¡AH DE LA BLOGOSFERA!

¡AH DE LA BLOGOSFERA!

junio 22, 2018 45 Por Ana Palacios

 

 ¡Holaaaaaaa! ¿Hay alguien al otro lado?

Sí, soy yo, ese puntito imperceptible que levanta la mano y alza la voz.

¡Qué lástima! Creo que no me ves. Bueno, quizás en otro momento…

Yo, por mi parte, seguiré intentando captar tu atención en medio del bullicio de la blogosfera, porque a través de esta entrada deseo darte las gracias y compartir contigo la alegría que siento por el primer cumpleaños de mi blog.

No, no es que esté sola, es que el mérito también es tuyo. Porque ¿qué sería de un blog sin visitas ni comentarios? Algo inerte, sin aliento y el mío, gracias a vosotros, tiene una respiración larga, lenta y profunda.

He pasado unos días nerviosilla porque deseaba invitar a todos, pero algunos estáis muy lejos y seguramente con obligaciones que atender. También con los que estáis cerca había problemas, porque deseaba ofreceros un ambiente familiar y en mi casa no cabíais, ni disponía de platos y cubiertos suficientes. Sé que podía utilizar de plástico, pero prefiero respetar el medio ambiente y, además, vosotros os merecéis algo mejor.

Así que, tras muchas cavilaciones, he decidido celebrarlo con una sencilla reflexión.

No, por favor, no te vayas; lee un poquito más, tal vez te guste aunque no haya chocolate, tarta ni alcohol.

Bueno, como ya sabéis, por lo general, se celebran los cumpleaños, los santos y esas fechas comerciales que proliferan como champiñones. De estas últimas no hablaré, pero ¿alguien recuerda el momento de su nacimiento o aquel en el que decidieron ponerle el nombre que le acompaña? Yo, sinceramente, no.

Así, celebrar el cumpleaños y el santo, no digo que esté mal, pero en el primer caso celebramos el resultado de un proceso natural y en el segundo festejamos un hecho en el que en nada intervino nuestra voluntad.

Creo que también podíamos celebrar el día que dimos nuestros primeros pasos; que articulamos nuestras primeras palabras; que aprendimos a comer; nuestro primer abrazo; cuando descubrimos que el amor brotaba de nuestro interior; la primera vez que fuimos capaces de permanecer en silencio, aún pensando que teníamos razón; cuando fuimos capaces de tragarnos el orgullo y pedir perdón, así como cuando aprendimos a reconocer un favor y a dar las gracias. Porque estos hechos sí suponen pequeños, pero auténticos logros en nuestro lento caminar por la vida.

Dicho de otra forma, en cada instante vivido tenemos la oportunidad de celebrar “algo”. ¿Por qué tanto bombo y platillo en relación a unos y tanto olvido respecto a otros?

Haciendo la comparación, diré que conmemorar el aniversario de mi blog está bien, pero no quiero pasar por alto lo que sentí y siento cuando mis escritos reciben un “ME GUSTA” en las pocas redes sociales que frecuento.

No es que me sienta mal cuando no llega la aprobación; soy consciente que escribo sobre temas “demodé”, pero es que yo tengo más años que mi blog y ya paso mucho de las tendencias y del glamour. Tal vez, por eso, cuando alguien, que no espero ni tiene obligación, escribe un comentario o dice que le gusta alguna entrada, siento un subidón que hasta mis gatos lo notan.

Por cierto, ¿os habéis fijado que mi blog ha cambiado de aspecto? Al cumplir un año, aunque hay cosas que todavía le sirven, otras pedían un cambio.

Ahora, me gustaría nombrar a todos, pero sería imposible, primero porque no sé quienes son y segundo porque podría olvidar algún nombre y sería imperdonable, pero debo mencionar expresamente a:

Patricia Richmond, coordinadora de la Revista digital El Callejón de las Once Esquinas, así como a su equipo, por haber aceptado el relato “Añoranza” y permitir que mis letras puedan ser agitadas por el cierzo.

David Rubio, de El Tintero de Oro.

Sue Calentano, de Relatos Compulsivos.

Francisco Moroz, de Escribiendo que es Gerundio

Porque los tres me aceptaron en sus comunidades, permitiendo que conociera a personas fantásticas, a las que no puedo nombrar porque la entrada sería interminable.

También quiero dar las gracias a otras personas que siempre me ofrecen un “ME GUSTA”, entre ellos Juanky, en la Comunidad “Alquimia de les pArAuLeS” y Cris del Campo y Ali P, en la comunidad “Amor por los animales”. Sé que sois muchos más, pero es que estos nombres los recuerdo porque nunca fallan.

No puedo olvidar a:

Pedro Fabelo, Elena Larruy, Lola O. Rubio, Cristina de “Te cuento de viajes”, Anna Traver, Eva Loureiro, cada uno de ellos por las razones que conocen y algún otro nombre, que en estos momentos tal vez olvide. Mención especial tanto para las amigas, como para mis alumnas de yoga, que me seguían y comentaban, cuando apenas nadie lo hacía.

Bien, como todo tiene un principio y un final, creo que debo acabar, no sin antes pedirte que, si has leído hasta aquí, no salgas sin dejar tu huella para que yo me alegre al saber que te has unido a la fiesta.

GRACIAS Y FELICIDADES A TODOS, porque, sin duda alguna, todos tenemos mucho que agradecer y algo que celebrar.

Se me olvidaba, Sol y Luna, que no se pierden detalle, os mandan arrumacos y yo comparto con todos lo mejor que hay en mí.