EL BANCO DEL PARQUE

EL BANCO DEL PARQUE

No dejen que mi imagen les engañe, hoy solo soy un banco, pero ayer fui un ser vivo y todavía conservo cierta sensibilidad.

Ocupo un lugar privilegiado dentro de un tranquilo parque; a mi lado un esbelto árbol proporciona la sombra necesaria y una papelera ofrece la oportunidad de mantener limpio el espacio.

Recibo múltiples visitas y soy testigo de promesas, confesiones y silencios, pero añoro a un amigo que llegaba casi a diario, apoyándose en su bastón, por el sinuoso camino que conduce hasta mí.

El último día, acudió a la cita a la hora acostumbrada y, cuando le vi, intuí que aquello era una despedida.

Apenas llegó, se dejó caer como si llevara una pesada carga sobre su espalda; hacía tiempo que no hablaba con nadie, tal vez, porque lo impedía el nudo que anidaba en su garganta.

Antes me visitaba con su esposa y en mi presencia se cogían de la mano y hablaban con los amigos, pero de aquel entonces solo quedan los recuerdos, los pajarillos y un servidor. Yo siempre le esperaba en el mismo lugar, forzado por las circunstancias; las aves se acercaban al verle llegar emitiendo gorjeos, mientras él las obsequiaba con unas miguitas de pan.

Aquel día, antes de partir, unas lágrimas rebeldes cayeron por sus mejillas. No pude hacer nada salvo ofrecerle mi apoyo, remedando el gesto de un amigo. Se levantó con la ayuda del bastón y el temblor de su mano sobre mi respaldo hizo que me emocionara.

Le vi marchar con la espalda encorvada y tuve claro que no le vería más. Así fue, días más tarde me enteré que una noche mientras dormía, en el asilo al que lo llevaron, había hecho el tránsito para reunirse con su amada.

Cuando el relente y la oscuridad de la noche proporcionan el ambiente adecuado, desde mi fija posición, observo el firmamento e imagino a mi amigo convertido en polvo de estrellas.

Este sencillo relato está inspirado en la fotografía que lo ilustra y, además, debía contener las tres palabras que he señalado en negrita: relente, remedar y nudo.

Deseo que os haya gustado.

56 Replies to “EL BANCO DEL PARQUE”

  1. ¡Hola! Descubro en ti en una escritora de gran imaginación y dominio del lenguaje.
    No lo dejes nunca. Y ya sabes que las puertas de Tertulia están abiertas para que publiques lo que quieras, cuando estime oportuno. Besos

  2. Un relato que me produjo un mar de sentimientos y en cierta forma, un recordatorio de que El Árbol al igual que todo ser dotado de vida también observa, siente, se emociona….

    Me ha encantado, Ana.
    Tu sensibilidad queda reflejada en el relato, así como la observación en la Naturaleza.
    Un abrazo.

    • Mila, no esperaba tu visita. Me alegra que te haya gustado. Crecí en un pequeño pueblo muy en contacto con la naturaleza y eso imprime carácter.
      Muchas gracias por leer y por comentar. Agradezco mucho tus palabras.
      Un abrazote.

  3. ¡Hola Ana! Este relato me ha recordado a una señora de 90 años, Dolores, vecina de la calle de al lado a la mía, que todas tardes cuando venía de trabajar me la encontraba sentada en un banco de madera, situado en la acera frente al edificio donde vivía. Hace un mes aproximadamente empecé a echarla de menos. No la he vuelto a ver y me pregunto ¿estará en una residencia?, ¿se habrá convertido en polvo de estrellas?. No he conseguido saberlo. Desde hace cuatro días cuelga en su balcón el cartel de una inmobiliaria: SE VENDE PISO. Ojalá el banco en que tantas veces se ha sentado pudiera hablarme. Como testigo de excepción estoy segura de que sabe su paradero.

    • ¡Emotivo comentario!. Siento una gran ternura por los abuelos y me duele la soledad que muchos han de soportar.
      Rosa, gracias por leer y comentar. Un abrazote.

