EL CARTERO

EL CARTERO

Corrían los años cincuenta y el cartero, con la puntualidad de un buen reloj, hacía su aparición en la entrada del pueblo, haciendo su recorrido por la única calle que había, con su bicicleta y su gran cartera cruzada al pecho.

¿Alguien guarda un recuerdo similar de su infancia?

En aquellos años carecíamos de móviles, televisión, Internet o tecnologías sofisticadas, pero para comunicarnos teníamos la mejor herramienta de todas: el cara a cara.

—Mamá, voy a casa de Teresa.

—No tardes que pronto vamos a comer.

—¡Hola Teresa! ¿Qué hacemos esta tarde? ¿Te apetece que vayamos al río a comer mengranas de tu campo?

—Sí, ¡qué buena idea! Vamos a decirlo a las otras.

Y allá que íbamos correteando como “cabras un poco locas” a casa de nuestras amigas para ver si les apetecía el “botellón” que habíamos pensado.

En aquel entonces, nuestro botellón consistía en ir a la orilla del Ebro, sentarnos unas junto a las otras y hablar mientras pelábamos con dificultad unas ricas mengranas, las cuales, tras un laborioso trabajo, nos ofrecían sus exquisitos granos perfectamente colocados; se me olvidaba, también jugábamos, desde aquel lugar privilegiado, a dar nombre a las formas que las nubes iban adoptando.

¡Momentos inolvidables!

¡Qué poco se necesita para ser feliz!

El tiempo fue pasando, nosotras fuimos creciendo y con nosotras crecieron también nuestras ilusiones, despertaron los primeros amores y se hicieron patentes nuestros miedos.

Ya no bajábamos tantas veces a la orilla del río, nuestra ilusión estaba centrada en la figura del cartero.

Recuerdo que, cuando llegaba la hora en la que pasaba por la casa de mis padres, buscaba cualquier pretexto para salir a su encuentro. El corazón palpitaba ¿llegará hoy la carta? -me preguntaba.

No tenía que ser de algún incipiente novio, cualquier carta era portadora de noticias que rompían la monotonía y el cartero, en su cartera, transportaba las novedades, las esperanzas y las ilusiones de todo un pueblo.

—¡Buenos días! ¿Hay algo para mí, señor Ramón?

—No Ana, hoy no tienes nada o

—Sí, hoy tienes una o dos cartas

Y tras coger en las manos el exclusivo tesoro, buscaba un lugar tranquilo para saborearlo.

¡Qué bonitas eran las cartas!

¡Qué importante, me parece ahora, la figura del cartero!

Hoy todo eso se ha perdido y casi cayó ya en el olvido.

Hoy las noticias van rápidas y la mayoría de las veces son impersonales. Te colocan en un grupo y cuando les llega algo que impacta le dan al “enviar”; todos lo recibimos a la vez; solo falta confirmar el recibido con un  OK o algún emoticono y así hasta que se recibe el siguiente.

¡Qué bonitas eran las cartas!

Sí, ya sé que puede parecer que me repito más que el ajo, pero es que me gustaban y me gustan tanto las cartas…

Los jóvenes podéis pensar ¡que horror!. Tener que esperar una carta, cuando en un instante escribes un whatsapp y al momento te llega la respuesta.

Es cierto, pero ¿y el contenido? ¿y el amor que puso quien la escribió? Porque, no solo se recibía el papel lleno de letras, el sobre también contenía la ilusión, el cariño y la parte de su vida que compartía el autor.

Ahora, lo más parecido a las cartas son los “mensajes” mediante el correo electrónico, el cual también está siendo desplazado por otros llamados “medios de comunicación”.

Hace unos días unos amigos, a los que no les gusta el whatsapp me enviaron un mensaje con un adjunto que no voy a copiar por su extensión, ni siquiera voy a hacer un extracto de él, pero sí compartiré un párrafo, solo un párrafo referente a Patánjali, un maestro hindú.

¿Qué quién es Patánjali?

No es una entrada para hablar sobre él, te invito a buscar la información en Internet y sacar tus propias conclusiones.

A lo que iba. Según este “sabio hindú”, para tener paz interna y serenidad debemos cultivar cuatro cualidades, a saber:

  • alegría ante la felicidad de los demás.
  • alegría por sus méritos.
  • compasión ante sus miserias e
  • indiferencia ante sus defectos

Como en estos tiempos que corren, creo que andamos faltos tanto de paz, como de serenidad, he pensado que, ya que estamos en el mes de la Navidad, podríamos abonar un poco estas cualidades y olvidarnos de tanto consumismo y tanta banalidad.

Yo lo comparto con vosotros “en la intimidad de mi blog”, pero por favor no lo divulguéis mucho porque si esto fructificara tendrían que suprimir ciertos programas de la “tele” y quedarían sin contenido determinadas redes sociales.

¡Sed discretos! y si intentáis cultivar estas cualidades y alguien os pregunta la razón, podéis aprovechar que estamos en diciembre y simplemente decir que el espíritu de la Navidad es fomentar el Amor.

“Qué la voluntad al bien florezca entre los hombres”

Feliz reflexión!!!

ABSURDA CONVERSACIÓN, ¿O NO?

ABSURDA CONVERSACIÓN, ¿O NO?

