CUENTA CONMIGO

CUENTA CONMIGO

“Cuenta conmigo”, como ya sabéis, es el nombre de mi blog. Si he de ser sincera, me cuesta admitir que esté escribiendo en un blog y sobre él. Pero todos sabemos que: “Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad…”

Me resistí mucho a tener un blog; era algo así como abrir una ventana a mi intimidad; finalmente, di el paso pensando que nadie vería más de lo que yo enseñara, y aquí estoy, compartiendo con vosotr@s mi lento caminar por la vida y por mi humilde blog.

Hay quien dice, supongo que en broma, que me he convertido en una bloguera, pero no se es bloguera por el mero hecho de tener un blog, al igual que no se es  escritora por ser autora de un pequeño libro y estar “gestando” otro. Soy realista!. Disfruto escribiendo y ahora tengo un blog, pero ser escritora o bloguera, para mí, tienen otra connotación.

Sophie, Sol, Luna y yo agradecemos mucho vuestras visitas, tanto las que hacen comentarios, como las que no. Como ellos son, por ahora, los verdaderos protagonistas del blog, cada día les digo: merece la pena continuar porque nos siguen visitando y ellos, a su manera y con entusiasmo, me siguen inspirando.

Somos conscientes de que “no todos los que entran en el blog lo leen ni todos los que leen entran en el blog”, pero aún así estamos más que satisfech@s con las visitas recibidas, que ya se acercan a las dos mil y el blog acaba de cumplir un mes.

Como estamos en época estival, no queremos molestar más, así que FELIZ VERANO y,

¡GRACIAS POR VISITARNOS!    ¡ES HERMOSO SABER QUE ESTÁIS AHÍ!

 

 

UNA TELEVISIÓN ESPECIAL

 

UNA TELEVISIÓN ESPECIAL

Morfeo sorprendió a Sophie, navegando por el océano de sus pensamientos y decidió conducirla a un hermoso salón, donde ella era el centro de todo.

Sí, Sophie se vio convertida en una televisión especial que, en aquel momento, se sentía muy triste.

-¿Por qué estaba tan triste, si era el centro de la casa? -se preguntaba.

El salón era espacioso, hermosas cortinas lo adornaban, detalles aquí y allá; una cálida alfombra confería a la estancia un ambiente acogedor y un sofá moderno y confortable parecía observarla.

Verdaderamente, era una privilegiada, ocupaba un lugar destacado en la sala; todos se reunían en torno a ella, bueno todos ya no, ahora otras televisiones más jóvenes estaban salpicadas por la casa.

Desde los ventanales podía contemplarse un amplio espacio verde. En aquella época del año, los días crecían, las plantas también crecían, los habitantes de la casa, solo algunos crecían, otros ya se encogían.

Era un ambiente agradable donde vivía ¿por qué pues estaba triste? Y descubrió que su tristeza no venía de fuera, su tristeza era una tristeza interna, como si tuviera un cerebro y un corazón entre los circuitos.

Cualquier hora era peligrosa, pero ciertas horas eran excesivamente peligrosas…

Si pudiera decir la verdad que conocía…

Si no se viera obligada a ofrecer mentiras…

Pero no, ella estaba allí justo para eso, ella era un arma de manipulación y por esta razón estaba triste, porque a esta televisión no le gustaban las armas, ni la manipulación. Ella deseaba ofrecer noticias de hechos reales, programas para que la audiencia practicara la reflexión, para despertar el ingenio, para fomentar valores y alcanzar un mundo mejor.

Es cierto, ahora ya no anunciaba tabaco, eso ya se acabó, pero aún anunciaba productos que hacían enfermar, bebidas y comidas adictivas, programas de cotilleo, mensajes subliminales que invitaban a obtener lo que quieres pronto y rápido, sin necesidad de esforzarse para triunfar.

Y veía a su audiencia, un público reducido al que había aprendido a amar y se entristecía cuando los veía enfermar por quedarse catatónicos ante ella, por dejarse manipular, porque se tragaban su basura sin apenas rechistar. El cuerpo de su público se iba ensanchando, su cerebro empequeñecía y ella los observaba y en silencio sufría.

Nuestra protagonista, en el momento oportuno, aprovechó un cortocircuito y dejó de manipular.

Feliz reflexión!!!