CARTA A MI PADRE

CARTA A MI PADRE

Querido y recordado papá.

Hoy hace tres años que un tsunami encharcó tu cerebro, billete necesario y suficiente para emprender un particular viaje hacia lugar cierto, aunque desconocido. Desde entonces, y poco a poco, nos vamos acostumbrando a vivir sin tu presencia. Quedamos muy tristes, aunque aceptando el proceso, porque lo que termina es la forma, no la vida de la forma.

Tu organismo, deteriorado por la edad y por los pequeños, pero repetidos ictus  que te daban, ya no ofrecía la oportunidad de nuevas experiencias para el desarrollo de tu conciencia. Finalmente, fue el día ocho, de un caluroso mes de agosto, durante la hora de la siesta, cuando el gran tsunami llegó sin avisar; fue en esos momentos, pero podía haber sido en otros, pues la enfermedad y la muerte no hacen vacaciones, forman parte del proceso de la vida.

Decidí no llevarte al hospital, hice lo que me gustaría que hiciesen conmigo. Nada de pruebas, de medicamentos, nada de alargar la vida artificialmente, nada de “estaciones” impersonales y frías para emprender el gran viaje. ¡Qué mejor que una “estación” conocida: tu cama, tu casa y tu más cercana familia!. Traté de ser coherente con mis ideas, solo música para el alma, la llama de una vela encendida y el aroma del sándalo quemado, sin olvidar el amor de los que te rodeábamos. Por tu cuerpo ya nada podía hacer, intenté facilitar el tránsito a tu alma.

Tras tu partida y, desde el apego a la forma, descubrí el significado de dos sencillas palabras “siempre” y “nunca”. ¡Con que facilidad e imprecisión las pronunciamos…!  ¡ Qué difícil es comprender lo ilimitado a través de una mente limitada…! Pese a ello, sé que, aunque tu forma física ya no esté, tu esencia permanece en algún plano de la existencia.

Descansa en paz, papá, los que te quisimos no te olvidamos.

Al igual que yo perdí a mi padre, cuando  faltaban dos meses para que cumpliera 94 años, hay muchas personas que han perdido y pierden diariamente a seres queridos mayores, jóvenes, por enfermedad, accidente, vejez, etc. No tengo el antídoto para detener ni siquiera mitigar el dolor que se siente. El duelo ha de hacerse, cada cual a su manera, pero me atrevo a exponer el título y el autor de unos libros que hablan sobre este tema y que nos han ayudado a muchas personas a tener una visión distinta de eso que llamamos “muerte” y que sería más adecuado, desde mi punto de vista, llamarlo “transición” . Seguramente, habrá muchos más libros y tal vez mejores, pero solo puedo compartir los que conozco.

Por si te interesan y te pueden ayudar, los libros a los que me refiero son éstos:

  • “La Muerte: un amanecer”, de Elisabeth Kübler-Ross.
  • “Sobre la muerte y los moribundos”, de Elisabeth Kübler Ross
  • “Crónica de un acompañamiento”, de Meurois-Givaudan
  • “La Muerte: una gran aventura”, de Djwhal Khul, Recopilación
  • “El libro tibetano de la vida y de la muerte”, de Sogyal Rimpoché

 

Que, tanto los que se van, como los que quedamos, encontremos el Camino que nos ha de conducir de la oscuridad a la Luz, de lo irreal a lo Real, de la muerte a la Inmortalidad.

8 Replies to “CARTA A MI PADRE”

  1. Gracias por un artículo tan sentido.
    Con el tiempo y una información más clara del proceso de desencarnación o muerte y de la vida que continúa más allá, tendremos una actitud más jubilosa cuando nuestros seres queridos terminan una dura jornada de muchos años de trabajo, y pueden por fin descansar y reponer fuerzas en compañía de otros seres igualmente queridos. Entonces nos alegraremos porque cada encarnación supone un avance en el desarrollo de la conciencia para muchos, y un alivio de las duras condiciones planetarias para todos. En otras palabras, se está mejor allí que aquí, así que celebraremos la transición de nuestros hermanos con desapego y volveremos a poner nuestra energía en nuestro propio desarrollo y nuestras responsabilidades con alegría. 
    ¿La muerte?
    ¡No existe!
    “Todo es evolución y conciencia”

  2. Qué emotivo! Nuestros seres queridos nunca mueren mientras sigan vivos en nuestro recuerdo.
    Un abrazo gigante de los que recomponen todo el cuerpo.

  3. Hola Ana

    No puedo dormir y he entrado en tu blog.

    Tu carta al tránsito de tu padre me ayuda en mis pensamientos que tengo hacia
    mi padre al cual cuando me levanto y salgo al balcón lo primero que digo es
    “BON DIA PAPA”.

    Por cierto, Ana, me permito sugerir un libro a tu lista que me ha ayudado y acompañado en este camino hacia solo a un adios fisico.

    El libro es también de Elisabeth Kübler-Ros, la escritora que tu por primera
    vez pusistes en mis manos. El titulo es “SOBRE EL DUELO Y EL DOLOR”.

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