Hace unos cuantos años asistí a una reunión de personajes «raros». Sí, yo también fui invitada, porque también me han tildado muchas veces de rara, incluso mi padre, de cuyo amor nunca dudé, me regalaba a menudo la frase de «hija mía, eres más rara que una pelota cuadrada»

Bien, a lo que íbamos ¿o acaso no íbamos a nada?

Como digo, acudí a aquella reunión un tanto expectante e intrigada y, ya en la primera vuelta por la sala, acerté a pasar cerca de dos «peculiares invitados» (me gusta más esta palabra) y generaron en mí tal curiosidad que decidí permanecer cerca para no perderme detalle.

—¡Hola! ¿Cómo te llamas? A mí me llaman «Alegría»

—¡Hola Alegría! A mi me llaman «Estrés», pero… ¿no eres demasiado joven para asistir a esta fiesta?.

«Alegría», esbozando una fresca sonrisa respondió:

—No soy tan joven como crees, de hecho tengo más edad que tú.

—Eso es imposible y no te pavonees, porque yo también me cuido y ya ves como estoy —respondió «Estrés», algo alterado.

—No me pavoneo «Estrés», es cierto lo que te digo, tú naciste mucho después que yo.  ¿Qué has hecho para encontrarte en este estado?

«Estrés», con el gesto todavía algo fruncido contestó:

—Llevo deprimido bastante tiempo, me encuentro desmotivado, abatido y hundido en el pesimismo. No le encuentro sentido a la vida, todo eso influye negativamente en mi día a día y, por las noches, me cuesta conciliar el sueño y duermo mal. He entrado en un círculo vicioso del que no puedo salir.

—Debe ser muy duro vivir así, ahora entiendo tu aspecto. No me gusta dar consejos, pero si quieres te contaré la fórmula que empleo yo.

—¡Cuéntame, por favor! —respondió «Estrés» nada convencido, pero algo intrigado.

—Desde mi punto de vista, sufres de «sobreexposición».

—¿Sobreexposición? ¿a qué?, apenas me da el sol ni el aire y el agua no digamos…

—Me refiero a «sobreexposición a la información», es muy común en los tiempos que corren.

—Nunca había oído hablar de esa enfermedad ¿es curable?

—Es curable, pero al mismo tiempo difícil de tratar.

—No me líes por favor, que me entran taquicardias.

—«Estrés», intenta relajarte, si pones de tu parte, seguro que mejorarás tomando unos cuantos comprimidos de “información alternativa”

—«Alegría», tengo la sensación de que hablamos en otro idioma, nunca he oído hablar de esa medicación.

—Bueno, ya sabrás que apenas hay publicidad de los productos alternativos, pues no son bien acogidos por ciertos sectores de la industria.

—No lo sabía, el tema «alternativo» no va mucho conmigo. Intentaré probarlo, pero ¡dime ya de qué se trata, que me estoy impacientando!.

—Yo tomo cada día tres comprimidos de «realidad alternativa». Uno antes de cada una de las principales comidas.

—¿No necesita receta médica?

—No. Está recomendado para los que manifiestan síntomas similares a los tuyos (aburrimiento, hastío, falta de motivación personal, sensación de no ser más que un número en la vida, etc).

—«Alegría», no creo que sea ésa medicación la razón de tu buen aspecto y salud, pero ¿tiene contraindicaciones? Porque todos los medicamentos las tienen y yo soy algo hipocondríaco.

—Sí «Estrés», he de ser sincera contigo, está especialmente contraindicado para los homófobos, xenófobos, clasistas y también para quienes sufren de incapacidad manifiesta para pillar los chistes o carecen de humor.

—¡Uf! No sé, no sé, tiene muchas contraindicaciones —masculló «Estrés», quien aún así preguntó:

—¿Hay que tomar altas dosis de esa medicación?

—Yo, como te he dicho, tomo tres comprimidos al día, aunque tal vez en tu estado hayas de aumentar la dosis.

—Tampoco te pases —respondió «Estrés» y continuo diciendo ¿qué pasaría si tomara más dosis de la necesaria?

—Una sobredosis de «realidad alternativa» puede hacerte perder el miedo a vivir y restarle importancia a cosas que en realidad no la tienen.

—Eso es muy peligroso, el miedo es una señal de alarma que nos avisa del peligro. Pero, en el caso de que esto ocurriera ¿cómo se manifiestan los posibles efectos adversos?

—Podrían manifestarse con la indiferencia, la sonrisa desdeñosa, la risa floja, la risotada y la carcajada.

—«Alegría» no comprendes mi situación ¿sabes cuánto hace que no río a carcajadas?

—Perdona «Estrés», yo solo intento ayudarte, si quieres me callo.

—No, ¡sigue! ¡sigue!, es que soy muy susceptible; pero anda, dime si a mi edad se puede tomar.

—Por supuesto que puedes, todos pueden beneficiarse de la “realidad alternativa” independientemente de su edad, raza, credo, condición sexual, situación económica o social. El único requisito imprescindible es poseer un alto nivel de autocrítica, alta capacidad para reírse de sí mismo y no tomarse la vida demasiado en serio.

—Ya decía yo que no me serviría, estoy condenado a seguir así.

—¿Qué parte de lo que he dicho no te convence? —Dijo «Alegría» disimulando una sonrisa.

—Es que eso de la autocrítica no va conmigo. Son los demás los que me estresan. Serían ellos los que deberían hacerse la autocrítica. Yo solo soy una víctima de su sinrazón.

