LA EVOLUCIÓN DE LA SEMILLA

 

No sé de donde vengo ni sé hacia donde voy.

Aunque aparentemente libre, no tengo capacidad de decisión; fuerzas externas me mueven; he dejarme llevar.

Siento que estoy descendiendo hasta que, en un momento dado, algo me detiene.

Pasa el tiempo, llegan las lluvias; la tierra se ablanda y me acoge; estoy tranquila, poco o nada puedo hacer, salvo esperar…

El caparazón que me protege es, al mismo tiempo, el muro que me aísla.

Continúo pasiva, aunque mi sensibilidad va despertando; ya percibo el amanecer, el cálido abrazo del sol y también el ocaso.

Una fuerza desconocida está despertando en mi; una fuerza interior que invita a la expansión.

Desconozco el resultado, tengo miedo. He de romper la coraza que siempre me ha protegido, pero es una fuerza irreprimible que me impulsa al movimiento.

Es hora de buscar luz, he de salir, ¡salgo!

Poco a poco voy percibiendo el entorno.

¡No estoy sola! Descubro otras plantas;  somos diferentes, pero tenemos mucho en común: todas buscamos la luz, nos alberga la misma tierra y nos  calienta el mismo sol.

Voy creciendo en altura y en fuerza.

He dejado de ser la intrépida y vulnerable semilla germinada. Siento dentro de mí un gran potencial por desarrollar.

No sé cual es mi meta, tal vez pueda ofrecer flores y frutos o, tal vez,  mi humilde servicio quede reducido a dar cobijo a las aves que se acerquen y sombra al incansable peregrino.

Que el nuevo año nos permita desarrollar nuestro potencial de capacidades y cualidades.

Feliz reflexión!

AMOR A PRIMERA VISTA

¡ AMOR A PRIMERA VISTA !

Era un día aparentemente como los demás y nada hacía presagiar que lo encontraría. Hacía tiempo que lo buscaba, pero encontrar lo que quieres, cuando tienes un idea preconcebida, es una meta difícil de alcanzar.

Aquel día, como digo, salí de casa y comencé a deambular por las calles sin rumbo fijo, sin dirección; mi mente iba ocupada en otros menesteres, mis piernas y mis pies decidieron tomar el timón, me abandoné, no buscaba nada, salvo pasear y disfrutar de la mañana.

No puedo precisar el tiempo que pasó; me sentía  ingrávida, cual pluma de ave movida por el viento…Fue en esos momentos, cuando mis ojos se posaron en él. ¡No podía ser!. No, hoy no estaba preparada… o tal vez sí, si lo intentaba.

Me acerqué un poquito, con discreción, más que nada para no llevarme de nuevo una desilusión. Mi pulso se aceleró,  hoy no lo buscaba y, curiosamente, allí estaba. Cuando por fin me coloqué ante él, no había duda ¡lo había encontrado! Lo miré ya sin discreción, sino con la cara ilusionada de quien ha encontrado lo que buscaba. Creo que lo percibió. No dijo nada, no hacía falta, las sensaciones se perciben sin necesidad de palabras…

Su figura me gustaba, su color también y sus ondulaciones…, mejor no hablo de ellas, podría ser mal interpretada.

Tras una breve gestión, me acerqué a él y lo rodeé con mis manos; él, pareció alegrarse. Tomamos el camino juntos, no hubo diálogo, pero nuestras energías se fusionaron. Yo lo dirigía, aunque pueda parecer extraño; él se dejaba guiar; yo ya tenía alguna experiencia; él se había de estrenar.

Marchamos juntos un rato, cuando llegamos a casa yo me duché, lo necesitaba; él no, pero aún así lo fui desnudando y quedé impresionada ¡era mejor de lo que pensaba!. No recuerdo cuánto tiempo nos estuvimos contemplando, yo le miraba él, él parecía mirarme a mí.

Tras un rato de aparente mutua admiración, con suavidad le fui dirigiendo y enseñando qué había de hacer si quería complacerme. Aprendió con rapidez y disfrutamos los dos.

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EL HERVIDOR
Caminaba sin rumbo fijo cuando lo vi,
mis ojos se posaron en él ¡por fin!
me acerqué suavemente y sonreí,
él me vio y se alegró -lo percibí.
Entré decidida y fui hacia él,
sus medidas me gustaron,
su color también y
una cierta ondulación le otorgaba distinción.
Salimos contentos y le comencé a decir,
que a partir de ahora iba a empezar a vivir.
Pareció entenderlo.
¿Qué debo hacer? -me preguntó
Tu servicio es calentar agua -le respondí.
Se alegró ¡por fin iba a servir para algo!
 ¿Tengo nombre?
Te llaman hervidor -le contesté.
aunque, lo importante no es el nombre,
sino tu vibración,
tu deseo de servir y tu amor.
Y, levantando un poquito su tapa, dijo:
¡Queda tranquila, así lo haré! y sonrió.
…………………….

Mi hobby es jugar con las palabras y mediante ellas, unas veces, trato de conducirte a la reflexión, otras busco hacerte sonreír y otras, simplemente, trato de compartir mis emociones, mis inquietudes y mis sueños…

¡Gracias por tu comprensión y por visitar mi blog!