  4. Un relato muy bien construido. Emana mucha sensibilidad. Además es muy original. Tantas cosas llegan a ocurrir en un banco… Es una vida entera en un trozo de árbol. Silencioso y tan atento a los sucesos. Me ha gustado muchísimo.

    Un saludo. Abrazos.

  5. Muy emotivo el relato Sophie, ese banco recolector de vidas y de momentos está muy bien reflejado .
    Te felicito por la idea, a mi gusto fantástica.
    Un abrazo
    Puri

  6. Un relato cargado de sensibilidad Ana. Consigues hacer hablar al banco de forma creíble, sin dejar de ser lo que es pero asumiendo maneras de un ser humano. Nos hablas de la vejez, de la soledad, y del abandono en el que caen muchas personas mayores que se ven abocados a morir en un lugar extraño cuando han llegado al final de sus vidas. Tu relato consigue conmover, y además has encajado las tres palabras con mucha naturalidad. Un abrazo.

    • Jorge, agradezco mucho tu visita y tus palabras.
      Disfruto escribiendo aquello que imagino que puede sentir un animal o un ser inanimado. Creo que “todo” tiene una determinada sensibilidad,aunque,a veces, cueste admitirlo.
      Un abrazo

  7. Original relato, Ana. Además de estar bien escrito, transmites emoción y sensibilidad. Aplaudo la idea de que nos hagas reflexionar a través de la voz de un banco inerte.
    Suerte en El Tintero. Un saludo

  8. Hola Ana, que emotivo relato. Esa relación inmaterial, de una madera que tuvo vida y energía, con esas personas que la visitan y se apoyan en su forma, adecuada a mitigar el cansancio, adecuada a la contemplación. Darle vida, crear ese narrador, nos saca lo bueno y lo malo. Esta vez el recuerdo, el hermoso encuentro con el anciano. Un abrazo compañera.

    • Emerencia, muchas gracias por tu visita y por tus palabras.
      La soledad que sufren muchos ancianos me efecta.
      Recibe también un fuerte abrazo.

    • Hola, Manen. Acabo de leer tu relato y me parece curioso que las dos hayamos pensado en un banco solitario.
      Yo también te deseo suerte.
      Un abrazo.

  9. Bello y entrañable texto, amiga Ana. Me ha emocionado, pero también me ha animado a imaginar nuevas historias con ese banco como protagonista…
    ¿He dicho ya que me ha parecido muy emotivo?
    Te deseo mucha suerte en el “Tintero”.
    Un abrazo.

    • Hola, Patxi! Sabes que el mero hecho de darle forma a una idea a través de un poema o un relato ya es un premio, pero si gusta a los demás ¡es la leche! Jajaja
      Mil gracias por tu visita y por tus palabras.
      Un abrazo

  10. Me ha gustado, y mucho. Un relato muy tierno y humano, aunque no lo sea su narrador. Quizá esa sensibilidad que nos muestra sea debido a que en sus tiempos felices fue un ser vivo, jeje. Si los bancos y los árboles de un parque hablaran, ¡cuántas historias podrían contarnos! Pero, de momento, la de este banco es especialmente emotiva.
    Un saludo y suerte en el concurso del Tintero de Oro.

    • Josep María, muchas gracias por tu visita y tu comentario.
      Acabo de visitar las Ramblas,leyendo tu relato; muy bueno.
      Un abrazo.

  11. Hola Ana
    Un relato muy emotivo que dice más de lo que parece.
    Me ha gustado el narrador, el protagonista, la anécdota y la forma en la que lo has escrito.
    Enhorabuena y suerte

    Un abrazo

  12. ¡Aaay si los bancos de los parques hablaran!
    Conseguido el reto de las tres palabras, lo has hecho con naturalidad y casan con el relato.
    Has tratado la soledad de nuestros mayores con sensibilidad. Un relato sereno y limpio.
    Suerte en el Tintero Ana. Un abrazo.

    • Isabel, me alegra tu visita y tu comentario. Hay mucho nivel en el Tintero, pero agradezco tus buenos deseos.
      Un fuerte abrazo

  13. Un relato muy emotivo y entrañable, Ana. Si ciertos objetos que nos rodean y que son testigos mudos de nuestra vida pudieran hablar, a buen seguro que podrían llegar a mostrar más consuelo que muchas personas. El banco fue un buen “compañero” en la vida del anciano, es justo que tuvieran la ocasión de despedirse.

