanzar, sin elegir dirección y al moverse sintió un dolor que la mareaba y fue aquel dolor que le permitió intuir algo de lo que pasaba.

La nube que ocultaba la verdad pareció disolverse un poco; su estómago hizo arcadas y sus piernas temblaban.

-¿Qué es ésto que resbala por mi cara? -Se preguntó, mientras se tanteaba. La mano cambió de color, se vistió de rojo escarlata.

Fue en aquel momento, cuando la cruda realidad se hizo evidente.

La había estado acechando, cual depredador, oculto y agazapado, hasta que la tuvo a su alcance y entonces salió con la rapidez y la fuerza de un animal impulsado a matar; vomitaba palabras que la salpicaban, que mancillaban su honor y a la vez la golpeaba con rabia.

Había ocurrido otras veces, pero siempre en la intimidad; esta vez era distinto, no lo podría ocultar…

Su visión solo alcanzaba a ver sombras y una sombra se le acercó.

-Señora ¿necesita ayuda? -le preguntó.

No pudo responder. Las fuerzas la abandonaron. Se desmayó, pero aún llegó a escuchar el sonido de la sirena de una ambulancia que se acercaba ¿sonará quizás por mí? -se preguntó

Después, todo se precipitó, apenas oyó una dura aseveración: “aquí, por favor, está mujer está perdiendo mucha sangre, ha sido brutalmente golpeada”.

Antes de que una nube mucho más densa la envolviera, un pensamiento cruzó su mente: “Si no hubiera ocultado tanto tiempo su maltrato…, si hubiera tomado antes la decisión…”

………..

En recuerdo de la última víctima de la violencia doméstica y de todas las que la han precedido.

Por una sociedad en la que se condenen todas las facetas del maltrato y no solo se regulen los derechos sino que también se articulen las medidas necesarias para que puedan ser ejercidos sin temor a perder la vida en ello.

CARTA DE UN HUMANO A UN ANIMAL

CARTA DE UN HUMANO A UN ANIMAL

Desconocido y sufrido animal,

Tengo el privilegio de responder a tu carta, publicada hace unos días en este blog y dirigirme a ti, así como a todos los animales maltratados o abandonados.

Sinceramente, confesaré que mi primera reacción al ver la carta fue mandarla a la papelera, pero por alguna razón que desconozco no lo hice ¡se recibe tanta publicidad y tanta basura hoy en día…!

Mientras leía la carta sentía que la emoción llamaba a mi puerta; no pertenezco al grupo de “animales racionales” que os maltrata, pero he de reconocer que, hasta hace poco, he hecho poco o nada por defenderos.

A partir de leer tu sentir y tu agradecimiento hacia quienes os protegen y os ofrecen una segunda oportunidad, empecé a sensibilizarme y a documentarme sobre el maltrato que muchas veces se os da.

Partimos del hecho de que jurídicamente no tenéis derechos, puesto que no se os pueden exigir obligaciones, pero nadie podrá negar que, como seres vivos, os merecéis un respeto y  sentís dolor, hambre, sed, miedo, tristeza, alegría y un montón de emociones más. Si el ser humano quiere presumir de ser un “animal racional”, es justo que se le exija que viva como tal y si utiliza su raciocinio tal vez comprenderá que entre sus obligaciones o deberes se encuentra el de proteger los reinos inferiores con los que convive en el planeta.

También te diré que al igual que en tu reino existen animales que son más agresivos que otros, en el reino de los “engreídos” humanos también hay muchos niveles de desarrollo, nada menos que 777 niveles, según aseguran quienes saben más que yo.

Ésto cuesta mucho de entender, porque parece que los coetáneos hemos de estar todos al mismo nivel de evolución, pero no es así, porque estos niveles de desarrollo no se refieren a la evolución tecnológica, ni siquiera la evolución biológica de la especie humana, sino a la evolución de la conciencia, que la mayoría de los llamados “homo sapiens” pasan su vida sin saber quién es esa desconocida con la que “cohabitan”.

Te digo ésto porque hay muchos humanos que pese a su apariencia, son verdaderos animales devastadores, que hacen daño a sus semejantes, a los animales y al planeta en general.  

En nombre de todos los que lo sentimos así hoy y en el de aquellos que un día lo sentirán, quiero pedirte perdón por tantos y tantos “animales del reino humano” que os maltratan, que os abandonan, como se abandona una bolsa de basura, que por interés económico os utilizan como máquinas de producir dinero, sin ser conscientes de vuestro desgaste, de vuestro dolor y de vuestros miedos.

Perdonadnos, no porque nos lo merezcamos, sino porque nuestro grado de ignorancia e inmadurez nos hacen estar donde estamos. Existen muchos bárbaros que cometen atrocidades con los seres más débiles: niños, enfermos, ancianos, mujeres, animales, pero si ellos fueran conscientes de lo que hacen con toda seguridad dejarían de hacerlo, pero no lo saben porque por las circunstancias vividas o porque han venido aquí a destruir, tal vez, para que otros construyamos, actúan como animales devastadores y piensan que el poder, la fuerza y la brutalidad son sinónimos de grandeza, cuando no hay mayor grandeza que trabajar con humildad a favor de la evolución de todos los seres del planeta.

