LA LUCIÉRNAGA Y EL CARACOL

LA LUCIÉRNAGA Y EL CARACOL

La noche estaba próxima a llegar. Una ráfaga de aire alivió los efectos producidos por los estivales rayos del sol; la flora y la fauna de aquel hermoso lugar lo agradecieron. Los animales diurnos se recogían, al tiempo que los nocturnos hacían su aparición. Todo ocurría de forma tan natural que los movimientos apenas resultaban perceptibles.

En un momento dado, pequeñas nubes asomaron por el horizonte. Poco a poco los pequeños grumos de aire y agua se convirtieron en grandes y negruzcas masas acuosas que ganaban terreno. Los primeros relámpagos cruzaron el cielo, después llegaron los truenos, lentos en su propagación, pero impresionantes por sus rugidos. Cayeron las primeras gotas, a las que siguieron muchas más, cada vez con más fuerza. La tierra parecía reclamar el valioso líquido, sin él la vida era impensable.

Y, como es de suponer, las nubes pasaron, la lluvia cesó y, poco a poco, todo fue recuperado la calma, o casi todo, porque algunos pequeños animales sufrieron los efectos devastadores de la tormenta.

Un pequeño insecto hacía lo imposible por mover sus alas impregnadas de barro; su fin parecía inmediato. Por suerte, acertó a pasar por allí otro insecto con forma de gusano; no lo pensó, fue en su ayuda, conocedor de que el dolor de un hermano era su propio dolor.

No estuvo solo en la hazaña, en el recorrido otro pequeño animal intervino; era un experto en deslizarse por el terreno húmedo, por los barrizales. Además, en el hueco del árbol donde lo arrastraron, él podía deslizarse más fácilmente, gracias al moco que podía segregar. Con el valor que otorga la confianza, y no sin esfuerzo, culminaron su misión. ¡El insecto volador se había salvado!

Dicen que a partir de aquel día, los descendientes de nuestros héroes protagonistas sufrieron una sustanciosa transformación. El cuerpo del insecto, adquirió la particularidad de emitir una tenue luz verde y hoy lo conocemos con el nombre de luciérnaga. En cuanto al otro animal, con el paso del tiempo, le fue apareciendo un caparazón para cobijar su delicado cuerpo y se convirtió en lo que hoy llamamos caracol.

***

La confianza en la Vida es la base del desarrollo y la clave de nuestra seguridad.

“Se tienen menos necesidades cuanto más se sienten las ajenas”. Doris Lessing

 

10 Replies to “LA LUCIÉRNAGA Y EL CARACOL”

  1. No sé en qué momento de la evolución se podría situar este bonito cuento, pero lo que está sucediendo es lo contrario de lo que el cuento enseña: gracias a la “intervención humana”esas maravillosas luciérnagas se están extinguiendo.

    • ¡Qué sorpresa tan agradable!
      Humildemente hemos de reconocer que la “intervención humana” está destruyendo la flora y la fauna de nuestro hermoso planeta.
      Mari, gracias por entrar y comentar.
      Un abrazo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*