Pese a ello, «Estrés» preguntó:

—¿Cómo se toma esa medicación?

—Con la mente abierta —respondió «Alegría», al tiempo que sonreía y abría sus brazos, como si pretendiera abrazar al mundo.

—Ése es otro problema añadido, yo me acatarro fácilmente y está llegando el invierno, por cualquier cosa que se abra se cuela el frío. Pero, ¿dónde puedo encontrarlo, si me decido?

—Es un producto muy abundante, pero no todo el mundo lo ve. Se presenta, en estado puro en la Naturaleza, pero sus principios activos también se encuentran en las obras de todos aquellos que ponen su talento e inspiración al servicio de la Humanidad, creando obras inmortales capaces de abstraernos de la maldad y la gilipollez que nos rodea.

—¿Al servicio de la Humanidad, has dicho? Parece que hables en chino. Seguro que en su composición hay algo peligroso.

—Depende de lo que llames peligroso, sus ingredientes son: Curiosidad, inteligencia, cultura, ironía, cierta dosis de sarcasmo, respeto hacia los demás y alguno más que no recuerdo.

—Bueno, miraré el «Vademecum», son ingredientes desconocidos para mí.

—Lo que tú digas «Estrés», estoy encantada de haberte conocido —dijo «Alegría» acercándose a «Estrés» afectuosamente.

—Adiós «Alegría» —dijo«Estrés» alargando su mano; perdona que te haga la «cobra», pero tengo cierta aprensión a tu forma de ver la vida y temo que se me contagie. Ahora, me voy a casa que, con tanta información, siento palpitaciones.

—Adiós «Estrés», —se despidió «Alegría» poniendo su mano en el corazón, como gesto de afecto y ofreciéndole una de sus mejores sonrisas.

—¡Qué personaje más curioso! —susurró «Alegría», ¿será así o estará representando un papel? En cualquier caso, ha sido divertido.

—¡Qué personaje más raro! ¡Mira que decir que he de cambiar yo…! No sabría ni por donde empezar. Y eso de abrir la mente, justo ahora que acaba de llegar el frío… ¡Qué ideas tan absurdas tiene la gente…! —refunfuñaba «Estrés», mientras partía.

Tras esta «curiosa» conversación, salí al jardín y, cuando el aire de la noche me dio en la cara, comprendí que era hora de regresar a casa, tomar una dosis de “información alternativa” y, tal vez, reflexionar…

Feliz reflexión!!!

…………….

Este diálogo me lo inspiró un relato escrito por un “alma bondadosa” que me va guiando en las redes. ¡Gracias, Pedro!

Si queréis pasar un buen rato podéis leer sus relatos de “humor absurdo” tras los que esconde, con maestría, alguna crítica social o económica.

Para comprobarlo, podéis visitar su blog: Absurdamente de Pedro Fabelo.

EL RENACIMIENTO

EL RENACIMIENTO

 

Hoy mi reflexión la he ligado al arte pero, como no es una entrada sobre “Historia del arte”, solamente daré unas pocas “cinceladas” para que quien esté interesado tome el cincel en sus manos y comience a dar forma a su propia obra.

No hace falta ir al un diccionario etimológico para saber que la palabra “renacimiento” significa “renacer”, bien pues el Renacimiento, como fenómeno cultural surgido en Italia en el siglo XV, y cuya característica esencial era su admiración por la antigüedad greco-romana, significó “volver a dar vida” (renacer)  a los ideales que habían servido de inspiración a los clásicos, representando el paso del mundo Medieval al mundo Moderno.

Para llevar a cabo el trabajo que me propongo partiré de una obra mundialmente conocida y reconocida que, a mi humilde entender, es el “summum” de la perfección.

La escultura en cuestión, símbolo del Renacimiento italiano, es el  “David” de Miguel Ángel, esculpida durante los años 1501 – 1504, en un solo bloque de mármol blanco en el que existían diversas fracturas y que tiene más de 5 metros de altura y pesa 5,5 toneladas. ¡Ahí es nada!

La obra representa al David bíblico que se enfrenta y vence al gigante Goliat, solo con algunas piedras y su inteligencia, llegando a convertirse después en el Rey David.

La genialidad de Miguel Ángel es que supo plasmar en una obra, aparentemente sin acción, el triunfo de la inteligencia humana sobre la fuerza física bruta.

Musculoso, bello, con lo ojos fijos en el objetivo, el ceño fruncido, gran concentración, movimiento contenido, el David de Miguel Ángel es considerado el ejemplo perfecto de una escultura en posición de contrapposto (posición de estar de pie con una pierna soportando el peso total del cuerpo mientras que la otra pierna está relajada), permitiendo esta dicotomía encontrar el equilibrio al conflicto emocional entre relajación y tensión, entre el descanso y el estado de alerta para cualquier acción.

La cara de David tiene una mirada seria, penetrante, equilibrada e impregnada de fuerza, capaz de intuir al enemigo mostrando plena auto-confianza, una virtud muy apreciada en el hombre renacentista.

