¿AGRADECER O PROHIBIR?

¿AGRADECER O PROHIBIR?

Hace unos días, una amiga me envió un mensaje proponiendo hacer una petición colectiva al Ayuntamiento, instando a éste a cumplir las ordenanzas municipales. Me pareció una buena idea, pero, sin poderlo evitar, me puse a reflexionar y llegué a esta conclusión: ciertamente, hemos de exigir los derechos que tenemos como ciudadanos, que para algo pagamos nuestros impuestos, pero ¿dónde queda nuestro grado de responsabilidad?

Un día, al pasar por una calle cercana a mi casa, descubrí un simpático, pequeño y singular letrero colgado de una ventana baja. El letrero decía: “gracias por no permitir que su perro orine en mi ventana”.

Me gustó el letrero y pensé ¡qué diferente sería vivir rodeados de pequeños letreros “agradeciendo” omotivando”,  a vivir rodeados de letreros “prohibiendo”. Cuando agradecemos es porque la otra persona hace algo bien o como es de esperar en un lugar “civilizado”. Cuando se prohíbe es porque la barbarie que nos rodea supera los mínimos esperados, no entiende el término gracias y dudo que el de la prohibición.

Vivimos en una ciudad cosmopolita, hermosa, agradable y tolerante, pese a lo que algunos puedan opinar (estoy hablando de Barcelona, por si alguien que lea esta entrada no lo sabe) pero a muchos nos gustaría que sus calles estuvieran más limpias de lo que están. He de reconocer que desconozco como está el resto, pero, salvo algunas excepciones, no creo que haya mucha diferencia. Es más, estoy segura que es una epidemia que no solo afecta a esta bella ciudad.

Todos hemos visto, seguramente más de un vez, como aprovechando la parada de un semáforo, por arte de magia se abre la puerta de un coche y una hábil mano vacía el cenicero en mitad de la calle; vemos a diario excrementos de perro dejados hallá donde el pobre animal tuvo a bien depositar; vemos y sufrimos en el día a día las miles de colillas que algunos “generosos fumadores” lanzan con gran destreza en la calle o medio hunden en la playa; también podemos observar miles de manchitas en el suelo, de origen aparentemente desconocido, pero que provienen de los chicles que tiran a diario otros “generosos conciudadanos” (de alguna manera hay que llamarlos) y también quiero mencionar, aunque sea de pasada, porque es muy temprano y acabo de desayunar, esos regalos de “fluido corporal segregados por las vías respiratorias y expulsados por la boca” con gran habilidad. Eso sin mencionar las bolsas de basura dejadas en las papeleras y también tiradas en lugares de acampada, etc, etc.

Amigos, ésto el Ayuntamiento no lo puede arreglar, como mucho puede limpiar más nuestras calles y aleccionar o multar a los que infringen las ordenanza, pero hasta que el ciudadano no comprenda que cuando sale de la puerta de su casa, está compartiendo un espacio común con otros conciudadanos y hasta que no sienta el deseo de colaborar, de aportar, de añadir algo para hacer de nuestro barrio, de nuestra ciudad o del mundo en general un lugar más confortable y mejor, no tendremos más remedio que soportar esa cosecha que tanto prolifera: la suciedad, no solo a nivel físico, sino también a nivel emocional y mental.

La educación, desde mi humilde opinión, no empieza en las escuelas, sino en las familias y yo he visto a muchas mamás y papás dejar que el peque vaya sentado en el tren o el metro con sus “patitas” apoyadas en el asiento, mientras personas mayores, estaban de pie buscando un apoyo para no perder el equilibrio. ¡Qué cada cual saque sus propias conclusiones…!

Todos tenemos derecho a tener animales, a fumar, a tomar chicles, a sentarnos en los bancos, etc, etc, pero, por favor, vivamos como ciudadanos y recordemos que nuestro derecho acaba donde empieza el de los demás.

La cosecha que tenemos hoy es consecuencia de la siembra de ayer y la siembra de hoy, sin duda alguna, la recogeremos mañana.

Gracias amiga por mandarme el mensaje, gracias por ser como eres y, porque sin saberlo, me inspiraste para escribir esta entrada en mi blog.

Ilustro la entrada con la imagen refrescante de una playa limpia y vacía. Lo opuesto ya lo sufrimos cada día.

Feliz reflexión!!!