LA MUÑECA DE TRAPO

 

Pobre víctima de la sinrazón, ¡qué pena de verte! Tus manos vacías, tu mirada ausente y el hambre y el frío enturbian tu mente.

Hace apenas nada perdiste a tu madre, hoy vagas por los caminos, polvorientos y anegados, de la mano de tu padre.

Una pequeña mochila, cuelga de tu espalda; apenas contiene nada, pues con tu corta edad hasta de recuerdos estás falta y de los que guardas, algunos están confusos y otros prefieres no recordarlos.

Si pudieses leer lo que estoy escribiendo, sin duda precisarías: mi mochila no está vacía, dentro llevo a “Clarita”.

Sí, ahí guardas a Clarita, tu muñeca de trapo, único recuerdo de lo que antes tuviste, de lo que antes fuiste, de lo que un día existió, roto por el odio, el afán de poder, la avaricia y la incomprensión.

Tienes razón pequeña, dentro de la mochila va tu pequeña muñeca, hecha con cariño por tu madre, poco antes que la enfermedad, acelerada tal vez por un gran temor, la hicieran emprender su último viaje.

Esa muñeca te colmó de dicha el día del cumpleaños. Tu madre se había esmerado, tal vez presintiendo que sería su último regalo…

Hoy, la proteges en la mochila, según dices, para que no se fatigue, aunque tal vez sea para tenerla cerca de tu corazón, para que en un momento extremo de cansancio no se abran tus dedos y caiga sin remisión.

¡Pobre pequeña…! ¿Qué harías tu sin Clarita? Vagar por la oscuridad, que por algo se llama Clarita, tu pequeña muñeca, tu amiga y único vínculo de unión maternal.

Guarda bien a tu muñeca, que no se pierda, para que siempre haya en tu vida una chispa de luz y un poquito de amor.

Y cuando seas mayor, pequeña, no nos guardes rencor, por esa gran “sinrazón”, que te ha robado la infancia y tal vez la juventud.

Perdónanos pequeña y habla con tu muñeca, a quien también pido perdón, porque en el forzado viaje se le rompió un poco el traje y también se le manchó.

16 Replies to “LA MUÑECA DE TRAPO”

    • Hola Amalia. Me pones en una encrucijada. No sé como responder a tu mensaje, así que te doy las gracias por la visita y te mando un abrazote.

  1. Hola Ana:
    Un relato triste, de la vida de una niña que perdió prematura a su madre. Carente de lujos, de regalos, de todo, así me la imagino, con un padre que no sabe muy bien qué hacer con una niña pequeña. Suerte que está Clarita, la muñeca que es consuelo para la nena.
    Juegas con la psicología de los personajes.
    Un gran abrazo.

    • La protagonista de este relato ya no está entre nosotros, pero seguro que allá donde esté le habrá gustado.
      Gracias por tu visita y tu comentario.
      Un abrazo

  2. Un texto precioso, Ana. El pasado de cada cual conforma su presente. Me pregunto cuánto de lo sufrido tendrá que superar tu protagonista para llegar a un presente digno y hasta feliz. Ya lo creo que nos has puesto a reflexionar 🙂

    ¡Un beso de sábado!

    • Julia, muchas gracias por tu visita y por tus palabras.
      La protagonista del relato existió, lo escribí pensando en ella.
      Sufrió una dura infancia y juventud, pero con esfuerzo logró alcanzar una vida digna. Ella fue una de las muchas víctimas que produce la “sinrazón”.
      Me ha gustado lo de la reflexión. Jajaja. Es cierto, me gustan las reflexiones.
      Un fuerte abrazo.

  3. Hola Ana, es una relato duro y lleno de intensidad, también bastante triste y es una lástima que verdadero. Me alegra que aquella niña al final pudiera tener una buena vida. No somos las veces que caemos sino las que nos levantamos. Un abrazo

    • Gracias de nuevo, Sara.
      Pido perdón en el escrito, porque, a veces me siento responsable por todos los niños que pasan “hambre” en el más amplio sentido de la palabra, aunque ya sé que existe la miseria y las guerras por puros intereses, pero la sociedad la hacemos entre todos…
      Gracias por leer y comentar.

  4. Hola Ana! me ha llegado muy profundo tu relato, los niños siempre son la parte más débil de la humanidad y nos necesitan a todos. La pena que me produce el relato en sí se me ve compensada con saber que al final fue solamente un mal recuerdo de infancia y pudo salir adelante. Besos.

    • Hola Carla! Gracias por tu visita y por tus palabras.
      Trato de que mis escritos acaben bien (me gustan los finales felices, aunque pueda parecer cursi) o bien aporten algo de esperanza, pero hay temas donde la realidad es dura y prefiero reflejarla tal cual.
      Un fuerte abrazo

  5. Hola Ana! Veo en tu relato a una niña, que tú conociste, víctima de la guerra civil, de la sinrazón, del hambre, del frío y de la miseria que acarrea semejante situación, y me recuerda mucho a la infancia que pasó mi madre precisamente durante la guerra. Dices que camina de la mano de su padre por caminos polvorientos y esta imagen me traslada a una foto del paso por la frontera de Prats de Molló en 1939 de un padre con su hija (en este caso la niña es coja porque ha perdido la pierna en un bombardeo, en el que también murió su madre), si os interesa podeis mirarlo en internet con ese mismo título.
    Resulta muy triste que la historia se siga repitiendo y hoy sean los niños de Siria las víctimas de estas atrocidades. Los gobiernos no quieren a los refugiados. ¡Que pronto nos olvidamos y que poca memoria tenemos, ayer eran nuestros padres quienes sufrían y hoy son ellos!
    La niña de tu relato tiene una muñeca de trapo que es un rayo de luz en la oscuridad de la que vive rodeada y que significa la esperanza, y sabemos que efectivamente se cumplió esa esperanza porque con el paso del tiempo cosiguió ser feliz.

    • Rosa, poco puedo decir,salvo que tu comentario me ha emocionado. Totalmente de acuerdo con todo lo que dices.
      Te mando un fuerte abrazo y te doy las gracias por tu visita y por tus palabras. ¡Por un mundo más justo y mejor, mantengamos la esperanza!

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