Se dice que la escultura tiene unas desproporciones hechas por Miguel Ángel intencionadamente subrayando con ellas los medios necesarios para ganar una gran batalla: concentración e inteligencia (representada por una cabeza excesivamente grande) y la ponderación en la acción (representada por unos brazos muy largos y unas manos también desproporcionadas)

Al parecer, Miguel Ángel no quiso “vestir” con ninguna prenda esta escultura porque la desnudez simbolizaba al hombre en armonía con la naturaleza, aunque, según dicen, en un principio la escultura contenía algunos elementos de oro en su base que se excluyeron posteriormente y que simbolizaban la nobleza, el esplendor, la sabiduría, la magnanimidad, el poder y la luz en el hombre. Según dicen, el gran artista reconocía que en el interior de cada bloque de mármol había un alma latente cubierta por trozos de piedra y que él, con su trabajo, solo la recuperaba.

Vista la grandeza de esta obra y de su artista, sin ningún afán de compararnos con él, os invito a que, en algún momento de calma, nos imaginemos como un bloque de mármol en el que hay deterioros sufridos, en algún caso, tal vez por la acción de otros, pero en todo caso por nuestra propia ignorancia, negatividad, malos hábitos, odios, repulsas, incomprensiones y un largo etcétera.

Cada vez que decimos “yo soy así”, huimos del esfuerzo que hemos de hacer para evolucionar, para permitir que aflore ese ser cuyo potencial sigue esperando ser activado.

No imagino a Miguel Ángel diciendo ante el descomunal bloque de mármol que no podía hacer nada digno porque estaba fracturado y tenía perforaciones, él con su esfuerzo y conocimiento supo sacar de las imperfecciones la gran obra que hoy todos admiramos.

De aquella gloriosa etapa han pasado aproximadamente 500 años y, sin poderlo evitar, me pregunto qué haría el artista florentino hoy ante del bloque de mármol.

¿Encontraría en la sociedad actual valores dignos de representar en su impresionante obra o volvería a representar los valores inspiradores de los clásicos de la época grecorromana?

Los valores dominantes en la sociedad actual son fáciles de resumir: el deterioro de la capacidad de convivencia entre los seres humanos y de éstos con la naturaleza, la competitividad, el egoísmo y los valores de la ética del mercado, es decir: la naturaleza y el ser humano son “inútiles” salvo que se puedan transformar en capital al ser explotados.

Ante el superfluo y desmedido consumismo, el egoísmo humano permitiendo que medio mundo muera de hambre, mientras el otro medio tira la comida, la manipulación, la violencia, el maltrato, la corrupción y su aceptación, lo tengo claro, Miguel Ángel optaría por modelar la misma escultura, porque no puedo ni quiero imaginar una que represente los principios que rigen hoy nuestra sociedad.

Sí, ya sé que hay muchas personas y grupos que están trabajando a favor de la evolución, y que lo bueno hace menos ruido que lo malo, pero aún así, estaría bien reflexionar y trabajar nuestro propio bloque de mármol para que, con perseverancia y muchas “cinceladas”, podamos llegar a convertirnos en reyes de nuestras propias vidas, consiguiendo que la razón dirija nuestra emociones y podamos vencer algún día a los grandes gigantes que hoy nos manipulan.

Con esperanza,

Feliz reflexión!

DISCRIMINACIÓN

DISCRIMINACIÓN

No soy lingüista, por lo que bien podría decirse que no estoy autorizada para hablar sobre la etimología de las palabras, pese a ello, abordaré el tema desde el punto de vista reflexivo y trataré de demostrar la diferencia existente entre el significado que tuvieron ciertas palabras en su origen y el significado que en la actualidad les otorgamos.

Hoy me centraré en el vocablo discriminación, muy utilizado por todos y cuyo auténtico significado ha sido empañado, al igual que el de otros vocablos.

Simplemente consultando Internet, veremos que si bien  con anterioridad a los años 70 el diccionario recogía, como significados de la palabra discriminación, el de separar, distinguir o diferenciar, hoy define al vocablo como el  “trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza, sexo, ideas políticas religión, etc.”.

Asimismo los sinónimos que aparecen para discriminación son: segregación, marginación, exclusión, relegación.

Ésto pone en evidencia que usando, en este sentido, el verbo discriminar limitamos el verdadero y profundo sentido del vocablo y suplantamos, al hacerlo, al verbo marginar.

Todo ello, según dicen voces más autorizadas que la mía, como resultado del influjo “simplista” y “caricaturesco” del lenguaje político.

Si estamos dispuestos a reflexionar un poco sobre el tema, veremos que cuando en realidad discriminamos es cuando emitimos juicios, juzgando o condenando a personas o ideas sin haber hecho previamente una auténtica discriminación, es decir sin haber hecho antes una selección, una criba de lo que de cierto o falso contienen nuestras palabras.

Pese a este mancillamiento, discriminar es una hermosa palabra que, todavía en los campos de la filosofía y en el judicial, mantiene su primitivo significado y valor, cual es un acto selectivo de discernimiento que distingue o separa lo uno de lo otro, como acto imprescindible a la toma de posteriores decisiones sobre los hechos a juzgar.

Cuando aceptamos como significado de la palabra discriminación el de “seleccionar excluyendo” estamos cayendo en un error, puesto que, en realidad son dos actos diferentes incluso en el tiempo, es decir, primero ha de hacerse la discriminación, la criba, la separación y luego excluimos lo innecesario, quedándonos con lo útil y lo bueno.

La imagen que ilustra esta entrada seguramente será más clarificadora que mis palabras. En ella queda patente el significado de la palabra “discriminación, que deriva del verbo latino “discriminare”, compuesta del prefijo “dis”, que marca la separación y de la raíz “crimin-“, que señala el acto de distinguir.

