ANIMALES CON CORAZÓN (X)

CAPITULO DÉCIMO: LAS VISITAS

A parte de nuestros vecinos, también conocemos a familiares y amigos de nuestras “amitas”. Todos son buenas personas, pero no a todos les gustan los animales, ellos mismos lo reconocen y nosotros lo percibimos; a veces es por un tema de alergias, otras veces porque no están acostumbrados a compartir su vida con seres del reino animal o incluso porque han tenido alguna mala experiencia.

Cuando vienen personas a las que les gustamos, nos acarician y nosotros les rozamos las piernas con nuestro cuerpo. ¡Qué hermoso es compartir respeto y amor, aunque sea entre animales y humanos!

Tal vez ya os hayamos dicho que, en nuestro reino, a los animales domésticos se nos considera seres más evolucionados, porque al convivir con humanos podemos compartir vibraciones más elevadas; aunque, si he de ser sincera, os diré en confianza que hay humanos que también podrían aprender mucho de nosotros, porque, hay días que, cuando nuestras “amitas” ponen la TV da miedo oir lo que dicen. En esos momentos, si podemos, nos colocamos cerquita de ellas para recibir su amor y ofrecerles el nuestro, porque un mundo sin amor, es como un infierno.

Volviendo a las visitas, recuerdo que un día vino un compañero del gimnasio de “Osa menor”, un chico joven, guapo y muy alto al que le gustan mucho los animales; él también tiene dos gatos, aunque por lo que dijo eran callejeros y apenas se dejan acariciar. Cuando le vimos nos acercamos a él y le ofrecimos nuestros retozones; como era tan alto, yo alcé la cabeza y mi mirada gatuna buscó la suya; él captó el mensaje y se agachó; entonces le acaricie y lamí su mano con mucha intensidad. Mis “amitas” se sorprendieron porque nunca antes había hecho ésto; él emocionado dijo: “Luna ha notado que estoy falto de cariño”. Yo deseé, desde mi corazoncito gatuno, que encontrara pronto el amor que necesitaba y, curiosamente, creo que ya lo ha encontrado; estamos muy contentos, se lo merecía, porque tiene un gran corazón.

Otras veces vienen familiares de nuestras “amitas”, también amantes de los animales y les hacemos arrumacos y ellos nos acarician. La primera vez que les vimos éramos pequeñitos y yo me subí al cuello del señor y le empecé a lamer la oreja; también sorprendí a todos; generalmente, cuando se ofrece amor sin pedir nada a cambio la gente se sorprende.

Hace ya bastante tiempo vinieron otros familiares, con dos niños muy guapos que jugaron mucho con nosotros; nos escondíamos debajo de la cama y ellos nos venían a buscar. Ahora no los vemos porque van al colegio y además viven en la montaña, al parecer, no muy lejos de donde nacimos nosotros.

Otras veces viene una amiga de nuestras “amitas” que lleva un palito y unos pequeños cascabeles colgados de él, para que con el sonido, la gente por la calle  la perciba y la deje pasar; al parecer vais siempre despistados y ya ha tenido algún susto. Le gustamos mucho y nos trae regalitos. Pese a tener una visión muy baja es buena pintora y hace exposiciones; cuando viene trae fotos de sus cuadros y la verdad es que, al verlos, se comprende que, además de con la vista, también se pinta con el corazón. Si queréis ver sus pinturas podéis hacerlo en: “arrontes arts”, creo que se llama una página web.

Otra amiga de mis “amitas”, viene bastantes veces y deja que nos acerquemos y hasta nos acaricia pero no le gusta demasiado el contacto con los animales. Es muy buena amiga de “Osa-menor” y en su presencia solemos estar cariñosos pero sin pasarnos, aunque no siempre lo conseguimos, pues mi hermano Sol está loco porque le hagan masajes, no comprende que hay personas que no son afines con nuestra energía, pese a todo ella lo lleva muy  bien.

Un día vino una joven, que resultó ser sobrina y nieta de nuestras “amitas” y un chicarrón que era su pareja; llevaban una caja con ruedas, pero ésta no se llama transportín sino maleta. Tras abrazarse y besarse nos presentaron a nosotros, que estábamos allí observando y olisqueando, pues supongo que ya sabéis que nosotros nos guiamos mucho por el olfato.

