ACCIÓN-REACCIÓN

ACCIÓN-REACCIÓN

mayo 15, 2019 6 Por Ana Palacios

Aspiro a otro orden de cosas, a un mundo distinto, pese a saber que estoy destinada a participar en este, donde todo es efímero, irreal e ilusorio.

Busco una inspiración que me mueva en la dirección correcta.

He descubierto que se requiere un esfuerzo consciente para poder transformar la manera de sentir y de pensar. Sin ese esfuerzo, para que la esencia esté presente, la impresión la recibe un cascarón vacío que queda perdido y atrapado en su propia y automática reacción .

Al estar presente se produce una parada. Mi atención y, por tanto mi energía, cambian de sentido. Se vuelven hacia mí, trayendo consigo una desconocida y sutil vibración.

Para iniciar ese camino de transformación la primera impresión surge de la pregunta: ¿Quién soy yo?.

Mi pensamiento baraja posibles respuestas, pero no responde, no sabe quien soy yo.

Entonces, pregunto a mi sentimiento y tampoco puede responder. No es libre, ha de obedecer al “yo” que quiere que sea la más grande, la más poderosa, la que reciba más atención.

Luego pregunto a mi cuerpo, pero ¿acaso soy yo mi cuerpo?

No me conozco. Existo, pero no sé cómo existo. Mis acciones confirman mi propia existencia, aunque solo responda desde la fuerza de la emoción, desde el intelecto o desde el organismo. No puedo responder como un ser completo porque estoy muy lejos de serlo.

Creo que me muevo en la dirección y el sentido deseado, pero ¿puedo acaso hacer otra cosa? Soy una marioneta puesta en marcha por fuerzas externas. Poco o nada hago yo, todo en mí tiene lugar, todo sucede.

Paso la vida actuando sin saberlo; solo después soy consciente, a veces, de lo que dije o hice.

La vida se despliega mientras duermo.

De vez en cuando me despierto por un instante, en medio de una explosión de cólera, de dolor o de peligro. De repente abro mis ojos. Soy yo, aquí, en esta situación, viviendo esto, pero tras ese instante, vuelvo de nuevo al sueño.