Visto lo que hay, y teniendo en cuenta que no es una invención mía, en cuyo caso tal vez no mereciera la pena tener en cuenta, sería interesante y hasta aconsejable hacer diariamente ejercicios de discriminar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo racional de lo irracional, lo verdadero de lo falso etc. y una vez hayamos hecho esta discriminación, esta separación ya podremos decidir si nos queremos quedar con el grano o con la paja.

No permitamos que nos arrebaten también el verdadero sentido de las palabras. Discriminar es un acto cognitivo, un acto del intelecto, tal vez por eso se intenta camuflar su verdadero sentido, ya que, cuando nuestra vida transcurre sin discriminar, dejamos de utilizar el intelecto y nos movemos impulsados por el fuego de las emociones, algo muy útil para los que buscan manipular.

Alguien podría decir que las emociones son necesarias y tendría razón; no estoy diciendo lo contrario ya que las emociones son el motor que nos impulsa en la vida, el fuego que produce la energía necesaria para seguir adelante, pero tampoco hemos de olvidar que el fuego no discrimina, sino que arrasa con todo lo que se le pone por delante, de esta forma nuestros actos, pueden abrasar, destruir nuestra vida y la de los demás, cuando  nos dejamos llevar por la fuerza de nuestra emociones sin haber hecho antes la adecuada discriminación.

Aprendamos a discriminar (separar y luego elegir) las emociones que nos conducen al abismo y de las que nos permiten avanzar.

Feliz reflexión y provechosa discriminación!

LA EVOLUCIÓN DE LOS DERECHOS

SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LOS DERECHOS

La semana pasada publiqué una carta a los lectores del blog en la que, entre otras cosas, hablaba de los derechos de los animales.

Hubo comentarios, muy a tener en cuenta, puntualizando que los animales no tienen derechos, puesto que no se les pueden reconocer obligaciones; así es, ciertamente el ordenamiento jurídico no los reconoce como sujetos de derechos, privilegio éste que solo se otorga a las personas físicas y a las personas jurídicas.

Sin duda no me expresé adecuadamente, pido disculpas, y voy a tratar de hacer un breve recorrido sobre la “evolución de los derechos en la historia”

Para empezar, expondré la clasificación que se hace entre: Derecho Natural y Derecho Positivo.

El Derecho Natural, algunos lo definen como el conjunto de principios jurídicos inmutables y universales que derivan de la propia naturaleza y razón humana. Su idea fundamental es la “justicia” y su finalidad el “bien común”.

Derecho Positivo: se define como la concreción del derecho natural y su adaptación a las circunstancias sociales concretas, de un momento histórico determinado.

Dicho ésto, transcribo una definición, que todos podréis encontrar con facilidad, sobre lo que se entiende por derechos humanos:

“Los derechos humanos son aquellos que toda persona, sin importar su raza, sexo, etnia, lengua, nacionalidad o religión, posee como derechos inherentes desde su nacimiento. Incluyen el derecho a la vida, a la libertad o a la no esclavitud ni a la tortura”. Desde 1948 pasaron a ser parte del “derecho internacional”

De estos llamados “derechos humanos”, existen varias clasificaciones, entre ellas: según el punto de vista de su naturaleza, de su origen, de su contenido y del momento histórico.

Se podrían escribir muchas páginas sobre el tema, porque hay muchas escuelas y numerosos puntos de vista, pero aquí no pretendo hacer una disertación jurídica, sino un sencillo análisis, dejando abierta una puerta a la esperanza.

Para llegar al punto deseado, me voy a centrar en la clasificación de carácter histórico, denominada “Tres Generaciones”, según el momento del reconocimiento de los derechos.

Los Derechos de la Primera Generación (Derechos Civiles y Políticos) son los primeros derechos consagrados en los ordenamientos jurídicos internos e internacionales. Surgieron como respuesta a las reclamaciones de los principales movimientos revolucionarios a finales del siglo XVIII, en occidente. Entre ellos el derecho a la vida, derecho a la libertad, derecho a la igualdad ante la ley y un largo etc.

A la Segunda Generación corresponden los Derechos Económicos, Sociales y Culturales; a partir de su reconocimiento, el llamado Estado de Derecho, pasó a denominarse Estado Social de Derecho. Entre ellos el derecho al trabajo, derecho a la vivienda, derecho a la salud, derecho a la educación, etc.

Los Derechos de la Tercera Generación están motivados por una serie de preocupaciones globales propias del siglo XX y principios del siglo XXI, entre ellos el derecho a la paz, derecho a gozar de un medio ambiente sano, derecho a la protección de los datos personales, etc.

Vista esta clasificación, vemos que pese a su reconocimiento,

* Hay millones de personas en todo el mundo que no disfrutan de estos derechos.

* Hay presos por defender ideas no consideradas “políticamente correctas”

* Hay personas maltratadas y asesinadas cuando quieren ejercitar su derecho a la libertad (violencia doméstica).

* Hay centenares de personas y familias sin trabajo y sin una vivienda digna.

* Hay guerras porque son un gran beneficio para los fabricantes de armas y para los que se reparten, después, el pastel con la reconstrucción de los países destruidos.

