ANIMALES CON CORAZÓN (VIII)

CAPITULO OCTAVO: LAS DESAPARICIONES DE MI HERMANO SOL

Tras contaros, la semana pasada, el porqué de los nombres de nuestras “amitas”, en esta entrada voy a compartir algunos de los sustos que nos “regala” mi hermano Sol. Ya van dos veces que desaparece, porque “se mete donde no debe o no sale cuando debe”.

Aquí estoy yo vigilando el sueño de “Osa mayor”, ella madruga menos que nosotros.

Esta vez, no hay fotos para documentar lo que explico, así que pongo otras que nos han hecho en diferentes momentos. Espero que os gusten.

La primera vez que Sol desapareció, estábamos solos con nuestra “amita Osa menor”; ésta, en un momento dado, se dio cuenta de que no veía a mi hermano y empezó a buscarlo por todas partes. Abría las puertas, las cerraba, buscaba por dentro y por fuera, lo llamaba, pero Sol no aparecía ni se oía por ningún lado. Yo la seguía a todas partes porque en su rostro había preocupación y se me contagiaba ¿dónde se había metido Sol? -nos preguntábamos las dos.

Ante la infructuosa búsqueda y con cierto desaliento, “Osa menor”, decidió sentarse y relajarse un poco. Yo la seguía de cerca y al aproximarnos al sofá ya sentí el olor de mi hermano; la quise avisar pero no tuve tiempo (ésto de no hablar el mismo idioma dificulta y enlentece muchos las cosas). Cuando derrotada se sentó, le dio a un botoncito que tiene el sofá y empezó a elevarse la parte de los pies; en éstas estábamos cuando apareció Sol “más feliz que unas castañuelas”.

El hueco que queda debajo del sofá nos encanta a los dos para meternos y jugar dentro, pero yo, cuando veo que aquello, que parece una puerta, comienza a bajar, salgo rápido y no hay problema, pero él se lo toma con mucha calma y aquel día, al parecer, se retrasó demasiado.

Si he de ser sincera, cuando lo vi, sentí ganas de morderle una oreja, pero pudo más mi alegría y le empecé a lamer; nuestra “amita” reía emocionada.

Sol, en una de sus poses favoritas.

Hace unos días, Sol volvió a desaparecer. Esta vez estábamos los cuatro. De nuevo idas y venidas, abrir y cerrar de puertas, llamadas sin respuesta, mirar en el patio de los vecinos e inquietud. Pasaba el tiempo y Sol no aparecía; sabemos que de casa no puede marchar, salvo a casa de los vecinos, pero a “Osa menor” siempre le gusta saber donde estamos los dos. Era casi la hora de cenar y Sol seguía desaparecido. De pronto, parece que a nuestra “amita“ se le encendió una luz, se levantó y se dirigió hacia el trastero. La puerta de esta pequeña habitación está casi siempre cerrada, pero aquel día, al parecer, estaba abierta y Sol aprovechó la oportunidad y se coló dentro. “Osa menor”, una de las veces que pasó por allí, sin percatarse de que mi hermano estaba dentro, la cerró. El final ya lo imagináis, allí estaba Sol, relajado y revolviendo las cosas a sus anchas. ¿Para qué bufarle o reñirle? Si se le presenta la ocasión lo volverá a hacer. Así que dejamos que aflorara la alegría y la emoción, yo le lamí con ganas y “Osa menor” lo abrazó. De nuevo los cuatro juntos…

Y hablando de emociones, os voy a contar una experiencia que tuvimos hace pocos días. Una amiga, a la que le gustan mucho los animales, le mandó a “Osa menor” un vídeo de gatos maullando y se puso a mirarlo con “Osa mayor”.

En aquel momento, como muchas otras veces, yo estaba sola en el patio. Cuando empezaron a maullar los gatos del vídeo, corrí dentro de casa asustada pensando que a Sol le pasaba algo. Yo subía al sofá, bajaba, maullaba, no sabía qué hacer, mi hermano no estaba y tal vez me necesitaba. Suerte que este estado de excitación no duró mucho, porque a Sol le pasó lo mismo, cuando escuchó los maullidos de los gatos del vídeo, abandonó su excursión, de un salto regresó a nuestra casa y vino corriendo para ver si me pasaba algo a mí ¡que bonito fue encontrarnos los dos! Allí, delante de nuestras “amitas” que estaban sorprendidas por nuestra reacción nos empezamos a lamer, a acariciar y a olisquear; es nuestra forma de demostrar el cariño que sentimos el uno por el otro. Nuestras “amitas”, emocionadas se miraron y dejaron de ver el vídeo de los gatos.

