ABSURDAMENTE PREOCUPADOS

ABSURDAMENTE PREOCUPADOS

noviembre 27, 2018 10 Por Ana Palacios

 

 

—Sol, ahora que nadie nos oye, te diré que estoy preocupada.

—¿Por qué, Luna?

—Porque nuestra amita está leyendo un libro peligroso

—¿Cómo lo sabes?

—Ayer la observé desde el patio y vi que sacaba el pañuelo para secarse las lágrimas y se ponía la mano en el estómago.

—Pues, la tendremos que vigilar y si es preciso destruir el material con nuestras uñas y dientes.

—Por eso te lo decía, porque tú eres más fuerte que yo.

—Pero tú eres mucho más observadora. Entre los dos hacemos un buen tándem.

—Tienes razón. He ideado un plan, a ver qué te parece. Cuando vea que se pone a leer, te aviso y tú te pones a maullar con fuerza. Entonces ella dejará el libro e irá a ver qué pasa y mientras tanto yo con disimulo lo miraré.

—Ok, Luna, me parece una idea genial.

***

Ahora Sol ¡maúlla con ganas!

—Miau, miau, miauuuu

—Sol, ¿qué te pasa? ¡Qué casualidad, ahora que me apetecía reír un rato con el humor de mi amigo Pedro! Voy a ver, no sea que haya pasado la gata de los vecinos y estén riñendo.

—Miau, miauuu

—Solete ¿por qué maúllas tan fuerte?. Todo está tranquilo. No me digas que quieres que te masajee… No, por favor, no te pongas panza arriba que no es el mejor momento.

—Mau, mau

—Bueno, ahora ya es normal tu maullido. Me has asustado. Eres un mimosón.

Jeje, ella no sabe por qué he montado esta escena

***

 

¡Ostras! Ahora lo entiendo todo. ¡Lloraba de risa! Este Pedro tiene gracia escribiendo, pero me dio un buen susto, cuando ví a nuestra amita secarse las lágrimas.

 

He de decírselo a Sol, para que no se preocupe. No hemos de romper el libro, sino dejar que disfrute leyéndolo.

***

—¡Hola, Luna! ¿Dónde estabas? Me parecía raro que no estuvieras por aquí. Tu hermano ha comenzado a maullar fuerte y pensaba que le pasaba algo.

—Miau, miau.

—Si, Lunita, a ti también te masajearé un poco, pero ahora dejadme tranquila un rato.

***

—¿Qué has descubierto, Luna? ¿Hemos de destrozar ese libro que hace llorar a nuestra protectora?

—Noooo, Sol. Estaba equivocada. Es un libro de Pedro Fabelo, ese escritor que hace llorar de risa a los humanos.

—¡Vaya con el Pedro ese, qué susto nos ha metido!

—Bueno, pero por suerte no pasa nada y ya podemos hacer la siesta tranquilos.

—Tienes razón Luna, vayamos a dormir un rato en el sofá.