ANIMALES CON CORAZÓN (VI)

CAPÍTULO SEXTO: NUEVOS ESPACIOS PARA DESCUBRIR

Cuando dejó de hacer frío, nuestra “amita Osa-menor” nos permitió salir a un patio que tiene la casa y que durante el invierno ya habíamos visto desde los cristales ¡vaya suerte, tener un lugar como éste para nosotros solos -pensamos mi hermana y yo, pero no tardamos en descubrir que solos, lo que se dice solos, no estábamos, ahora os lo explico.

En el patio de al lado hay una gata negra, ya entrada en años, que se llama Fiona. Los vecinos son buenas personas y creo que me tienen cariño, así que disfruto pasando a su casa; mi hermana Luna no tiene ningún interés en ésto, ella con mirar desde un lugar estratégico ya tiene bastante; hasta me bufa, a veces, cuando regreso de la “excursión”, quizás porque traigo el olor de Fiona. La verdad es que no sé si mi hermana no pasa porque no le interesa o es porque tiene miedo.    

Nuestras “amitas” dicen que soy valiente, pero si he de ser sincero valiente no soy, tal vez algo arriesgado… Cuando paso y Fiona me ve, viene corriendo hacía mi y al verla tan gorda, tan negra y tan enfadada, me empiezan a temblar las patas y no se qué hacer; trato de esconderme debajo de alguna planta y ella hace un ruido muy raro, pero hasta ahora no me ha hecho daño. Pese a las advertencias y a los sustos que me llevo, pasar a casa de los vecinos es una curiosidad que hasta ahora no he podido vencer, igual algún día lo consigo.

Un día, de los que se enfadó Fiona y vino hacía mí, quise subir la pared que separa las dos casas y de los nervios resbalé y caí en la pila de agua de una tortuga que tienen. Uf! Que peste llevé conmigo. Mi “amita” me cogió y tras aleccionarme con cariñó me acercó a una manguera y de pronto empezó a salir agua ¡otro susto! Vaya día que llevaba…pero no pasó nada, ella fue tirando el agua sobre mi pelaje y sobre mis patas y poco a poco el mal olor desapareció.

Si Fiona quisiera ser nuestra amiga podríamos jugar los tres, aunque ella ya no está para muchos trotes. Ahora se ha ido de vacaciones y yo sigo visitando el patio vecino e intento hacerme amigo de la tortuga, pero tampoco está muy receptiva.

No consigo aprender, donde mi instinto me llama allí voy. “Osa menor” me dice muchas veces: Solete tienes que aprender, Fiona no quiere ser tu amiga y ese es su territorio; reconozco que tiene razón, pero no consigo reprimir mi instinto. Hay días que no paso, pero es porque no me apetece, no porque haya aprendido. Los humanos tenéis suerte, porque podéis razonar y superar vuestros instintos, pero nosotros…Claro que por las noticias que, de vez en cuando, escuchamos, muchos no razonan demasiado, pese a ser “animales racionales”, porque hacer guerras, maltratar a mujeres y niños y hacer daño a los animales, éso me parece que no es de mucho razonar.

Aquí véis una foto de Fiona, encima de un armario de nuestra casa, solo nos mira y nosotros la miramos desde abajo, pero cuando baja es horroroso como se pone, nosotros corremos hacía la casa y ella nos sigue toda hinchada y gritando mucho; no nos pilla porque es mayor y está muy gorda, pero nos mete cada susto…y eso que éste es nuestro territorio, pero ella tampoco lo comprende, porque, como os digo, somos gatos y nos guiamos por nuestros instintos.

Hoy tenía que darle paso ya a mi hermana Luna, pero me ha dicho que ya que soy yo el que “explora”, que ésto lo tenía que contar yo,  luego ella contará su parecer. 

Como siempre gracias por seguirnos y por vuestros comentarios. No nos olvidéis.

Sol, Miau, miau

10 Replies to “ANIMALES CON CORAZÓN (VI)”

  1. Qué divertido, cuántas aventuras tenéis! 🙂
    Los míos van haciendo en el piso es una pena privarles de un espacio verde, espero que mi amor por ellos pueda compensar en algo.

    • Darlene, ya sabes lo que dice el refrán: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Seguro que no cambiarían tu presencia y tu cariño por ningún otro lugar. Gracias por visitarnos.

  2. ¡Hay Solete a donde te metes!…
    Hoy he soltado unas cuantas carcajadas con vuestra historia, genial la foto de las dos cara de la misma moneda, me ha gustado mucho.
    Gracias por compartir.
    Miau, miau, hasta la próxima semana.

    • Hola Hanna, nos alegra que te hayan hecho reir las vivencias que he contado esta semana. Gracias por tu fidelidad. Te mandamos arrumacos. Miau, miau

  3. ¡ay, Solete… si no sabes torear pa qué te metes!
    Muy divertida la historia de esta semana, me he reído mucho. Gracias por esas carcajadas.
    Tú y Luna tienen mucha suerte de vivir en una casa con patio, ideal para cualquier lindo gatito.
    Hasta la próxima semana Sol y Luna

    • Hola Adriana, te digo como a Hanna, que me hace muy feliz saber que os he hecho reir esta semana. Gracias por estar siempre ahí. Arrumacos, miau, miau.

    • Graciasssssssss Olimpia. Esta vez, por lo que decís, han hecho reir mis “aventuras”. Te mandamos arrumacos, miau, miau (Sol y Luna)

    • Muchas gracias Carmen, nos ha alegrado mucho ver tu comentario. Nosotros también confiamos en poder llegar a ser amigos. Por cierto, Fiona ha regresado más ágil de las vacaciones. Arrumacos, miau, miau

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