CARTA DE UN HUMANO A UN ANIMAL

noviembre 7, 2017 8 Por Ana Palacios

CARTA DE UN HUMANO A UN ANIMAL

Desconocido y sufrido animal,

Tengo el privilegio de responder a tu carta, publicada hace unos días en este blog y dirigirme a ti, así como a todos los animales maltratados o abandonados.

Sinceramente, confesaré que mi primera reacción al ver la carta fue la de no leerla, pero por alguna razón que desconozco no lo hice ¡se ve tanta publicidad y tanta basura hoy en día…!

A partir de leer tu sentir y tu agradecimiento hacia quienes os protegen y os ofrecen una segunda oportunidad, empecé a sensibilizarme y a documentarme sobre el maltrato que muchas veces se os da.

Partimos del hecho de que, jurídicamente, no tenéis derechos, puesto que no se os pueden exigir obligaciones, pero nadie podrá negar que, como seres vivos, os merecéis un respeto y  sentís dolor, hambre, sed, miedo, tristeza, alegría y un montón de emociones más.

Si los humanos presumimos de ser animales racionales, es justo que se nos exija vivir como tales y si utilizamos el raciocinio, sin duda, comprenderemos que entre nuestras obligaciones o deberes se encuentra el de proteger los reinos inferiores con los que convivimos en el planeta.

Te diré que al igual que en tu reino existen animales que son más agresivos que otros, en el reino de los engreídos humanos también hay muchos niveles de desarrollo, nada menos que 777 niveles, según aseguran quienes saben más que yo.

Esto cuesta mucho de entender, porque parece que los coetáneos hayamos de estar todos al mismo nivel de evolución, pero no es así, porque estos niveles de desarrollo no se refieren a la evolución tecnológica, ni siquiera la evolución biológica de la especie humana, sino a la evolución de la conciencia, hecho que, la mayoría de los llamados homo sapiens, pasan su vida sin saber lo que es.

En nombre de todos los que sentimos así hoy y en el de aquellos que un día lo sentirán, quiero pedirte perdón por tantos y tantos animales del reino humano que os maltratan, que os abandonan, que os utilizan como máquinas de producir dinero, sin ser conscientes de vuestro desgaste, de vuestro dolor y de vuestros miedos.

Existen muchos bárbaros que cometen atrocidades con los seres más débiles: niños, enfermos, ancianos, mujeres, animales, pero si ellos fueran conscientes de lo que hacen con toda seguridad dejarían de hacerlo, pero no lo saben porque por las circunstancias vividas o porque han venido aquí a destruir, tal vez, para que otros construyamos, actúan como animales devastadores y piensan que el poder, la fuerza y la brutalidad son sinónimos de grandeza, cuando no hay mayor grandeza que trabajar con humildad a favor de la evolución de todos los seres del planeta.

Los humanos podemos hacer cursos para aprender a gestionar vuestras emociones, para sonreír cuando por dentro estamos maldiciendo, para comportarnos de forma políticamente correcta, pero vosotros no mentís, no chantajeáis, vosotros sois lo que sois y así se percibe en vuestra limpia mirada.

Perdonadnos porque no sabemos hacer más, la evolución es lenta; los castigos, a mi entender, sirven de poco o nada; todo es cuestión de conciencia, de evolución, de educación y mientras nos dejemos llevar por las emociones y la sinrazón presumiremos de ser animales racionales, pero seguiremos estando muy cerca de las cavernas aunque llevemos en la mano el último modelo de móvil y tengamos la vivienda domotizada.

Desde mi insignificante posición, poco o nada puedo hacer, pero a partir de ahora, uniré mi voz a la de vuestros ángeles protectores.

Desconocido, pero respetado y querido animal, recibe el cariño, el reconocimiento y las disculpas de un humano que aspira a un mundo más justo y mejor.