“LOS DÍAS DE…”

“LOS DÍAS DE…”

A través del mensaje de una amiga, he sabido que hoy se celebra el “día de los abuelos” y, como padezco del “síndrome de la reflexión”, que es algo parecido al síndrome de las piernas inquietas, pero en relación a la mente, sin poderlo evitar me he puesto a “reflexionar”.

¿Por qué celebramos “los días de…?. Si me guardas el secreto, te diré que tengo un cierto grado de perversión y me encantaría que el síndrome que padezco se le contagiara a alguien más, por eso de que “mal de muchos consuelo de tontos”.

Volviendo a “los días de…”. Hoy al parecer se celebra el día de los abuelos ¡Pobres abuelos si solo se reconoce su mérito un día…! Nunca saben si dispondrán de tiempo para ellos, porque la mayoría tienen “dedicación exclusiva”, es decir, que las veinticuatro horas están disponibles por si los necesitan. Celebrar el día de los abuelos, no voy a decir que esté mal, pero ni un solo día hay que olvidad el cariño que ofrecen y el esfuerzo que hacen y están dispuestos a hacer por sus hijos y por sus nietos.

Otros “días de …” que se celebran:

“Día de la madre y día del padre”. ¿Cuándo una madre o un padre dejan de ejercer como tal?

“Día de la mujer trabajadora”. ¿Hay algún día que la mujer no trabaje? ¿Por qué no tienen los hombres un día del hombre trabajador? porque eso ya “se les supone”.

Alguien puede estar pensando, que soy una exagerada y que se festeja para recordar los logros conseguidos por la mujer. Tal vez tenga razón y yo esté equivocada, porque mi padre ya de niña me decía: “hija mía eres más rara que una pelota cuadrada” .

“Día de los enamorados”; otro día tonto como el que más, desde mi humilde opinión, claro está.

Así podría ir enumerando unos cuantos más “días de…”, con los que no me identifico absolutamente nada. En determinados casos, desde mi humilde opinión, son puro esnobismo, en otros casos una justificación y en todos un invento de la sociedad consumista para que compremos ese día un detalle, cuando no hay mejor detalle que recordar, reconocer y agradecer cada día la generosidad de unos padres, el esfuerzo de los abuelos, el trabajo sin interrupciones de la mujer, etc. etc

No nos dejemos manipular, si se nos concede celebrar “un día de…”, es que, en realidad, los 364 días restantes es dudoso el reconocimiento que tenemos de ese derecho; a quienes realmente se les reconoce no necesitan recordarlo mediante “un día de…”.

Y como yo también tuve abuelos, aprovecho para poner aquí la poesía que hice a uno de ellos. Estos sencillos versos surgieron, hace muchos años, en un autobús que hacía la línea Barcelona-Zaragoza; yo estaba ya sentada y vi que venía un señor mayor, bastante apurado porque la hora de salida estaba próxima. Cuando lo vi, me recordó a uno de mis abuelos, así que busque un papel y un bolígrafo en mi bolso y me puse a escribir, mientras unas lágrimas se deslizaban silenciosas por mis mejillas.

Tu ausencia
Hicieron que te recordara,
su cuerpo enjuto,
su boina calada,
sus manos torpes y algo deformadas.
Abuelo! Quise decir,
pero la voz no me salió,
sabía que no eras tu,
que era solo una ilusión.
Y es que te fuiste, abuelo,
sin escucharme decir lo mucho que te quería,
te fuiste y me dejaste,
un gran vacío en la vida.
Hoy, superada ya tu ausencia,
mitigado ya el dolor,
quiero decirte:
Abuelo ¡te quiero!, ¡Adiós!.

¡FELICIDADES!

¡FELICIDADES!

Hoy, 16 de julio, he decidido felicitar, a través de mi blog, a las personas conocidas que celebran su santo o su cumpleaños y, aprovechando la oportunidad, hacer extensiva mi felicitación a las que no conozco y a todas las que tienen algo que celebrar.

Junto a mi felicitación va un pequeño detalle: la invitación a una sencilla reflexión.

¿Alguien recuerda el momento de su nacimiento o aquel en el que decidieron ponerle el nombre que le acompaña? Yo, sinceramente, no.

Si cierro mis ojos un instante o incluso sin cerrarlos, puedo transportarme a ese día e imaginar a mi madre con dolores de parto, a mi padre nervioso y a ambos ilusionados esperando el primer fruto de su unión. Pero, no voy a detenerme en esos instantes, pese a su importancia, porque es hacia otros momentos, hacia los que hoy intento derivar mi atención.

Empezaré diciendo que si hoy hace X años que naciste o que te pusieron tu nombre; ayer hizo X años que estabas a las puertas de nacer o de que te pusieran el nombre con el que hoy se te conoce y mañana hará X años que lograste atravesar el umbral y que respondes a tal nombre. ¡Vaya lío de palabras!

Dicho de otra forma, cada día tenemos la oportunidad de celebrar “algo”. ¿Por qué tanto “bombo y platillo” para celebrar determinados días y tanto olvido respecto a otros?

Celebrar el cumpleaños, no digo que esté mal, pero celebramos el resultado de un proceso natural; celebrar el santo, tampoco está nada mal, pero es algo en lo que en nada intervino nuestra voluntad.

Por favor, no pienses que pretendo ahogarte la fiesta ¡todo lo contrario! Mi intención es recordarte que cada día hay mucho que agradecer y algo que celebrar.

Por poner algún ejemplo: el día que diste tus primeros pasos; el día que articulaste tus primeras palabras; el día que aprendiste a comer; tu primer abrazo; tu primera sonrisa; la primera vez que descubriste que el “amor” brotaba de tu interior; la primera vez que fuiste capaz de permanecer en silencio, aún pensando que tenías razón; la primera vez que tendiste la mano a quien lo necesitaba; la primera vez que te tragaste el orgullo y pediste “perdón”; la primera vez que fuiste capaz de reconocer un favor y dar las“gracias”.

Todos estos hechos y muchos, muchos más, son logros conseguidos en nuestro lento caminar. ¿por qué no los celebramos?

Alguien podría decir que es porque esos hechos no los recordamos, pero todos sabemos que esa no es la razón…

Si estás leyendo estas líneas, no pienses que pretendo restar, quitar o aleccionar con mis palabras, mi intención no es otra que la de añadir, sumar, sugerir, invitar, así que, como estás de celebración no quiero sustraerte más tiempo y acabo mi escrito diciendo:

FELICIDADES A TODOS, porque, sin duda alguna, todos tenemos mucho que agradecer y algo que celebrar.