EL LIBRO DE SU VIDA

 

De este libro podrían decirse muchos calificativos, no era grande, tampoco pequeño, no era hermoso ni feo, no era atractivo, pero podía resultar atrayente, a veces era gracioso y otras veces serio, también era profundo y a la vez sencillo.

Todo ésto y mucho más podía decirse de este libro, aún así se encontraba olvidado entre otros libros de una ordenada y pulcra estantería.

Su dueña, una enamorada de los libros, disfrutaba estando en su pequeña biblioteca, era su lugar preferido. Los mantenía impolutos, a veces hasta les acariciaba el lomo a unos cuantos privilegiados, pero había un libro que no era visto, ni tampoco acariciado y sin embargo llevaba años con ella, era el libro más antiguo de los que poseía, aunque ella, por aquel entonces, no lo sabía.

Cuando la veía entrar a la sala, el libro se emocionaba. Tal vez ha llegado el momento -pensaba, pero el momento se hacía esperar, el momento no llegaba y de nuevo la soledad lo envolvía y en silencio se decía: si pudiera, me acercaría a ella y le diría, estoy aquí, tómame en tus manos y escribe “conscientemente” las páginas que tengo en blanco. Pero no puedo hacerlo, ha de ser ella la que me busque, la que por mí se interese.

Un día, el libro estaba despistado cuando alguien lo cogió. Se sintió algo azorado, estaba tan acostumbrado a permanecer olvidado… el contacto de unas manos lo estremeció. Me ha encontrado y parece interesada por mí. ¿Habrá llegado el momento? -se preguntó.

Ella lo eligió por casualidad, pero ¿acaso existe la casualidad? Cuando vio el libro se sorprendió. No recordaba haberlo comprado; quizás alguien se lo había regalado -pensó

-¿Qué haces aquí ? -le dijo.

-Te estaba esperando -respondió el libro ilusionado.

-No sabía que existías y tampoco que me esperabas.

-Quedas disculpada, sabía que era cuestión de tiempo –manifestó el libro.

-¿Cómo has llegado hasta aquí? -le preguntó la joven, al tiempo que lo acariciaba.

-Hace años que voy donde tu vas. Cada día de tu vida queda grabado en mis páginas -respondió el libro, con voz entrecortada.

Ella sorprendida lo abrió y empezó a leer. Después lo acercó a su corazón; los dos estaban emocionados. Solo puedo decir que unas pequeñas gotas de sabor salado cayeron sobre sus hojas ¡el libro disfrutó del regalo!

-A partir de ahora caminaremos juntos y yo “conscientemente” escribiré las páginas que quedan en blanco- dijo la dueña del libro con voz firme y sosegada.

El libro se sintió feliz, ya servía para algo.

………………………….

 

Este escrito, como puedes ver, hace referencia al libro de la vida de cada uno; a esas páginas que consciente o, casi siempre, inconscientemente quedan grabadas con nuestras acciones, emociones y pensamientos. El tema en cuestión también fue tratado en el segundo relato del libro “Más allá de las palabras”, pero desde otro punto de vista.

Feliz reflexión!

 

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