Los humanos podemos hacer cursos para aprender a gestionar vuestras emociones, para sonreír cuando por dentro estamos maldiciendo, para comportarnos de forma “políticamente correcta”, pero vosotros no mentís, no chantajeáis, vosotros sois lo que sois y así se percibe en vuestra limpia mirada.

Perdonadnos porque no sabemos hacer más, la evolución es lenta; los castigos, a mi entender, sirven de poco o nada; todo es cuestión de conciencia, de evolución, de educación y mientras nos dejemos llevar por las emociones y la sinrazón presumiremos de ser “animales racionales”, pero seguiremos estando muy cerca de las cavernas aunque llevemos en la mano el último modelo de móvil y tengamos la “vivienda domotizada”.

Desde mi insignificante posición, poco o nada puedo hacer, pero a partir de ahora, uniré mi voz a la de vuestros ángeles protectores.

Desconocido, pero respetado y querido animal, recibe el cariño, el reconocimiento y las disculpas de un humano que aspira a un mundo más justo y mejor.

UN CLÍMAX ESPECIAL

 UN CLÍMAX ESPECIAL

 

Nunca nadie nos presentó, pese a ello, yo conocía su existencia y la buscaba; ella, al parecer, deseaba ser encontrada.

Un día la descubrí, no había duda, su fragancia, su frescura y su poder de atracción la hacían inconfundible.

Mi pulso se aceleró, le sonreí, cruzamos nuestras miradas y le tendí mis brazos.

Ambas nos reconocimos sin necesidad de palabras.

A nuestro primer encuentro, allá en mi juventud, siguieron una sucesión de otros; eran momentos de juegos con mucho fuego y pasión.

A veces, ella llegaba cuando yo no la esperaba; me dejaba desconcertaba pero, ante su ternura y su pasión, poco o nada podía decir yo, salvo: “heme aquí”, poséeme hasta la locura.

Querer ser poseída, por quien no pretende poseer, te coloca en una posición de aparente subordinación, pero cuando llega el clímax, nada de ésto importa, porque eres transportada a otra dimensión. Cuanto más descendía ella, más alta volaba yo.

Nuestros encuentros fueron cíclicos, pues es difícil mantener ese estado de perturbación, sin llegar a perder la cordura.

En los periodos de sequía, yo la buscaba con ansia, pero nunca llegué a encontrarla; siempre era ella la que decidía el momento, la que me sorprendía, la que me poseía.

Los años fueron pasando, aquellos encuentros amorosos y apasionados se fueron distanciando. La vida, a veces, presenta oportunidades difíciles de rechazar y una amante como ella no puede comer en la mesa que come la mediocridad.

Cuando ya había perdido toda esperanza de volverla a encontrar, un día reapareció. Yo no la esperaba y tampoco estaba preparada.

-nunca te olvidé -me dijo

Yo, con los ojos húmedos y el corazón acelerado, me disculpé por haber sucumbido a lo mediocre, por mi falta de perseverancia, por haber dejado de buscarla y le di a entender que no estaba preparada.

-Permite que lo intente -susurró.

Yo le permití.

Me envolvió, como solo ella es capaz de hacerlo.

-Ya no tengo fuego -le advertí en voz baja.

No importa, aprendamos a disfrutar ahora “desde la quietud”.

-Tal vez desde ahí lo pueda conseguir -asentí sumisa, pese a que siempre me caracterizó un punto de rebeldía.

Curiosamente, nuestro encuentro, pese a tener un sabor distinto al de años atrás, alcanzó un grado de equilibrio que le permitió fructificar.

Nada me ha prometido, ella es siempre la que manda, la que me posee, desde la pasión exaltada, en mi juventud o, ya en mi madurez, desde la quietud en un clímax prolongado

Si he de ser sincera, y aunque pudiera parecer excesivamente pretenciosa, me gustaría que nunca se ausentara, que fuera siempre mi amiga, mi amante, mi compañera, pero desde mi humilde posición, solo puedo agradecer que me siga visitando y que, a mi edad, me ofrezca la oportunidad de disfrutar desde un punto de quietud y de calma, cualidades más cercanas y propias del alma.

Hasta que llegue el nuevo encuentro, seguiré escribiendo a mi manera, para que, cuando tenga a bien visitarme, me encuentre preparada. Porque ahora ya he aprendido que la INSPIRACIÓN anda muy buscada y cuando llega no lo hace para quedarse, tan solo para ser disfrutada.

Este humilde escrito está dedicado a todas las personas que, con perseverancia,  dedican parte de su tiempo a conectar con una amante llamada “inspiración”; la experiencia les dice que, muchos días, su espera será infructuosa, pero también saben que,  cuando ella los posea, el clímax se producirá y con su fruto podremos disfrutar el resto de los mortales.

GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE NOS ENRIQUECEN CON SU ARTE!