EL GRITO DE GAIA

EL GRITO DE GAIA

septiembre 30, 2019 14 Por Ana Palacios

Hace unos días presenté este escrito a un reto de Relatos Compulsivos. La imagen que ilustra la entrada nos tenía que inspirar el texto y a mí me conectó con el dolor que sufren algunas mujeres cuando desean empoderarse.

Acto seguido me vino a la mente la caza de brujas, pues creo que la persecución no ha terminado, tan solo han cambiado las formas.

Después comprendí que no habría grito más desgarrador que el que podría emitir la Tierra, al ver el comportamiento de la especie que la habitamos, denominada homo sapiens.

Imaginé su dolor y conecté con él.

Mi escrito no ganó, era muy evidente, no estaba bien pulida la forma, pero el mensaje llegó, que era lo importante.

Me gusta pensar que todas esas personas que alzamos la voz en defensa de nuestro planeta somos la esperanza que la Tierra está gestando en sus entrañas. Puedo parecer una soñadora, pero no soy la única…

Gracias por leerme y por unir vuestras voces al mantra de Gaia.

 

EL GRITO DE GAIA

Ella es bella y productiva, es el principio en el que todo nace y al que todo regresa y es una generosa fuente de inspiración. Nadie puede decir de dónde viene ni tampoco a dónde va. Cual loca enamorada se mantiene en continuo movimiento, danzando sobre si misma y alrededor de una irresistible fuerza de atracción.

Sin embargo, hoy la matriz de Gaia se estremece al ver como destruyen sus pulmones y contaminan sus aguas. Se siente en peligro y ultrajada por las poderosas fuerzas de la manipulación y por aquellas voces que callan.

Un grito desgarrador le bloquea la garganta. Es el grito de una madre que sufre cuando sus ignorantes hijos se matan y pretenden destruirla con arrogancia.

Necesita parir una nueva semilla y siente dolores de parto, llora, sufre y sangra.

Pero es sabia, conoce su poder y no puede permitir que su grito salga. No desea que el sonido atronador de su voz sea un grito de destrucción y dolor, sino un canto de esperanza.

Aspira a que se propague, llegue a quienes vibran en su frecuencia y al entonarlo se transforme en un torrente de emociones elevadas.

Escuchar su canto estremece mi alma y con determinación decido alzar mi voz junto a la de aquellos que deseen unirse a su llamada para que, como una unidad, emitamos un potente y esperanzador mantra que se pueda sentir allende mares y montañas.