UN PRIMER PASO

UN PRIMER PASO

agosto 25, 2019 8 Por Ana Palacios

Amigos lectores, sin duda, la mayoría de vosotros estaríais de acuerdo conmigo si dijera que observar nuestra sociedad conduce a pensar que estamos viviendo en un mundo al revés. No es necesario poner ejemplos, porque las evidencias son, tristemente, abrumadoras.

Todo ello produce en mí una mezcla de tristeza y desencanto que he de hacer un esfuerzo para recordar que también existen personas que se esfuerzan por superarse; que no van por la vida como animales depredadores; que trabajan en favor de la humanidad y que sus actos están regidos por una escala de valores, pese a que esta palabra, para una gran mayoría, pueda carecer de significado.

Dicho esto, diré que durante bastantes años pude compartir mis experiencias y aprendizaje por la vida con un inolvidable y añorado grupo de alumnas de yoga, pero los ciclos acaban y hay que adaptarse… Este blog nació con la idea de continuar compartiendo y hoy, tras una época de muy poca actividad, decido contar a través esta entrada el primer paso que he dado en un nuevo ciclo que acabo de empezar.

Intentaré explicarme.

Cuando alguien lleva años dedicándose a cuidar personas dependientes, termina olvidando sus necesidades y sus sueños sin que sea consciente de ello. Por suerte confío en la magia del Universo y procuro tener sintonizado el dial, aunque no siempre consiga captar sus mensajes.

La primera señal llegó con las palabras de un hada llamada Marisa (profesional de la medicina). Aparentemente no hubo reacción, pero ahí quedó la impronta. Pasó bastante tiempo hasta que la semana pasada, otra hada, cuyo nombre es Elena (enfermera) me regaló unos valiosos consejos, junto con dos cajitas de arándanos.

Unos días antes había recibido un wasap del hada Lía (terapeuta). Apenas la conocía y no me hizo ninguna gracia la charrada que me propuso. Pero he de reconocer que gracias a ella he conocido a otras hadas, cuyos nombres me reservo, las cuales con su magia han conseguido que empiece a despertar en mí una parte que estaba dormida.

Ayer, por ejemplo, me levanté con un párpado inflamado y pensando que era lunes. Uf! La verdad es que me costó aterrizar y cuando ya conseguí ubicarme, decidí que era el momento de regalarme algo, así que decidí salir a pasear.

Alguien puede pensar que esto no tiene nada de especial y, seguramente, tendrá razón, pero, como ya sabéis, todo depende del color del cristal con el que se mire…

Cuando consigo encontrar la oportunidad de caminar, reconozco que lo hago para quemar calorías y también para permitir que mi organismo pueda producir vitamina D, mediante la exposición al sol, pero ayer abandoné esos pensamientos y decidí caminar única y exclusivamente para disfrutar de mi paseo.

Conseguí mi propósito al sentir mi piel acariciada por los rayos del sol y por la brisa del aire; me senté en un banco frente a los edificios Porta Fira, dos torres diferenciadas en cuanto a la forma, pero que logran una relación armónica y complementaria y sentí la magia del momento.

Al regresar a casa la situación no había cambiado, pero me sentía renovada.

Si has llegado hasta aquí, por favor, no olvides que la magia existe, pero que hemos de tener conectado el dial para percibirla.

Gracias, gracias, gracias a mis hadas benefactoras, por ser y estar.