Pese a todo ésto y mucho más que se podría decir, mantengo la esperanza y prefiero pensar que, si el reconocimiento de los derechos que hoy tenemos ha sido progresivo, tal vez, algún día exista una “Cuarta Generación de Derechos” en la que se regulen algunos que hoy no están reconocidos como tales, se articulen medidas efectivas para su cumplimiento y se exijan responsabilidades por maltratar animales, por destruir la flora y la fauna y por cualquiera otro acto que pueda contribuir a la destrucción de nuestro planeta, porque ello sería un indicador de que la raza humana había evolucionado.

Soy consciente que, como decía el cantautor J.A. Labordeta: “También será posible que esa hermosa mañana ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver, pero habrá que esforzarse para que pueda ser”.

Termino con ésta breve pero contundente frase de Gandhi: “La evolución de los pueblos se mide por el trato hacia sus animales”.

 

Feliz reflexión!

DIFERENTES PUNTOS DE VISTA

DIFERENTES PUNTOS DE VISTA

Cuando decidí abrir este blog aposté por la idea de crear un pequeño espacio en el que compartir escritos de diferentes aromas: unos tendrían aroma reflexivo, otros un perfume aparentemente “picantón” y otros llevarían en su esencia unas gotas de ternura y compasión hacia los “animales”.

Era evidente que tendría más éxito, traducido en visitas, si los escritos versaban sobre otros temas que “atraparan” más, pues todos sabemos que hoy el poder de la noticia reside en despertar la emoción, sin que importe poco o nada la realidad o la verdad, tal vez, porque ésta es compleja y obliga a pensar.

Desde que abrí el blog también visito las redes sociales y, pese a reconocer que son  herramientas muy válidas, si se utilizan bien, he descubierto que cuanto más impactante o más hiriente es lo que se dice más veces se comparte, no importa el grado de verdad o falsedad que contenga, el caso es llegar al emocional de los demás; confieso que nunca pensé que podrían circular por la red tantas barbaridades.

Durante un tiempo, he intentado “equilibrar” la balanza a mi manera (mi signo es libra) metiéndome, sin que nadie me llamara, en conversaciones de personas totalmente desconocidas y, aunque no he recibido ninguna mala contestación, hoy decido retirarme de esa labor auto-impuesta, pues creo que mi trabajo era como pretender “llenar de agua un colador”, así que mis pequeñas intervenciones en la red se reducirán, a partir de hoy, a temas relacionados con “animales de cuatro patas” y, por supuesto, mientras pueda, a publicar los escritos en mi blog.

Doy esta explicación porque alguna persona me la ha pedido personalmente y porque todas os la merecéis. En nada ha cambiado mi forma de ser ni de pensar, pero considero que en la vida hemos de hacer una “discriminación”, una criba, separando lo insustancial e innecesario de lo verdaderamente esencial y dedicar a ésto nuestra energía, decisión que nos ayudaría a gestionar mejor el tiempo y nos alejaría del estrés.

Por cierto, en breve hablaré sobre la palabra “discriminación”.

Ilustro la entrada con una foto de Sol y Luna, a los que ya conocéis. Son dos fotos hechas en el mismo instante: la foto de sus caritas la hizo mi vecina, cuando los pilló mirando con atención hacia su patio; la otra foto la hice yo desde mi casa. Es una imagen que, desde mi humilde opinión, muestra muy claramente que nuestra verdad es solo una parte de una Verdad mucho mayor, aunque la propia obcecación impida que lo veamos.

Gracias por visitar mi blog.

Feliz reflexión!

TRISTEZA

TRISTEZA

No pensaba escribir nada sobre este tema, pero es difícil permanecer en silencio ante determinadas situaciones. Creo que tengo las ideas claras y durante todos estos días he intentado y, más o menos conseguido, que las emociones no se adueñaran de mí, pese a ello hoy la tristeza invade mi corazón.

Por primera vez en tres años he sentido alegría de que mi padre no viviera. Fue uno de los adolescentes que formaron la llamada “Quinta del biberón”. No voy a entrar en detalles, quien quiera entender ya puede hacerlo. Son muchas las cosas que he oído contar sobre la “contienda”, prefiero llamarla así, y ayer, todas de golpe, las recordé.

Entonces eran “los rojos o republicanos” y “los nacionales”, hoy son los “independentistas” y los nacionalistas”. Los nombres poco importan el hecho es que, por la incompetencia de quienes viven de la política, los ciudadanos de a pie vuelven a estar divididos; división entre amigos, división entre familias, división entre vecinos.

Desde que me permito mirar a través de las ventana de las redes sociales puedo ver un odio y una sinrazón que yo ya creía superada, pero me equivocaba. Dicen que la verdadera evolución del ser humano es muy lenta y una y otra vez, tal afirmación, se pone en evidencia.

Hay personas que necesitan “desfogarse” y aprovechan cualquier oportunidad para hacer detonar su emoción; puede ser la religión, la política, los toros, el fútbol o no importa qué. El caso es vomitar la rabia que los corroe. Mientras tanto quienes viven del fútbol, los toros, la religión, la política, se frotan las manos desde sus casas o sus despachos.

“A por ellos” gritaban unos. ¿A por quién? -pregunto yo. Catalunya ha acogido y sigue acogiendo a miles de personas de todos los lugares. Quién no se siente bien supongo que se va, otros muchos nos hemos quedado. La mayoría de los que están diciendo improperios contra esta tierra nunca han vivido en ella. Solo saben lo que dicen los manipuladores de turno. Nunca me he sentido discriminada, tengo amigos catalanes, vecinos catalanes, he tenido jefes catalanes y siempre me he sentido tratada como persona, independientemente de mi lugar de nacimiento.