¡Qué bien se está cuando se está bien!

¿Alguien piensa que los animales no tenemos sentimientos? Si  es así que cambie de opinión. Que no nos expresemos como vosotros no significa nada, tampoco vosotros os podéis expresar como nosotros; pero que nadie dude que sentimos miedo, dolor, alegría y muchas cosas más, que ofrecemos nuestro cariño y agradecemos el que nos dan. Por tanto, termino esta entrada diciendo:

“Por favor, respetad a los animales, porque el maltrato de un ser vivo nunca puede justificarse”.

Gracias!!!.

8 Replies to “ANIMALES CON CORAZÓN (VIII)”

  1. Por lo que voy conociendo de Sol y Luna, creo que Sol es un pieza de cuidado jajajajaja. Cada semana espero vuestras confidencias. Un saludo gatuno muak muak

    • Hola María José. ¿Ya de vuelta? Si, mi hermano es un buenazo, pero algo arriesgado, por eso le pasa lo que le pasa. “Osa menor” dice que te pregunte si has leído la entrada de “Amor a primera vista”. Hasta otro día, agradecemos tu fidelidad y te mandamos arrumacos. Sol y Luna, miau, miau

  2. Esta claro que este Solete es un trasto, lo siento por la “Osa menor” sé lo mal que se pasa cuando desaparecen los Soletes. Luna eres encantadora.
    Creo que los animales poseen emociones, no iguales a las nuestras pero las poseen.
    Jane Goodall: Estudiando chimpancés comprobó que poseían emociones, ética y moralidad de grupo. Ellos y otras especies del mundo animal.
    Ella defiende incluso la existencia de personalidades en los animales.
    Por ello dedicó toda su vida a demostrar que esto era cierto.
    Miau, miau, hasta la próxima semana.

    • Hanna, gracias por el “piropo” y por el comentario. Está muy claro que los animales tenemos diferentes personalidades, solo hace falta observarnos un poco. Que vaya bien la semana, nosotros ya nos vamos a dormir. Buenas noches,
      Sol y Luna, miau, miau

  3. Luna Lunita eres genial.
    Los animales domésticos (aún que sean callejeros) son la élite de su reino (reino animal) y están en su reino mucho más evolucionados que millones de seres humanos en el suyo (reino humano). Quien mira desde arriba con desprecio a los que vienen detrás (reino animal) no puede esperar benevolencia de quienes le preceden
    Pensemos ahora en la forma de actuar de los animales en determinadas situaciones. Quizá haya otras en las que permanezcan impasibles, pero las que vamos a ver a continuación demuestran que los animales sí actúan en conformidad de lo que sienten.
    – Cuando se le hace daño a un animal. No se puede negar que el animal manifiesta su dolor gritando, huyendo o llorando. Y si se le intenta hacer de nuevo lo mismo, se pondrá a la defensiva mostrando su agresividad.
    – Cuando muere su dueño. Han habido miles de casos en que animales esperan día tras día a sus dueños fallecidos, muriendo con la misma tristeza que el día que se sintieron abandonados por ellos.
    – Cuando se abandona a un animal. Cuando un animal se siente abandonado, se apaga su vitalidad. Se siente solo. ¿No son eso emociones?
    – Cuando nos ve después de largo tiempo. Todo animal que conoce a su dueño, se alegra de verle después de un tiempo. ¿No son eso sentimientos?
    – Cuando les gritamos. No hablamos de maltrato, sino de una regañina como todo buen padre da a sus hijos. Un ser sin sentimientos quedaría impasible a lo que le decimos. Grítale a una planta y compara su reacción a la de tu animal.
    El debate siempre existirá y siempre habrá quienes estén a favor y quienes estén en contra. También como en todo en la vida, hay quienes no tienen interés en que las personas piensen que los animales tienen emociones.
    ¿Por qué? Porque, hay muchos laboratorios, farmacéuticas e institutos de belleza que investigan con animales para crear sus productos.
    Si se demostrara que realmente los animales tienen emociones, su negocio acabaría generando grandes pérdidas de dinero.
    Ahora, cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

  4. Cuanta razon tienes!
    Los animales aunque no hablen a veces saben y comprenden mas que según que personas y sus sentimientos son realmente sorprendentes igual que muchas de sus reacciones
    Eso si tambien son un poco trastos, igual que los niños

    • Totalmente de acuerdo. Se nota que te gustan los animales. Ya que, por fin, has podido entrar, si tienes tiempo y ganas puedes leer los otros capítulos. Gracias Yolanda, más arrumacos. Luna

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