EL ESPANTAPÁJAROS

Este pequeño relato, sobre un espantapájaros, está contenido en el libro “Más allá de las palabras” y la idea surgió en recuerdo del padre de una amiga, al que en su día hicieron un reportaje sobre los espantapájaros que animaban sus campos, en tierras leonesas. Gracias por  mandarme una foto por WhatsApp para ilustrar mi blog, seguros que tus padres, desde las “estrellas”, sonreirán al verlo.

EL ESPANTAPÁJAROS

Si amigos, yo pensaba que era el centro de lo que me rodeaba. Día tras día me esforzaba por demostrarlo, o quizás ni me esforzaba, tal era el grado de convencimiento que yo tenía. Era alto, mi figura impresionaba según a quien y una simple ráfaga de viento hacía que cobrase vida y mi poder se manifestara.

Pero, tras la exuberante primavera y el cálido verano, el otoño llegó y con él las lluvias y vendavales.  Quedé maltrecho y, sin saber cómo ni por qué, dejé de tener protagonismo y fui apartado a un cobertizo, sin apenas vestiduras. No recuerdo qué ocurrió en ese espacio de tiempo. Permanecí inmóvil, sin actividad alguna y en la más completa oscuridad. ¿Dónde quedó mi poderío? ¿Será esto el fin de mi existencia?

Pero, hete aquí que un día, el mismo personaje que me formó y me vistió (no con demasiado gusto, todo ha de decirse) abrió la puerta de la cabaña y me cogió. Mi corazón se aceleró, pero… ¡ay, señor! Si yo no tengo corazón… ¡Disculpadme la licencia! Aún así algo pasó dentro de mi, algo que me hizo comprender que no estaba olvidado, solo inactivo. Nuestras miradas se cruzaron y, sin palabras, nos comprendimos. Tenía preparadas nuevas ropas para mí, tampoco eran glamurosas, pero al menos cubrían mi desnudez y me otorgaban una cierta autoridad. Hecho ésto, me volvió a mirar y me llevó de nuevo al centro del campo. La primavera había llegado una vez más. La belleza me rodeaba, pero debía llevar a cabo un objetivo, ahora ya lo había comprendido. Tuve que vestir unos cuantos trajes antes de que entendiera que no estaba allí para dominar, ni por ser el más alto, sino para llevar a cabo una función, en mi caso ahuyentar a las aves.

Ahora sé que formo parte del paisaje en estas épocas, y que con apenas una volada de aire mi cuerpo toma vida, mis brazos se mueven y los pájaros se van hacia los árboles en busca de seguridad. Y yo sigo y sigo balanceándome cada día para conseguir mi objetivo.

Llegará otro otoño y de nuevo mi ocaso, pero ya he aprendido que, igual que tras la tempestad llega la calma, las pausas no significan fin, sino reposo porque como dijo Pitágoras: “La vida no es más que una anilla en la larga cadena de la evolución del alma”.

El espantapájaros.

6 Replies to “EL ESPANTAPÁJAROS”

  1. Creo q a muchos nos pasa eso de sentirnos el centro de todo, hasta q llega el día q te das cuenta de nadie es nada sin los demas

    • Como ves, son pequeños escritos,que llevan incluido algún “detalle” que invita a la reflexión.
      Pilar, gracias por tu aportación. Espero que sigas visitando este lugar de encuentro.

  2. Me ha guntado mucho tú libro: es para reflexinar cada capítulo. Referente al espantapajaro. Para mí tiene una cierta con notación. Como tu bien sabes son muchos recuerdos vividos con la familia.Verdaderamente era un fiesta, el abuelo con los nietos fueron dias muy felices para toda la familia que recordamos con mucho cariño.Ana te agradezco el haber incluido el tema del espantapajaro en tu libro. Mis padres desde las estrellas te lo agradecen infinitamente. Ana continua escribiendo ya que tienes ese don divino. Un abrazo. Vicky

    • Vicky, el espantapájaros y yo agradecemos tus palabras. Fue un placer escribirlo.Me alegra que al final te hayas decidido a poner el comentario.Cuídate mucho. Otro abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*