UNA FIRME DECISIÓN

Fotografía realizada por Rubén Hernández, Madrid

Hace unos días recibí la foto que ilustra esta entrada con un mensaje diciendo si quería escribir algo sobre la misma. Diré que, a primera vista, no me sugirió nada e incluso dudé que pudiera hacer un pequeño relato, pero “puse manos a la obra” y salió ésto que he titulado “Una firme decisión”. Evidentemente, no es El Quijote ni nada que merezca ser valorado, pero para mí supuso un reto y lo subo al blog, pese a no ser un tema sobre los que escribo, porque demuestra que no hay que rendirse nunca ante las dificultades, ya que siempre podremos hacer algo. Gracias, una vez más, por vuestras visitas y vuestros comentarios.

UNA FIRME DECISIÓN

Aquel joven uniformado, sobrado de valentía, alegre y colaborador como el que más, estaba ahora ante una encrucijada, que le obligaba a tomar una difícil decisión.

—¡No debo hacerlo! —decía para sus adentros.

En los breves instantes transcurridos hasta que se decidió, recordó secuencias de su vida que desembocaron donde ahora se encontraba.

Hijo de una familia trabajadora, creció admirando a aquellos hombres fuertes y valientes, dedicados a salvar vidas y a garantizar la seguridad ciudadana. Su casa estaba relativamente cerca de un parque de bomberos y de una comisaría. Para él todos ellos eran héroes.

En el barrio lo conocía como el niño que de mayor sería bombero o policía.

Terminados los estudios necesarios, tocaba preparar las pruebas; no tenía preferencia por ningún cuerpo, por tanto, hizo las primeras que se convocaron: las oposiciones al cuerpo nacional de policía.

Convencido de que estaba haciendo lo que debía, preparó con entusiasmo los temas teóricos y se entregó a las pruebas físicas, con el arrojo requerido en un caso real a vida o muerte.

A nadie extrañó que sacara el número uno de su promoción.

¡Con qué ilusión vistió su primer uniforme!

¡Qué satisfechos se sentían sus padres!

Los años pasaron y, con el paso del tiempo, cambiaron también muchas cosas…

Seguía gustándole su trabajo y tenía una buena relación con los compañeros, pero, algunas veces, no estaba de acuerdo con las órdenes que recibía e internamente sufría.

Hoy se enfrentaba a uno de esos momentos y su rostro tenía un gesto más serio de lo habitual.

¿Cómo iba a ejercer su autoridad con violencia ante una manifestación pacífica de trabajadores que defendían sus derechos?

No, no actuaría contra los dictados de su propia conciencia. Así que fijó bien los pies al suelo, cruzó los brazos y desvió la mirada.

Cuando sus compañeros vieron el gesto, lo tuvieron claro sin necesidad de palabras y todos le apoyaron.

Los manifestantes de la “Plataforma de la construcción” siguieron sentados, tranquilamente, ocupando la plaza.

La noche transcurrió sin incidentes. Los policías protegiendo el orden y los manifestantes ejerciendo su derecho.

UNA DE BOMBEROS

¡UNA DE BOMBEROS!

Con la velocidad de una Harley, con la fuerza de un tornado, con el ímpetu arrasador de un fuego activado, trascurren nuestras vidas en esta sociedad que “aquél, ése, éste, tú y yo” hemos construido.

Ni la hermosa y potente Harley, ni el destructor tornado, ni el poder arrasador del fuego tienen la menor posibilidad de detenerse a pensar ¿qué estoy haciendo? No, ellos no pueden pensar, ellos hacen bien su trabajo: correr, destruir, quemar. Solo el hombre dispone de esa capacidad, pero se está haciendo todo lo posible para que la perdamos.

Hace unos días, todos pudimos ver un pequeño vídeo, en el que un bombero avanzaba hacia un incendio y al mismo tiempo hacía público lo que pensaba. No estoy segura si el vídeo, en cuestión, era real o era un montaje, pero en cualquier caso, decía “verdades como puños” y daban ganas de correr a su lado a sofocar las llamas diciéndole a gritos: no estás solo, nosotros estamos contigo, porque lo que tú defiendes, exponiendo tu vida, nos pertenece a todos.

Es fácil decir que un incendio es obra de un pirómano o de alguien malintencionado y yo con firmeza pregunto ¿por qué cada día hay en nuestra sociedad más pirómanos, más maltratadores, más acosadores, más drogadictos, más depresivos, más…? ¿Por qué está tan “tarada” nuestra sociedad? ¿Qué hacemos o dejamos de hacer para que ésto ocurra? ¿En qué nos estamos equivocando?.

Bomber@s y otros grupos de rescate, médic@s, enfermer@s, maestr@s, asistent@s sociales, investigadores y similares son profesionales cuyo diario hacer pasa desapercibido para el resto de los mortales, salvo cuando hacen algo “notable” y salen en el telediario. Entonces la noticia vuela, se difunde por las redes sociales, pero con la misma rapidez que se conoce, desaparece del panorama y cae en el olvido.

Por el contrario, hay otras “profesiones” o “formas de vivir” (de alguna forma hay que llamarlas) que día tras día tienen resonancia en los medios de comunicación. No voy a nombrar ninguna, porque ya las conocéis y porque mi blog no está pensado para atacar a nadie, sino para invitar a la reflexión.

¿A quién llamas cuando tienes un accidente o hay una catástrofe?

¿A quién acudes cuando estás enfermo?

¿Quién mitiga tu dolor?

¿Quién educa a tus hijos?

¿A quién debes todos los avances que nos facilitan la vida?

¿De qué sirven, en estos casos, los “mitos” que cada día son noticia?.

¿Dónde ha quedado ya el impacto que produjo el vídeo del bombero o del médico que hizo una intervención que parecía sacada de un libro de “ciencia-ficción”?

¿Dónde ha quedado el saber hacer de aquel maestro o profesor que te impulsó a ser lo que hoy eres?

Tal vez  haya quedado olvidado en algún recóndito lugar de tu cerebro, eso suponiendo que hubiera llegado hasta allí, porque hoy las noticias y las imágenes avanzan como el fuego, impactan en nuestras entrañas y luego otras las sustituyen y así día tras día, sin que seamos capaces de detenernos a profundizar en lo que leemos, en lo que vemos, en lo que nos cuentan y nosotros, sin reflexionar, creemos.

El verano supone un trabajo extra para los bomberos, a los que dedico este escrito, así como a todos esos profesionales que con su silencioso e innegable esfuerzo, sin buscar ser noticia, contribuyen a fomentar la cultura, mejorar la salud y conseguir un mundo más justo y mejor.

Feliz reflexión!!!