SOL Y LUNA

junio 21, 2017 6 Por Ana Palacios

Sol y Luna

Mira lo que tengo ahí,
dijo mi amiga Adriana
me fui directa a la jaula y
levanté con discreción el toldo que la tapaba.
Cuatro cachorros de gato
hicieron su aparición:
uno gris, otro anaranjado,
un siamés y otro blanco.
Allí estaban tranquilos,
durmiendo entrelazados
y, tal vez, añorando
tener a su madre al lado.
La imagen me enterneció,
el anaranjado alzó sus ojos
y en ese preciso instante,
entre su corazón y el mío,
un hilo se conectó.
No tenía pensado hacer tal adopción,
pero con sus ojos pedía solo un poquito de amor
Llévate dos me decían,
Qué? -protesté yo,
pero al finalizar el día
eran dos las fierecillas
que robaron mi corazón.
Desde el primer momento,
su nombre tuve muy claro,
Sol se llamaría el macho,
por su color anaranjado y
a la hembra siamesa,
blanquita y negra a la vez,
le puse el nombre de Luna
como tenía que ser.
Nuestras vidas han cambiado
desde que estamos con ellos
con sus graciosas cabriolas,
sus arrumacos y ronroneo.
Gracias al Grup de Suport,
que me los dio en adopción y
a quienes los cuidaron con mimo,
hasta que los tuve yo.
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