PEQUEÑO RETO LITERARIO

PEQUEÑO RETO LITERARIO

diciembre 7, 2018 12 Por Ana Palacios

 

 

Hola amigos.

Literup es una red social literaria en la que participo de vez en cuando.

Según dicen, y seguro que es verdad, es la primera plataforma literaria gamificada, entendiendo por gamificación el empleo de mecánicas de juegos en entornos no lúdicos con el objetivo de potenciar la motivación, el esfuerzo y la concentración.

Este mes han propuesto una competición navideña de microrrelatos que consiste en escribir cada día, desde el 1 al 25 de diciembre, ambos inclusive, un pequeño relato con una extensión determinada, que debe contener literalmente la palabra propuesta para ese día. La imagen que ilustra esta entrada os lo aclarará mejor.

Por cierto, acaban de notificarme que el que presenté el día 5 “El banco del parque” ha sido el ganador. Vuestros “me gusta” lo han hecho posible. ¡GRACIAS!

Si queréis seguir votando, siempre que os guste el microrrelato, ya sabéis, os espero en Facebook. La recompensa ya la obtengo al escribir, pero si gusta a los demás es todo un premio.

A continuación os muestro dos de los publicados, incluido el ganador:

SOLEDAD

El anciano deslizó suavemente sus manos por las ruedas de la silla y se dirigió hacia la ventana para contemplar su particular y reducido mundo.

Cerró los ojos y se dispuso a recapitular una pequeña parte de su vida. ¿Qué parte recordaría hoy? Era una incógnita; tenía la sensación de que las vivencias decidían por si mismas cuándo deseaban manifestarse y cuándo preferían seguir ocultas.

Las imágenes se agolparon en su mente al recordar una conocida melodía: la estación del tren, sus seres queridos volviendo por Navidad, la casa llena de vida… Una lágrima rebelde resbaló por su mejilla.

La música de un villancico resonando por los altavoces, llamaba a reunirse en el comedor. Volvió a la realidad. Era la hora de la comida y no quería hacer esperar a sus compañeros de residencia.

(La palabra exigida era tren)

EL BANCO DEL PARQUE (Ganador)

No dejen que mi imagen les engañe, hoy solo soy un banco, pero ayer fui un ser vivo y todavía conservo cierta sensibilidad.

Recibo múltiples visitas y soy testigo de promesas, confesiones y silencios, pero añoro a un amigo que llegaba casi a diario arrastrando sus pies por el sinuoso camino que conduce hasta mí.

Antes, me visitaba con su esposa y en mi presencia se cogían de la mano, pero de aquel entonces solo quedan los recuerdos y un servidor.

El último día, llegó envuelto en un viejo abrigo y una gran bufanda que casi le cubría la cara.

Antes de partir, una lágrima resbaló por su mejilla. Se levantó con la ayuda del bastón y el temblor de su mano sobre mi respaldo hizo que me emocionara.

Al verle marchar, con su cuerpo encorvado, tuve claro que no le vería más. Así fue, días más tarde me enteré que una noche mientras dormía, había hecho el tránsito para reunirse con su amada.

(La palabra exigida era bufanda)

De nuevo gracias por vuestro apoyo.