“VENGO DE PROPIO”

“VENGO DE PROPIO”

agosto 16, 2018 12 Por Ana Palacios

 

 

 

Posiblemente mi elocuencia no te deleite ni te conmueva, porque hoy que tanto imperan los anglicismos y extranjerismos en nuestro idioma, «vengo de propio» a exponer un mensaje veraz, aunque con palabras que tal vez no entiendas .

De «cutio» no me permito estas licencias, pero, aprovechando que la mayoría estáis de vacaciones, quiero disfrutar recordando términos utilizados cuando yo era chico y otros que acabo de aprender ahora.

Algunos estarán en desuso y posiblemente otros ya no estén recogidos por la Real Academia Española, pero, en estos momentos, ese detalle no me importa.

Entre otras, estas fueron las expresiones y las palabras que almacené mientras iba creciendo y que, para mí eran tan cultas, como las que empleaba el mismísimo hidalgo manchego.

Empezaré por presentarme, porque, pese a lo que pueda parecer, actúo con bonhomía y me gustan las buenas formas.

Soy uno de los órganos más complejos de tu cuerpo, del que apenas eres consciente, hasta que, por alguna razón, enfermo.

De joven soy como un «aljibe» natural, de contenido inconmensurable. Acumulo con «rasmia» toda clase de información y puedo hacer que la persona a la que pertenezco destaque como los «ababoles» en un campo de trigo. Aunque, también es cierto que, con el paso de los años, me voy enlenteciendo.

Estoy bien cubierto, por una «corbetera» que encaja a la perfección, evitando que me «chipie» cuando llueve o que me achicharre con el sol.

Puede que no estés entendiendo mis palabras o, por el contrario, ya hayas descubierto quien soy, pese a ello, he de insistir advirtiendo que, como también soy un transmisor, mi contenido influirá en el resto de los órganos de tu cuerpo y, muy a pesar mío, puedo convertir tu vida en un «chandrío».

Pero además de ser un acumulador y un transmisor, también soy un gran procesador y, a través de mí, pasa toda clase de información, captada por los sentidos. Si no se toma el trabajo de cribar el grano de la paja, me siento como «empapuzado» y se filtran por mis cisuras, de forma continua e incesante, «sosadas», «chafardeos» y cosas peores que pesan como «gleros». Todo ello,  produce tal «estrapalucio» dentro, que puede afectar al buen funcionamiento de mis circuitos.

Por el contrario, hay temas livianos, interesantes, que enriquecen el espíritu y el cuerpo, a las que apenas prestas atención porque no están de moda y dejas que se «esbaricen» por mi corteza y no penetren dentro.

No soy «laminero», pero sí muy «niquitoso» y, aunque intento ser resiliente, hay veces que me «dan pampurrias» las cosas que dejas acumuladas. Por eso te pido ¡por favor! que no seas «zaborrero» y elijas bien mi alimento.

«Me haces duelo» cuando me llenas de porquerías y me conviertes en un estercolero. Porque, cuando esto ocurre, das mucho «la tabarra», «escaparras» sin razón y «despotricas» de todos.

«¡Hala pues!» Como te digo , «no seas «zaforas». «Mantenme limpio y escoscao», y, a partir de ahora, elige bien tus pensamientos.

Los negativos y perniciosos «escóbalos» como si fueran «fiemo», mételos en un «pozal» y «aviéntalos» bien lejos, aprovechando un día de cierzo. Hazlo por tu propio bien y por el del mundo entero.

¡Te lo dice un cerebro!

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Venir de propio (ex profeso)

De cutio (de continuo)

Aljibe (pozo de agua)

Rasmia (tesón)

Ababoles (amapolas)

Corbetera (tapadera de olla)

Chipiar (mojar)

Chandrío (estropicio, desaguisado)

Niquitoso (delicado)

Laminero (goloso)

Dar pampurrias (dar asco)

Zaborrero, zaforas (chapucero, poco diestro)

Escoscao (limpio, impoluto)

Escobar (barrer)

Pozal (cubo, barreño)

Fiemo (estiercol, abono para la tierra)

Hacer duelo (dar pena, sentir)

Estrapalucio (rotura estrepitosa)