No estoy por la independencia, me atrevo a decirlo públicamente, pero tampoco me representan, la mantilla, los toros, las procesiones ni la pandereta.

Por otro lado, también circula por las redes mucha rabia contra la policía nacional y la guardia civil, cuando ellos solo son unos mandados ¿pensáis que no estarían mejor en su tierra y en su casa? Puede que defiendan ideas contrarias, pero están aquí “puteados” perdonadme la expresión y, aunque justo es reconocer que emplearon más fuerza de la necesaria, considero que no es hacia ellos hacia donde hay que dirigir las miradas, sino hacia los que, desde los despachos, dan la orden y los mandan.

No fui a votar, porque, como digo, no estoy por la independencia, pero entiendo que las leyes no son inamovibles, que la sociedad cambia y que las normas han de adecuarse al sentir de esa sociedad.

Por poner un ejemplo: cuando alguien considera que ha de separarse de su pareja, no siempre consigue hacerlo de común acuerdo, aunque eso sería lo ideal; a veces, los intereses de cada parte son opuestos y entonces una parte toma en solitario la decisión y esa posibilidad hoy ya está regulada; pese a ello, cuando la otra parte no lo entiende o no lo acepta emplea la fuerza y leemos la noticia: “una víctima más de violencia doméstica”. Siempre es así, cuando colapsan diferentes ideas o bien se llega a un acuerdo desde la razón o se llega al enfrentamiento desde la emoción.

Disculpad los que no penséis igual, pero como ciudadana yo también tengo derecho a expresar mi opinión. Insisto, no estoy por la independencia, pero entiendo que este país necesita un cambio y si un día la pregunta se formula en otros términos, evidentemente y desde el más pleno convencimiento, ejerceré mi derecho al voto, aunque muchos consideren que no tengo derecho a ello.

Hoy me siento triste, porque los políticos de turno, una vez más, han jugado a ser magos y nos han embaucado haciéndonos mirar hacia donde a ellos les interesa para que no descubramos su juego.

Mi más profundo respeto hacia quienes no piensan igual y mis mejores deseos hacia los heridos.

¿QUÉ ES LA VERDAD?

¿QUÉ ES LA VERDAD?

Hay quien describe la VERDAD como una experiencia directa e intransferible; como una percepción espontánea e instantánea sin intermediarios; como una expansión del SER Interno imposible de describir.

Si conociéramos la respuesta a la pregunta del título, alcanzaríamos la “seguridad” necesaria para vivir felices, alegres, gozosos, completos, porque la Verdad nos permitiría comprender el pasado, nos proporcionaría un futuro y nos permitiría utilizar todo nuestro potencial en el presente. Pero los cinco sentidos y el intelecto no son suficientes para descubrir la verdad que está detrás de las apariencias.

No tengo el conocimiento ni la sabiduría necesaria para poder dar una respuesta a la pregunta formulada, así que, como ya has vuelto de vacaciones con energía renovada, te ofrezco unas sencillas frases por si quieres reflexionar.

* El conocimiento de la Verdad es progresivo,  aunque podamos alcanzar una verdad, siempre habrá otra verdad mayor esperando ser descubierta.

* La humildad es la clave para aprender. Sócrates, uno de los más grandes filósofos, llegó ha decir: “Solo sé que no sé nada”, indudablemente este maravilloso axioma revela una gran sabiduría.

* “Querer, Saber, Osar y Callar”. Generalmente el Sabio habla poco pero dice mucho, no pierde las energías en discusiones banales, sino que permanece en silencio; aunque ese “silencio” no quiera decir callar, sino permanecer en calma interior mientras se habla, pues es tan malo hablar cuando hay que callar, como callar cuando hay que hablar.

*¡Hombre conócete a ti mismo y conocerás a  Dios y al  Universo del que formas parte!
¿Quién es este “sí mismo” que debemos conocer? ¿Nuestro carácter, nuestros defectos y cualidades?… No, si conocerse fuese únicamente eso, los Sabios nunca habrían inscrito este precepto en el frontispicio de un Templo. Este conocimiento también es necesario, pero resulta insuficiente. Conocerse es mucho más que eso, conocerse a “sí mismo” es reconocer nuestro verdadero SER, más allá de cualquier especulación intelectual o racional, más allá de cualquier sospecha o suposición de nuestra personalidad .

* El verdadero problemas del ser humano es que no sabe quién es, si un cuerpo de barro o un espíritu inmortal.

Feliz reflexión!!!

¿CUÁL ES NUESTRO CREDO?

¿CUÁL ES NUESTRO CREDO?

Estamos viviendo un periodo de cambios importantes y convulsos; vemos constantemente escenas lamentables, indignas de una sociedad, en apariencia, democrática y respetuosa con los derechos fundamentales. Una sociedad en la que, muchas veces, los cambios pretendidos están enfocados más hacia intereses partidistas que hacia la búsqueda de un mundo más justo.

Hermann Hesse, entre otras valiosas obras escribió “Mi credo”, en el que decía: No se consigue nada afirmando que la guerra, el capital y el nacionalismo son malos. Es preciso sustituir esos falsos ídolos por un “credo”.

