¡ATERRIZA COMO PUEDAS!

¡ATERRIZA COMO PUEDAS!

mayo 1, 2019 18 Por Ana Palacios


Todos sabéis que estamos en primavera y que en esta estación la sangre se altera, los pajarillos cantan, las nubes se levantan (o no), las flores se visten con trajes multicolores y todo nos invita al cambio.

Bien, pues aprovechando el momento, emprendí pequeñas reformas en el patio de mi casa para adaptarlo a las necesidades de Sol y Luna. Es un placer ver como se revuelcan y juegan en el césped artificial.

Tras un largo debate con mis huesos, llegamos a un acuerdo: los cambios los haría poco a poco y sin prisas.

Los peluditos tienen altura de miras (ver 3ª fotografía) y siempre colaboran, a su manera, como podéis ver en las imágenes.

En la fotografía que ilustra la entrada os muestro la parte izquierda del patio que he conseguido arreglar, el resto tendrá que esperar porque ahora mis costillas no me permiten jugar a eso de “agáchate y vuélvete a agachar…”. Si consigo terminarlo compartiré la foto que muestre el resultado de mi esfuerzo.

Para que sepáis como me caí, os diré que el viernes por la tarde, como muchos días, decidí comerme una naranja al sol y, tras disfrutar de ese sencillo placer junto a mis mascotas, me levanté para tirar las pieles a la basura orgánica. Fue en ese momento, cuando unos ladrillos, tal vez disgustados porque una alfombra verde daba más color que ellos, se interpusieron en mi camino. ¡Perdón, perdón! Están tan cerca las elecciones que se me ha contagiado el discurso de los políticos. No, esos ladrillos no fueron los responsables de mi caída, fui yo quien los dejó donde no debía. ¡Qué difícil es hacer autocrítica!

El caso es que aterricé sin saber cómo y, aunque no perdí el tren de aterrizaje, estuve muy cerca de perder la cabeza. No había llegado mi hora, así que el enorme golpe se repartió entre la rodilla izquierda, el costado y el brazo derecho. Es una lástima que no hubiera cámaras que grabaran la caída, porque fue digna de película.

Cuando estaba en el suelo, intentando respirar y comprobando si mi esqueleto seguía entero o estaba fracturado, recordé mis caídas de niña…. En aquellos años, si el golpe se producía con la bicicleta lo primero que miraba era si el farol estaba entero. ¡Los tiempos cambian y las prioridades también!

Hoy empieza el mes de mayo y junto a él llegan a mí otros recuerdos, como las flores con las que adornábamos a la virgen que poníamos en la escuela. Íbamos a buscar hermosas rosas de pitiminí a un huerto cerca del lavadero del pueblo ¡qué bonitas eran y que aroma desprendían! También entonábamos con voces angelicales “Con flores a María, La Salve” y otras canciones que ya no recuerdo. ¡Qué valiosos son los recuerdos…! Me gustaría saber si alguna persona que lea esta entrada tiene recuerdos similares, pero tambié entenderé que os de pereza dejar un comentario. En cualquier caso os deseo que cada cual a su manera disfrute de este hermoso mes.

Esta entrada ha sido escrita especialmente para agradecer vuestras palabras de aliento y buenos deseos cuando os hice saber mi “tropiezo”. No podía imaginar que iba a recibir tantas muestras de cariño: visitas en casa, llamadas telefónicas, whatsaps y mensajes en la propia red. Conseguisteis emocionarme. La nota estaba escrita un poco en broma, no era cuestión de preocupar a nadie, pero aún así estuvisteis ahí.

Una vez más, a tod@s ¡ MUCHAS GRACIAS!