ANIMALES CON CORAZÓN (IX)

septiembre 7, 2017 9 Por Ana Palacios

CAPÍTULO NOVENO: NUESTROS VECINOS

 

Hoy dedico el capítulo a compartir con vosotros la “visión gatuna” que tenemos de nuestros vecinos, partiendo de que todos son buenas personas y amantes de los animales.

Empezaré por los de la casa, a cuyo patio va de excursión mi hermano Sol. Estos vecinos tienen dos hijos: la hija es  una joven guapa, que estudia y le gusta el deporte. Un día que estábamos los dos asomados a su patio nos hizo fotos y salimos en Facebook (creo que se dice así, aunque en realidad no entiendo lo que es). Hay veces que viene con amiguitas a casa y ponen música marchosa; nosotros no sabemos bailar, pero disfrutamos escuchando y mirando.

El hijo es algo mayor que su hermana, también es alto y guapo, estudia y le encanta la música. Toca muy bien la guitarra y  ayer nos sorprendió con otro instrumento que no sabemos como se llama, pero que produce unos sonidos muy fuertes y raros; escuchamos un rato, pero después decidimos retirarnos hasta que consiga mejorar (ya sabéis que los gatos tenemos el oído muy delicado). A este vecino, virtuoso de la música, también le gusta cantar y se atreve con todo: lírica, baladas, rap o reggaetón (veis que estoy puesta al día) y aunque no lo haga muy bien, le pone tanta pasión, que solo por eso ya hay que escucharle.

Tenemos otros vecinos a los que vemos y escuchamos cuando están en sus terrazas; les miramos con mucha curiosidad, pero no podemos saltar tan alto, aunque nos gustaría, porque hay un niño, que a veces ha venido a visitarnos, al que le gustan muchos los gatos. Ellos tienen un perro que no ladra y es muy bueno.

Estos vecinos también tienen otro hijo mayor que estudia para cocinero, de esos de “alta cocina”, él no ha venido a jugar con nosotros, pero quizás un día traiga alguna delicia de las que hace y nos la dejen probar. No hay que perder nunca la esperanza, aunque “Osa menor” es muy estricta con eso de las comidas, nos dice que hay que tener control, no entendemos muy bien lo que significa, pero si ella lo dice será verdad.

En la otra terraza, que da a nuestro patio, viven otros vecinos que acaban de convertirse en papás de una niña pequeñita muy guapa. Nosotros estamos muy contentos, porque seguro que pronto se asomará a nuestro patio y, como a los niños les gustan los animales, tal vez venga algún día y podamos jugar juntos un rato.

Hay más vecinos, pero sus terrazas no dan a nuestro patio, así que no los vemos tanto. Un día vino una niña a conocernos y a enseñarnos su mascota, un hermoso perrito blanco. Nos gustaría jugar con él, aunque ya sabemos que no podemos jugar con todas las mascotas de la comunidad.

A propósito de mascotas, Fiona, la gata de los vecinos, ha vuelto ya de sus vacaciones y hace unos días nos dio otro susto. Suerte que “Osa menor” oyó sus impresionantes maullidos y salió al patio corriendo y no pasó nada. Le han ido muy bien las vacaciones a la condenada gata, porque está más ágil y saltó la pared sin dificultad. Ésto es bueno para ella, pero para nosotros no.

Nuestra amita también se dio cuenta de lo ágil que había vuelto Fiona, así que cambió un armario de sitio para ponérselo más difícil. Por ahora no ha vuelto a pasar a nuestra casa, parece que el cambio ha hecho efecto, pero Sol, siempre está de excursión, si no pasa por un lado lo hace por otro, no hay quien lo detenga. 

Para ilustrar un poco el capítulo de hoy pondré alguna foto del día que “Osa menor” hizo cambios en el patio para dificultar las excursiones gatunas. La verdad es que nosotros pusimos mucho interés en examinar los cambios y en ayudarla, aunque no sé si lo conseguimos. Vosotros ¿qué opináis?

Voy a terminar recordando a los niños que piden a sus papás una mascota, que los animales no somos juguetes, que somos seres vivos y que necesitamos cariño, cuidados y atenciones. Así que, ya sabéis, si queréis una mascota antes tenéis que aprender a ser responsable.

Hasta la próxima semana y, como siempre, gracias por visitarnos.