Su credo lo explicaba diciendo: que era algo que escuchaba en su interior, cuando estaba despierto; que no obedecía a razones ni podía llegarse a él por la fuerza; que solo era posible sentirlo y que, pese a su apariencia absurda, la vida tenía un sentido. Su credo, decía, no era un credo basado en dogmatismos, ni el credo de ninguna religión, era el credo de un hombre en estado de evolución y de cambios; un credo en el que se establecía una alianza entre la fe y la razón, pues la fe ciega solo es posible sacrificando la razón y Hesse entendía que ésta era el don más preciado del hombre.

Los años han pasado y no estaría demás que hoy nos preguntásemos ¿cuál es nuestro“credo”?

El capitalismo, el materialismo, el individualismo, el egoísmo y un sinfín de “-ismos” más, han sido y siguen siendo para muchos, los grandes ídolos. El deseo de tener (tanto tienes, tanto vales) de aparentar, de permanecer inalterables ante el paso del tiempo, el afán de poder, la ignorancia, el orgullo, la pasividad, la pereza mental, parecen ser el leitmotiv de nuestra sociedad; pese a todo, no faltan voces que claman un cambio, que buscan un credo.

Seguramente, a muchos nos gustaría destruir esos falsos ídolos que nos tienen cogidos y engañados; hemos descubierto que lejos de llenar nuestras vidas, las aniquilan; estamos hartos, desesperados, “tocados y casi hundidos” y digo casi, porque quizás haya una salida: la de sustituir los falsos ídolos por un credo, una aspiración, un ideal, que pueda servir de antídoto contra toda esa apatía, conformismo, polarización y absurdas críticas que envuelven hoy a nuestra sociedad.

Hesse nos anima a mirar en nuestro interior y cree que solo será posible la convivencia pacífica, las correctas relaciones, mirándonos como hermanos y no como extraños.

Hay sistemas de pensamiento que invitan a la reflexión y no a la creencia, a la libertad y no a la opresión, a la unidad y no al sectarismo, al amor y no a la repulsión.

La búsqueda de la verdad, debería ser nuestro “modus vivendi”, pero ¿cuál es la verdad? La Verdad que necesitamos (desde mi humilde punto de vista) es aquella que nos permita conocer la realidad desde la perspectiva del raciocinio, de la reflexión y no desde la manipulación y la creencia ciega de pequeñas y medias verdades impuestas.

Nuestros ojos, acostumbrados al oscurantismo impuesto, apenas tienen capacidad para ver la realidad, miramos mucho, pero vemos poco; para poder ver hay que hacerlo desinteresadamente; casi siempre miramos desde el punto de vista de nuestros intereses, de nuestros deseos y por eso juzgamos y rechazamos. Pocas veces podemos observar el alma de las cosas, el alma de los hombre, porque pocas veces observamos sin esperar nada, por pura y simple contemplación.

Si contemplamos un bosque como tal, veremos su grandeza, su majestuosidad, su belleza. Si miramos ese mismo bosque con fines comerciales nos perderemos lo esencial y solo veremos las dimensiones que tiene, si los árboles son jóvenes o viejos y la madera que podremos conseguir de él.

No podemos quedarnos en la simple crítica; hemos de buscar una alternativa, un credo, un sistema de pensamiento libre de ficciones que nos ayude evolucionar y a encontrar la Verdad.

Con esperanza,

Feliz reflexión!

QUE LA LUZ DESCIENDA A LA TIERRA

QUE LA LUZ DESCIENDA A LA TIERRA

Al leer esta entrada me gustaría que sonara la música de la canción “Imagine de John Lennon”, pero el dominio que tengo de informática es tan básico que no he sabido hacerlo, así que, imagina que la escuchas, como él dice: “es fácil, si lo intentas”. Esta canción es una de mis favoritas y hoy, por las razones que todos conocéis, su mensaje viene “como anillo al dedo”. Me he levantado con ganas de jugar “imaginando…”; alguien “puede decir que soy una soñadora, pero no soy la única”, por esta razón me atrevo a invitarte. Por respeto a Lennon no utilizo la palabra “Imagina”, sino la palabra “Supongamos”. ¿Quieres jugar conmigo?. Solo tienes que escribir el nombre de esa cualidad que estás dispuest@ a ofrecer al mundo y por supuesto a “trabajarla”, para que brille con luz propia. No importa si la palabras que tu piensas ya ha sido escrita por otra persona (cuando se encienden velas, hay muchas que son iguales). Este juego solo pretende ser un homenaje y un deseo de cambio. Gracias tanto si decides jugar, como si no.

 

Supongamos que en el firmamento solo queda un punto de luz.

Supongamos que las estrellas se han ido apagando por la negatividad, las manifestaciones de odio y el radicalismo de nuestros pensamientos, emociones, palabras y acciones.

Supongamos que está en nuestras manos volver a disfrutar de un firmamento limpio y estrellado.

Supongamos que pido tu colaboración y estás dispuest@ a ofrecerla.

Supongamos que en lugar de darle al “me gusta”, escribes el nombre de la cualidad que deseas compartir con toda la humanidad.

Supongamos que todos colaboramos y el firmamento vuelve a brillar.

Supongamos que contestas y compartes este mensaje.

¡Gracias por colaborar!

La palabra que yo elijo es COMPASIÓN

¿Cuál eliges tú?