MANUAL DE INSTRUCCIONES

MANUAL DE INSTRUCCIONES

abril 25, 2019 12 Por Ana Palacios

En este manual de instrucciones encontrarás algunos de los obstáculos que hemos de superar para aprender a caminar, así como los apoyos que permitirán desligar nuestros pies del pedestal que los amarra.

¿Por qué deseo compartir este manual? ¿Acaso creo que tengo algo qué enseñar?

Humildemente, no. No tengo nada que enseñar, pese a ello y, aunque la respuesta parezca clara, me siento impulsada a compartir ese nada.

Durante muchos años apenas fui algo más que un bloque de material que se podía moldear. Necesitaba una base para mantenerme en pie y pensaba que permanecería ad eternum sin movilidad.

En la difícil tarea de avanzar surge la duda y aparecen los miedos, cuando hemos de soltar los apoyos que durante años nos han ofrecido estabilidad.

Para dar un paso, hay que abandonar el espacio que ocupaba uno de nuestros pies con anterioridad y, en ese momento, la duda se hará escuchar.

—¡Cuidado! ¿Qué ocurrirá si pisas una piedra o el asfalto está quebrado?

Si aún así nos arriesgamos, no hemos de olvidar que la duda nunca enmudece y pronto nos dirá:

—Tal vez hayas dado un paso, pero ¿acaso sabes a dónde vas?

No le prestemos atención, porque su voz es como un canto de sirenas. Es mejor taparse los oídos o hacerse la desentendida. Tampoco se aconseja volver la vista atrás; mejor mantener el equilibrio utilizando el valor y la confianza como bastones de travesía.

Sorprendida por nuestra actitud, la duda preguntará:

—¿Confianza? ¿Qué sabes tú de la confianza?

Continúa sin responder, porque, como posiblemente ya sabes, la confianza surge de la evidencia percibida sobre ciertas cosas que no vemos.

He de decir que, al comienzo del camino, es fácil que se presenten dos peligros: añorar la seguridad que ofrecía la base abandonada y no saber cómo utilizar la libertad acabada de estrenar.

La duda lo sabe y de nuevo aparecerá diciendo:

—¿Para qué moverte? Puede que en el camino aparezca algún otro pedestal en el que desees apoyarte.

En estos casos ¡permanezcamos atentos! porque el valor y la confianza nos sugerirán bajito: ¡Nunca te detengas, avanza, avanza…! 

Avanzar no es una marcha rápida ni una maratón, tampoco es ir avasallando a los que encontramos a nuestro lado. Avanzar es dar pequeños pasos con determinación, ser conscientes del camino y conquistar la auténtica libertad.

Si lo deseas, mantén cerca este manual para que, cuando en tu vida aparezca la duda o surjan los miedos, puedas recordar que somos muchos los que estamos haciendo este difícil recorrido.

Esta entrada fue publicada el pasado año en este blog, pero me ha parecido oportuno volverla a publicar.

Gracias por estar ahí.

¡Feliz reflexión!