INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN

INVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN

marzo 17, 2019 8 Por Ana Palacios

Involución y evolución son dos palabras aparentemente sencillas, pero de un significado desconocido. ¿Cuántas veces somos conscientes sobre si nuestros pensamientos, palabras, acciones y comportamiento están en el sendero de la involución o en el de la evolución?

Mientras estemos inmersos en el recorrido de la involución, no seremos conscientes de que la vida es movimiento, que nada va hacia atrás, que todo en nuestro mundo evoluciona.

Ningún ser del reino mineral, vegetal o animal parece obstinarse en permanecer en este mundo, todos -aparentemente- siguen el curso de la vida sin agonías, sin rebeldía, conociendo que todo lo que empieza tiene un final y sin que ese final suponga nada traumático, simplemente un cambio de estado, adaptándose a un ritmo superior, al ritmo de las causas, del cual emanan los efectos que nos envuelven.

Estamos imbuidos en un tornado de efectos de los cuales desconocemos sus causas, pero tal vez nosotros formemos parte de ellas.

A todos nos gusta la belleza, lo sublime, lo armónico, pero ¿cuántos de nuestros pensamientos son bellos, sublimes, armoniosos? Nuestra mente es como una “máquina” de producción de formas.  Si fuésemos capaces de controlar nuestros pensamientos, de dirigirlos voluntariamente hacia una dirección, los efectos producidos serían distintos a los que conseguimos cuando pensamos de forma inconsciente, confusa y oscura.

Si en el agua diluimos carbón se vuelve oscura, negruzca; si diluimos esencia apenas cambiará su color y posiblemente desprenda un agradable aroma.

Saber que somos libres para elegir la sustancia que queremos diluir es el primer paso, elegirla es el siguiente, de la misma forma que saber que somos libres para elegir nuestros pensamientos es el primer paso y elegirlos es el siguiente. La precipitación de las formas, color u olor dependerá de nosotros, que seremos la causa de los efectos que consciente o inconscientemente produzcamos.