DISCRIMINACIÓN

DISCRIMINACIÓN

No soy lingüista, por lo que bien podría decirse que no estoy autorizada para hablar sobre la etimología de las palabras, pese a ello, abordaré el tema desde el punto de vista reflexivo y trataré de demostrar la diferencia existente entre el significado que tuvieron ciertas palabras en su origen y el significado que en la actualidad les otorgamos.

Hoy me centraré en el vocablo discriminación, muy utilizado por todos y cuyo auténtico significado ha sido empañado, al igual que el de otros vocablos.

Simplemente consultando Internet, veremos que si bien  con anterioridad a los años 70 el diccionario recogía, como significados de la palabra discriminación, el de separar, distinguir o diferenciar, hoy define al vocablo como el  “trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza, sexo, ideas políticas religión, etc.”.

Asimismo los sinónimos que aparecen para discriminación son: segregación, marginación, exclusión, relegación.

Ésto pone en evidencia que usando, en este sentido, el verbo discriminar limitamos el verdadero y profundo sentido del vocablo y suplantamos, al hacerlo, al verbo marginar.

Todo ello, según dicen voces más autorizadas que la mía, como resultado del influjo “simplista” y “caricaturesco” del lenguaje político.

Si estamos dispuestos a reflexionar un poco sobre el tema, veremos que cuando en realidad discriminamos es cuando emitimos juicios, juzgando o condenando a personas o ideas sin haber hecho previamente una auténtica discriminación, es decir sin haber hecho antes una selección, una criba de lo que de cierto o falso contienen nuestras palabras.

Pese a este mancillamiento, discriminar es una hermosa palabra que, todavía en los campos de la filosofía y en el judicial, mantiene su primitivo significado y valor, cual es un acto selectivo de discernimiento que distingue o separa lo uno de lo otro, como acto imprescindible a la toma de posteriores decisiones sobre los hechos a juzgar.

Cuando aceptamos como significado de la palabra discriminación el de “seleccionar excluyendo” estamos cayendo en un error, puesto que, en realidad son dos actos diferentes incluso en el tiempo, es decir, primero ha de hacerse la discriminación, la criba, la separación y luego excluimos lo innecesario, quedándonos con lo útil y lo bueno.

La imagen que ilustra esta entrada seguramente será más clarificadora que mis palabras. En ella queda patente el significado de la palabra “discriminación, que deriva del verbo latino “discriminare”, compuesta del prefijo “dis”, que marca la separación y de la raíz “crimin-“, que señala el acto de distinguir.

Visto lo que hay, y teniendo en cuenta que no es una invención mía, en cuyo caso tal vez no mereciera la pena tener en cuenta, sería interesante y hasta aconsejable hacer diariamente ejercicios de discriminar lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo racional de lo irracional, lo verdadero de lo falso etc. y una vez hayamos hecho esta discriminación, esta separación ya podremos decidir si nos queremos quedar con el grano o con la paja.

No permitamos que nos arrebaten también el verdadero sentido de las palabras. Discriminar es un acto cognitivo, un acto del intelecto, tal vez por eso se intenta camuflar su verdadero sentido, ya que, cuando nuestra vida transcurre sin discriminar, dejamos de utilizar el intelecto y nos movemos impulsados por el fuego de las emociones, algo muy útil para los que buscan manipular.

Alguien podría decir que las emociones son necesarias y tendría razón; no estoy diciendo lo contrario ya que las emociones son el motor que nos impulsa en la vida, el fuego que produce la energía necesaria para seguir adelante, pero tampoco hemos de olvidar que el fuego no discrimina, sino que arrasa con todo lo que se le pone por delante, de esta forma nuestros actos, pueden abrasar, destruir nuestra vida y la de los demás, cuando  nos dejamos llevar por la fuerza de nuestra emociones sin haber hecho antes la adecuada discriminación.

Aprendamos a discriminar (separar y luego elegir) las emociones que nos conducen al abismo y de las que nos permiten avanzar.

Feliz reflexión y provechosa discriminación!

9 Replies to “DISCRIMINACIÓN”

  1. Muy trabajado el artículo Ana. En el tiempo de la postverdad, es muy necesario utilizar las palabras con su debido significado y no con el que la sociedad manipuladora y simplista quiere imponerle.

    • Tienes mucha razón, pero la mayoría de las veces consiguen manipularnos. Nos renredan de tal manera que no queda tiempo para la reflexión. Rosa, gracias por tus palabras y por visitar mi blog. Un abrazo.

  2. ¡Hola Ana!

    Encuentro muy sugestiva tu nueva reflexión acerca de ese cambio de significado del vocablo “discriminación”, pues coincido también contigo, en que su verdadero significado es simplemente “seleccionar excluyendo”, lo que implica, la intervención del intelecto, que nos permite realizar la criba y quedarnos con lo esencial, excluyendo lo superfluo.
    Sin embargo, los medios de “desinformación” del sistema dominante, la falta de pensamiento crítico y especialmente la ignorancia, contribuyen a confundir los conceptos, a manipular la mente y que la sociedad zombificada o “durmiente”, permanezaca obediente a los dictados de esa élite, que es quien se encarga de controlar el “rebaño” a base de impulsos, en lugar de decisiones propias.

    Un abrazo y encantada de participar en tu blog.

    • ¡Hola Estrella!
      Con tus brillantes comentarios has dado luz a mi humilde blog, no podía ser de otra manera llamándote Estrella. ¡Mis gracias!.
      No iremos visitando.
      Un fuerte abrazo y encantada de que participes.

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