LA EVOLUCIÓN DE LA SEMILLA

enero 20, 2018 12 Por Ana Palacios

LA EVOLUCIÓN DE LA SEMILLA

No sé de donde vengo ni sé hacia donde voy.

Aunque aparentemente libre, no tengo capacidad de decisión; fuerzas externas me mueven; he dejarme llevar.

Siento que estoy descendiendo hasta que, en un momento dado, algo me detiene.

Pasa el tiempo, llegan las lluvias; la tierra se ablanda y me acoge; estoy tranquila, poco o nada puedo hacer, salvo esperar…

El caparazón que me protege es, al mismo tiempo, el muro que me aísla.

Continúo pasiva, aunque mi sensibilidad va despertando; ya percibo el amanecer, el cálido abrazo del sol y también el ocaso.

Una fuerza desconocida está despertando en mi; una fuerza interior que invita a la expansión.

Desconozco el resultado, tengo miedo. He de romper la coraza que siempre me ha protegido, pero es una fuerza irreprimible que me impulsa al movimiento.

Es hora de buscar luz, he de salir, ¡salgo!

Poco a poco voy percibiendo el entorno.

¡No estoy sola! Descubro otras plantas;  somos diferentes, pero tenemos mucho en común: todas buscamos la luz, nos alberga la misma tierra y nos  calienta el mismo sol.

Voy creciendo en altura y en fuerza.

He dejado de ser la intrépida y vulnerable semilla germinada. Siento dentro de mí un gran potencial por desarrollar.

No sé cual es mi meta, tal vez pueda ofrecer flores y frutos o, tal vez,  mi humilde servicio quede reducido a dar cobijo a las aves que se acerquen y sombra al incansable peregrino.

Que el nuevo año nos permita desarrollar nuestro potencial de capacidades y cualidades.

Feliz reflexión!