¡FELICIDADES!

¡FELICIDADES!

Hoy, 16 de julio, he decidido felicitar, a través de mi blog, a las personas conocidas que celebran su santo o su cumpleaños y, aprovechando la oportunidad, hacer extensiva mi felicitación a las que no conozco y a todas las que tienen algo que celebrar.

Junto a mi felicitación va un pequeño detalle: la invitación a una sencilla reflexión.

¿Alguien recuerda el momento de su nacimiento o aquel en el que decidieron ponerle el nombre que le acompaña? Yo, sinceramente, no.

Si cierro mis ojos un instante o incluso sin cerrarlos, puedo transportarme a ese día e imaginar a mi madre con dolores de parto, a mi padre nervioso y a ambos ilusionados esperando el primer fruto de su unión. Pero, no voy a detenerme en esos instantes, pese a su importancia, porque es hacia otros momentos, hacia los que hoy intento derivar mi atención.

Empezaré diciendo que si hoy hace X años que naciste o que te pusieron tu nombre; ayer hizo X años que estabas a las puertas de nacer o de que te pusieran el nombre con el que hoy se te conoce y mañana hará X años que lograste atravesar el umbral y que respondes a tal nombre. ¡Vaya lío de palabras!

Dicho de otra forma, cada día tenemos la oportunidad de celebrar “algo”. ¿Por qué tanto “bombo y platillo” para celebrar determinados días y tanto olvido respecto a otros?

Celebrar el cumpleaños, no digo que esté mal, pero celebramos el resultado de un proceso natural; celebrar el santo, tampoco está nada mal, pero es algo en lo que en nada intervino nuestra voluntad.

Por favor, no pienses que pretendo ahogarte la fiesta ¡todo lo contrario! Mi intención es recordarte que cada día hay mucho que agradecer y algo que celebrar.

Por poner algún ejemplo: el día que diste tus primeros pasos; el día que articulaste tus primeras palabras; el día que aprendiste a comer; tu primer abrazo; tu primera sonrisa; la primera vez que descubriste que el “amor” brotaba de tu interior; la primera vez que fuiste capaz de permanecer en silencio, aún pensando que tenías razón; la primera vez que tendiste la mano a quien lo necesitaba; la primera vez que te tragaste el orgullo y pediste “perdón”; la primera vez que fuiste capaz de reconocer un favor y dar las“gracias”.

Todos estos hechos y muchos, muchos más, son logros conseguidos en nuestro lento caminar. ¿por qué no los celebramos?

Alguien podría decir que es porque esos hechos no los recordamos, pero todos sabemos que esa no es la razón…

Si estás leyendo estas líneas, no pienses que pretendo restar, quitar o aleccionar con mis palabras, mi intención no es otra que la de añadir, sumar, sugerir, invitar, así que, como estás de celebración no quiero sustraerte más tiempo y acabo mi escrito diciendo:

FELICIDADES A TODOS, porque, sin duda alguna, todos tenemos mucho que agradecer y algo que celebrar.

4 Replies to “¡FELICIDADES!”

    • Gracias Olimpia. ¿Qué sería del blog sin los comentarios cariñosos de las amigas? ¿Has visto la pequeña entrevista? Otro abrazo.

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