    Como siempre impecablemente escrito, con el reto cumplido de sobra y dejando tras de sí un halo de reflexión. Muy bueno 🙂

    ¡Un abrazo y mucha suerte en el Tintero, Ana!

    • Julia, muchas gracias por tu visita y por tus alentadoras palabras.
      Yo también te deseo suerte a ti. Nos seguiremos leyendo.
      Un fuerte abrazo.

  14. No sé si llamarte Ana, como leo en algunos comentarios, o Sophie, como veo que se encabezan tus respuestas. Ya me dirás. Tomaré un camino poco comprometido y simplemente te diré ‘Amiga’ porque a partir de ahora así te considero.
    Hola, Amiga:
    Tu relato me parece perfecto. Está escrito con una sencillez y una maestría que para mí yo querría. Además -esto a propósito del handicap de las tres palabras que debía contener- los tres términos encajan en el relato a la perfección.
    No me extrañaría nada -¡pero nada, nada!- que ye alzases con uno de los primeros premios de este Tintero.
    Comienzo a seguirte a partir de hoy porque me he quedado ‘flechao’ (ja, ja…)
    Un abrazo

    • ¡Bienvenido a mi blog, Juan Carlos!
      Empezaré diciendo que me llamo Ana (o más bien me llaman). Sophie es la protagonista del tercer librito que esperaba publicar antes de tener el blog (todavía no lleva un año de rodaje) ahora, como libros apenas se venden y a mí lo que me gusta es escribir, mis deseos se ven cumplidos publicando en el blog. Reconozco que también puse Sophie para mantener oculta mi identidad, pero no lo supe hacer.
      En cuanto a lo de alcanzar alguno de los premios del Tintero, casi me parece imposible; hay escritos muy buenos y participantes que escriben mucho mejor que yo. Para mí ya es un premio recibir un comentario como el tuyo sin conocerme de nada, así que, si alguna vez tengo un premio en el Tintero, puede que la alegría me produzca taquicardias, jajaja
      Siempre digo que en mi blog no hay buena literatura, sino escritos que invitan a la reflexión y otros con ciertos toques de humor ( ver: Un climax especial, entre otros); sin olvidar a Sol y Luna mis gatitos adoptados que, junto a Sophie, son los que me inspiran.
      Un fuerte abrazo, amigo Juan Carlos y muchas gracias por tus palabras.

    • Beatriz, agradezco tu visita y tus palabras.
      Bueno, si el narrador de mi relato es curioso, el tuyo no lo es menos.
      Suerte también para ti.
      Un abrazo

  15. Un relato sencillo y entrañable que conmueve y te hace reflexionar.
    Planteamiento original con ese protagonista inesperado objeto de una lograda personificación. Está bien imaginar que las cosas también tienen alma…ah, si las paredes hablaran…
    Suerte en “El Tintero de Oro”
    Te invito a conocer mi blog: castroargul3.blogspot.com.es

    • Francisco, gracias por tu visita y tu comentario.
      Me alegra que te haya gustado y prometo visitarte en breve.
      Es agradable recibir visitas y generosos mensajes, que van alimentando al blog.
      Un abrazo

  16. Me ha traído hasta aquí EL TINTERO DE ORO y la casualidad de que hace dos años yo también escribí un relato (mini) con ese título: El banco del parque . Aunque no tiene nada que ver con este, en mi banco también se sentaba un hombre mayor. Me ha gustado mucho tu relato. Espero que tengas suerte en el concurso.

    • Buenos días, Macondo.
      El hecho de que te haya gustado ya es un premio. Gracias por tu visita y tu comentario.
      La vida es un pañuelo, ya ves.
      Prometo pasar por tu blog y leer tu relato sobre el banco.
      Saludos

  17. Qué historia tan bonita has elaborado a partir de una imagen que transmite tanto sosiego.
    Ha sido entrañable oír hablar a ese banco con tanto cariño de uno de sus usuarios.
    Me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

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