MARCANDO LA DIFERENCIA

 

Hoy el mar está de luto, ha perdido a Pescaíto; él quería ser biólogo, pero los celos y el odio arrebataron su sueño.

MARCANDO LA DIFERENCIA

Ante determinados hechos es difícil permanecer en silencio; nos sacuden de tal manera que nos arrastran como un vendaval y, aún sabiendo que las palabras no devuelven los sueños y que poco o nada puedo añadir a todo lo ya dicho, quiero dejar mi testimonio en este humilde blog.

Dice un proverbio chino que “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami en el otro lado del mundo” y sobre esto es sobre lo que hoy deseo hacer hincapié.

Cierto que cuando se conocen ciertas atrocidades dan ganas de desatar los demonios y permitirles salir para que equilibren la balanza, pero ellos no pueden equilibrarla,  solo pueden añadir peso al odio, la venganza, la ira o la rabia.

¿Es esto lo que necesitamos? Evidentemente no, sino todo lo contrario; nuestra sociedad ya está sobrecargada de un lodo que nos envuelve y nos arrastra.

Quiero sumarme al gran número de personas, la mayoría desconocidas, que se han volcado en apoyar a la familia de Gabriel con la esperanza de encontrarlo con vida, y también quiero recordar a otras familias que ante su desgracia no consiguen tener la repercusión de éste y otros casos y han de soportar su dolor casi en soledad.

Mi única intención es felicitar a Patricia, la mamá de Pescaíto que ya no será biólogo marino, pero, tal vez, desde la dimensión en la que esté, pueda gestionar mejor que nosotros la marea de emociones desatadas.

Patricia has dado un ejemplo de lo que es ser persona y no una fiera cegada por el odio o la sed de venganza.

Estoy contigo en cuanto a que no podemos manchar con odio y rabia algo tan bello como la ola de amor, colaboración y entusiasmo que se generó para encontrar a tu hijo.

Si fuésemos capaces de hacer esto, con toda seguridad el mundo sería diferente y quienes lo poblamos seríamos más humanos y menos animales.

Termino con unas palabras tuyas:

“No quiero que todo termine con la rabia que esta mujer ha sembrado. Me gustaría que terminara en ese mar de gente que se ha movido: todos por Gabriel”

¡Qué así sea Patricia!

Mis condolencias a la familia y amistades.

Las pequeñas aletas de Pescaíto, sin duda alguna, ya se habrán convertido en alas de arcángel, que por algo su nombre era Gabriel.

Descansa en paz, pequeño.

PERDÓN Y ESPERANZA

PERDÓN Y ESPERANZA

Ayer recibí mensajes queriendo saber que estaba bien tras el atentado producido en Barcelona; yo también los envié a familiares y amigos. Cada vez que recibía o enviaba uno pensaba en la angustiosa espera de aquellos que enviaban mensajes o hacían llamadas que nunca serían contestadas…¡Cuánto dolor causa el odio, el fanatismo y la sinrazón…!

Hoy no tenía pensado publicar ninguna entrada en mi blog, pero teniendo en cuenta que circularán por la red, casi con seguridad, toda clase de mensajes llenos de dolor y de rabia, quiero enviar el mío basado en dos palabras: PERDÓN y ESPERANZA.

Sé que no fui yo quien condujo la furgoneta que produjo la masacre y tampoco quien planeó el atentado, aún así, tengo un cierto regusto amargo en mi boca… A estas alturas de mi vida ya sé que no hace falta disparar un arma ni conducir un vehículo mortífero para dañar, ya soy consciente de mi responsabilidad ante la sociedad que me rodea y de la que formo parte, ya conozco que con cada pensamiento negativo, con cada emoción de odio o de rabia, con cada acción basada en el egoísmo, con cada silencio guardado, cuando debí hablar y con cada palabra hiriente contribuyo a que el mundo en el que vivo sea como es.

Por esta razón, hoy a través de este corto escrito quiero públicamente pedir perdón a todos, a las víctimas, a sus familiares y amigos, a los que están asustados y también, aunque pueda parecer extraño, a los causantes del dolor, porque soy una de las gotas que forman parte de la ola arrebatadora y destructora llamada humanidad.

Tras pedir perdón, tengo la esperanza de que las víctimas descansarán en paz y que los que quedamos, algún día, encontraremos el camino de la cordura, de las correctas relaciones, el amor, el respeto y la paz.

Que así sea.