LA LUCIÉRNAGA Y EL CARACOL

LA LUCIÉRNAGA Y EL CARACOL

La noche estaba próxima a llegar. Una ráfaga de aire alivió los efectos producidos por los estivales rayos del sol; la flora y la fauna de aquel hermoso lugar lo agradecieron. Los animales diurnos se recogían, al tiempo que los nocturnos hacían su aparición. Todo ocurría de forma tan natural que los movimientos apenas resultaban perceptibles.

En un momento dado, pequeñas nubes asomaron por el horizonte. Poco a poco los pequeños grumos de aire y agua se convirtieron en grandes y negruzcas masas acuosas que ganaban terreno. Los primeros relámpagos cruzaron el cielo, después llegaron los truenos, lentos en su propagación, pero impresionantes por sus rugidos. Cayeron las primeras gotas, a las que siguieron muchas más, cada vez con más fuerza. La tierra parecía reclamar el valioso líquido, sin él la vida era impensable.

Y, como es de suponer, las nubes pasaron, la lluvia cesó y, poco a poco, todo fue recuperado la calma, o casi todo, porque algunos pequeños animales sufrieron los efectos devastadores de la tormenta.

Un pequeño insecto hacía lo imposible por mover sus alas impregnadas de barro; su fin parecía inmediato. Por suerte, acertó a pasar por allí otro insecto con forma de gusano; no lo pensó, fue en su ayuda, conocedor de que el dolor de un hermano era su propio dolor.

No estuvo solo en la hazaña, en el recorrido otro pequeño animal intervino; era un experto en deslizarse por el terreno húmedo, por los barrizales. Además, en el hueco del árbol donde lo arrastraron, él podía deslizarse más fácilmente, gracias al moco que podía segregar. Con el valor que otorga la confianza, y no sin esfuerzo, culminaron su misión. ¡El insecto volador se había salvado!

Dicen que a partir de aquel día, los descendientes de nuestros héroes protagonistas sufrieron una sustanciosa transformación. El cuerpo del insecto, adquirió la particularidad de emitir una tenue luz verde y hoy lo conocemos con el nombre de luciérnaga. En cuanto al otro animal, con el paso del tiempo, le fue apareciendo un caparazón para cobijar su delicado cuerpo y se convirtió en lo que hoy llamamos caracol.

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La confianza en la Vida es la base del desarrollo y la clave de nuestra seguridad.

“Se tienen menos necesidades cuanto más se sienten las ajenas”. Doris Lessing

 

CONFIANZA

 CONFIANZA

Hay maestros que la definen como un misterio y tratan de darnos una idea de ella diciendo que si imaginamos el amor como una circunferencia, el centro de ésta sería la confianza.

Si un maestro dice ésto ¿qué puedo decir yo? No, no voy a hacer una gran disertación sobre la confianza, porque dudo que sea capaz de explicar con claridad lo que pretendo,  aún así, intentaré animarte a llevarla de compañera en tu caminar por la vida.

En el libro “El Principito” hay una frase muy conocida que dice: “Lo esencial es invisible a los ojos del hombre” y para mí, la confianza es esencial y también invisible a los ojos del hombre, porque solo puede percibirse desde el vacío y el silencio interior.

-¿Confianza en qué? -Podría decirme alguien y yo, con humildad, respondería:

-Confianza en la Vida, confianza en tu verdadero “Yo” y confianza en la Ley.

Confianza en la Vida, porque ésta es como una escuela en la que venimos a aprender y por ella debemos pasar sin “apegarnos a ningún pupitre”, solo descubriendo cual es el nuestro y, desde él, ir avanzando.

Confianza en nuestro verdadero “Yo”, porque, hasta donde yo sé, que tampoco es que sea mucho, no somos únicamene el organismo, ni las emociones ni los pensamientos; somos un “alma”, un “espíritu”, una “esencia”, un “Yo” (cada cual que elija el nombre con el que mejor lo entienda); y las envolturas con las que, habitualmente, nos identificamos son solo el equipo necesario para recorrer nuestro camino, para realizar nuestra andanza.

Confianza en la Ley, porque la verdadera libertad nace del conocimiento de las leyes de la naturaleza y de la vida. El conocimiento de la Ley es el que permite fluir con libertad.

Otras enseñanzas dicen que vivir con confianza sería algo así como, migrar como una nube o fluir como el agua. Me parece preciosa la frase y de pronto, imagino que soy una nube surcando el firmamento o agua fluyendo por el cauce y cuando algún obstáculo parece detenerme, escucho una voz que parece salir del propio impedimento y que dice suavemente, pero con rotundidad: no te detengas, avanza, avanza…

La verdadera confianza conlleva despreocupación, comprensión de que no hay fracaso, que todo está planeado para lo mejor, liberación del miedo, la ansiedad, la envidia, la desesperación.

Para no extenderme demasiado, acabaré con la conocida frase de una película: “Al final todo estará bien y si no lo está, es que no es el final”.  Podríamos recordar esta frase de vez en cuando, porque solo regando y abonando la semilla de la confianza podrá crecer en nuestro interior y cuando la sintamos dentro, aunque sea por un breve instante, sabremos que existe sin necesidad de más explicación, porque:

“La confianza es la evidencia de las cosas no vistas”

Feliz reflexión!!!