Al llegar la noche, “Osa menor” se quedó en nuestra habitación. Nunca antes lo había hecho y tanto a Sol como a mí nos hizo mucha ilusión; yo me puse a los pies de la cama y como todavía era un cachorro tenía muchas ganas de jugar y, cuando ella movía los pies, yo saltaba sobre ellos y los mordisqueaba, para mí era un juego, pero al parecer a ella le hacía daño y no la dejaba dormir. Mi hermano, que es más mimosón, de vez en cuando se metía con ella en la cama, estaba un ratito y luego volvía a salir.

No se volvió a repetir la experiencia hasta que vinieron otros familiares. Éstos resultaron ser el hijo y hermano de nuestras “amitas” y su esposa. Enseguida vimos que les gustaban los animales, así que aprovechamos para retozarles por las piernas y ganarnos su cariño, cosa que no nos costó nada.

Hemos comprobado que cada vez que viene alguien con maletas “Osa menor” duerme en nuestra habitación o al menos lo intenta; yo he madurado un poco y creo que ya me porto mejor; además, como la última vez hacía calor, dejaron todas las puertas abiertas y nos paseamos por todas las habitaciones, algún susto que otro dimos, pero fue divertido.

Por las conversaciones que escuchamos todavía falta por venir otro sobrino y nieto de nuestras “amitas” y su pareja, así que cualquier día tendremos una sorpresa y la volveremos a disfrutar.

Esta vez tampoco puedo poner fotos de las personas de las que hablo, por eso del respeto a la imagen o algo así, pero pondré otras fotos que os gustarán.

Hoy voy a terminar contando un secreto, pero no lo digáis a nadie, porque pensarían que “Osa menor” ha perdido la cabeza. Con paciencia, me está enseñando a restar y la verdad es que no lo encuentro muy difícil. Cuando ya llevábamos unas cuantas lecciones me puso un problema que decía: Lunita, si tienes 140 euros y te quito 120 ¿cuántos te quedan? y yo tras pensarlo un poquito, porque ya eran cantidades grandes, lo tuve claro y cogí el billete de 20 euros. Mis amitas se rieron y me dieron un abrazo ¡debí de hacerlo bien!

Hasta la próxima semana, gracias por seguirnos. Arrumacos, Sol y Luna.

 

 

16 Replies to “ANIMALES CON CORAZÓN (X)”

  1. Jajajajaja que divertida y simpática es Luna. Cuanto amor desprenden y que suerte han tenido con sus “amitas”. Lo de restar es buenísimo jejeje.
    Un abrazo.

  2. Lunita, eres genial, me he reído mucho con las restas que te enseña “osa menor”, a ver si Solete también aprende a restar, y termináis siendo unos grandes matemáticos.
    Sol, Luna, miau, miau hasta la próxima aventura

    • Hola Hanna, qué bien que te hayas reído! Como nos has seguido cada semana, eres la primera en saber que “Osa menor” ya está preparando el librito que quiere publicar con nuestras vivencias. Es muy “cabezota” y hasta que no lo consigue no para. Quiere ayudar a las personas y grupos que protegen a los animales. Estamos contentos y seguro que la gente colaborará. Gracias!!! Arrumacos de Sol y Luna.

  3. Ay! Lunita que gracia me ha hecho lo de restar, tu “amita” es muy ingeniosa, no cabe duda.
    Lunita, tienes razón en el reino animal, los animales domésticos son los más evolucionados por estar en contacto con los seres humanos, en el reino mineral, los cristales son los más evolucionados, y dentro de los cristales el más evolucionado es el diamante, en el reino vegetal el más evolucionado es el eucalipto, ya dijimos que en el reino animal los más evolucionados son, el perro, el gato, el caballo y el elefante, en el reino humano, Lunita no se que decirte, me parece que las plazas de los más evolucionados están vacantes todavía.
    Sol y Lunita, hasta la próxima semanita, miau miau

    • Gracias Adriana por tu comentario y por defender los derechos de los animales. Si, visto lo que hay en el reino humano prefiero no opinar, porque solo soy un gato, pero…
      Arrumacos, miau, miau, Luna

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